La Florida: El Paraíso de las Fresas con Crema en Santa María la Ribera

Me encanta pasear por Santa María la Ribera. No hay nada como perderse entre las calles de la primera colonia planificada de la Ciudad de México y disfrutar de las impresionantes casonas de principios del siglo pasado y del ambiente que se vive en el mero corazón de la colonia. Comer en alguno de los restaurantes, que por cierto ofrecen comida deliciosa a precios muy accesibles, y bajar la comida caminando por la Alameda de Santa María y descansar un rato en el bello Kiosco Morisco.

Uno de los detalles que más me gustan de esta colonia es que, muchos de los negocios que te puedes encontrar ahí, han logrado mantenerse a pie, a pesar de la agresividad de la modernidad. Son locales en los que puedes disfrutar del México del pasado con los postres, platillos o artesanías que ofrecen a todos sus clientes. Tal es el caso de La Florida, un pequeño negocio famoso por vender, desde hace más de cincuenta años, las mejores fresas con crema en la Ciudad de México (o, por lo menos, eso dicen muchos de sus clientes frecuentes).

Por afuera, La Florida no parecería ser especial. Es únicamente una ventanilla, probablemente improvisada, en una pared roja común y corriente; tiene un pequeño toldo avejentado y una vitrina en la que se pueden ver algunas b. Fácilmente podría pasar desapercibida. Lo único que llama la atención de los que pasan es una lona amarilla, escondida bajo el toldo, en el que se pueden leer los diferentes productos que venden en este lugar: Fresas con crema, mangos, plátanos, aguas frescas (fresa, sandía, limón, avena, guayaba, etc.), pay de limón, flan napolitano, gelatinas, chongos zamoranos, capirotada, cocteles de frutas, malteadas, jugos y arroz con leche (que sólo sirven los fines de semana).

Pero, como la especialidad de la casa son las fresas con crema, lo ideal es no hacerle caso al letrero y pedir (para empezar) un vaso de fresas con crema, de preferencia grande, para que no te quedes con ganas. Después de ordenar, te entregan un abundante vaso con muchísimas fresas naturales, cubiertas con una deliciosa crema (receta de la casa) que le da ese toque que, para mucha gente, las hace las mejores fresas con crema de la Ciudad desde hace más de 50 años. Pero, si no se te antojan tanto las fresas de La Florida, puedo recomendar mucho el flan napolitano, los camotes y el pay helado de limón que sirven en este lugar. Además, puedes pedir que te hagan un coctel de frutas a tu gusto.

La Florida es uno de esos negocios que ha logrado mantenerse en pie por décadas, gracias a la calidad y sabor de los productos que ofrece. Sin duda, es uno de esos lugares únicos en la Ciudad, que vale la pena conocer, para revivir las tradiciones del México del ayer; es una oportunidad para deleitarse con deliciosas fresas con crema, mientras disfrutas de una tarde mágica en una de las colonia más bellas de la Ciudad de México: Santa María la Ribera.

Datos Generales
Dirección: Santa María la Ribera #92, Colonia Santa María la Ribera, Ciudad de México, Distrito Federal
Precio Promedio por Persona: de $25 a $50 pesos (el litro de fresas está en $70 pesos)
Teléfono: 55-41-30-91

Circuito de Cantinas Tradicionales de Turibus: Un recorrido por las tradiciones y cantinas emblemáticas de la Ciudad de México

El Turibus llegó a Reforma 222 al rededor de las siete de la tarde. Subimos y, como había llovido, decidimos sentarnos en la parte techada del camión. Después de que subieron todos los pasajeros, el chofer arrancó y condujo hasta el Hemiciclo a Juárez. Una vez ahí se estacionó unos minutos y espero a que subieran más pasajeros y dieran las ocho de la noche para iniciar oficialmente el recorrido. En cuanto se cerró la puerta, una historiadora tomó el micrófono y empezó a platicarnos un poco sobre el Centro Histórico y las primeras cantinas que se abrieron en la Ciudad de México.

La historiadora nos contó que la primera licencia que se otorgó en el país fue firmada en 1857 por el entonces presidente, Sebastián Lerdo de Tejada. Que, en un principio, este lugar no tenía nombre, pues era el único en su tipo, pero que, con la apertura de nuevos negocios del mismo giro, y tras la inauguración del Monumento Hipsográfico (que tenía marcas para medir el nivel del agua del Lago de Texcoco), los parroquianos empezaron a llamar a esta cantinaEl Nivel“, nombre que se volvió oficial poco tiempo después. También nos platicó que, durante más de cien años, El Nivel continúo dando servicio a todos sus comensales, hasta que, en 2008, tuvo que cerrar gracias a un problema con el inmueble.

La primera parada fue el Bar Mancera, una cantina vieja, de esas que tienen aún paredes con madera, candelabros ostentosos colgando del techo, una sala con muebles antiguos y, por qué no, un teléfono de madera (de esos que se ven en las caricaturas de antaño). La historiadora nos platicó que, esta cantina es lo único que queda de lo que fue el Hotel Mancera, construido por Gabriel Mancera (diputado, senador y filántropo) en lo que alguna vez fue el Palacio de los Marqueses de Selva Nevada.

¿Quieres saber más del Bar Mancera? Da clic aquí…

Al llegar, todos los grupitos que viajábamos en el tour se sentaron en mesas diferentes, nadie se conocía y nadie quería congeniar entre ellos. Estuvimos en el Bar Mancera aproximadamente 45 minutos, tiempo suficiente para que todos pidieran una bebida, y después retomamos todos el camino a la siguiente cantina tradicional. Al mero inicio del recorrido, la historiadora logró contarnos que, la Ciudad de principios del siglo XX media únicamente 9 kilómetros (lo que es el Centro y un poquito más), pero que, aún así, se abrieron al rededor de 1500 cantinas, de las que solamente quedan 24. Los ánimos empezaban a subir, la gente empezaba a congeniar y la historiadora ya no pudo contarnos mucho más.

La segunda parada fue la Cantina Bar Nuevo León. Según nos contó la historiadora (quién paseaba de mesa en mesa platicando con todo mundo) en este lugar se encuentran las mejores tortas de pierna de la Ciudad de México. De hecho, resulta que Doña Guille, la mujer que prepara las tortas, fue la cocinera de El Nivel durante muchísimos años, hasta que cerraron el lugar. También nos platicó que en esta cantina se acuñó el término “de pelos y nos platicó el cómo surgió. Después de una o dos bebidas regresamos al Turibus para descubrir que ya no éramos un grupo de setenta desconocidos, sino que todos éramos amigos. El ambiente era único, todo mundo platicaba o bailaba (sin estar borrachos).

¿Quieres saber más de la Cantina Bar Nuevo León? Da clic aquí…

La tercera parada fue en la Cantina Salón España, una local ubicado en lo que alguna vez fuera el Barrio Universitario del Centro Histórico. Este lugar se caracteriza por tener aproximadamente 250 tipos diferentes de tequila y por tener las mejores tortas de sardina y atún, así como uno de los pozoles más ricos de la Ciudad. Además, en este lugar se crean menús diferentes todos los días, para que los parroquianos nunca se aburran. Entre risas y sonidos de vasos, terminó el tiempo en esta cantina. Subimos al Turibus y disfrutamos la vista de la Catedral, mientras viajábamos camino a Garibaldi.

¿Quieres saber más de la Cantina Salón España? Da clic aquí…

La última parada fue el Salón Tenampa. Esta cantina abrió en 1923 y fue la primera en instalarse en lo que hoy llamamos Garibaldi. Llegó a la Ciudad de México justo en la época en la que el Mariachi empezaba a popularizarse, y fue el primer recinto dedicado principalmente a estos músicos. Además, Pedro Infante grabó varias películas en este lugar, una de las más emblemáticas es “Gitana Tenías Que Ser“, en la que canta la canción “Mi Tenampa“. Y, por si fuera poco, la fama de el Salón Tenampa era tan grande que Tin Tan y Cantinflas eran clientes frecuentes del lugar (de hecho Cantinflas grabó ahí la películaEl Potrero“). Para este punto de la noche, todos los pasajeros del Turibus ya éramos amigos de toda la vida y platicábamos y reíamos en un muy buen ambiente.

¿Quieres saber más de del Salón Tenampa? Da clic aquí…

Uno de los mejores detalles del Circuito de Cantinas del Turibus, es que todos los recorridos son diferentes, pues no sólo recorren las cuatro cantinas que visitamos nosotros, sino que el tour cambia todos los miércoles y jueves permitiéndote visitar, también, la Cantina el Gallo de Oro, La Peninsular, la Ópera y el Bar Bach, entre otros. Además, los datos y anécdotas de los historiadores hacen que las visitas a las cantinas valgan aun más la pena, pues te permiten valorar el lugar en el que te encuentras y observarlo con otros ojos. Todo, en una ambiente que se vuelve muy agradable generado por toda la gente que sólo busca pasar un buen momento. Sin duda, recorrer el Circuito de Cantinas del Turibus es una excelente oportunidad para conocer más sobre nuestra Ciudad, nuestra historia y nuestras tradiciones.

Datos Generales
Costo: $225 pesos por persona
Días del Recorrido: Miércoles y Jueves
Salidas de: Reforma 222 (19:00 hrs.) y Hemiciclo a Juárez (20:00 hrs.)
Venta de boletos: a partir de las 18:30 hrs.
Duración: Aproximadamente 4 horas (puede terminar entre las 00:00 y 1:00 hrs.)
Teléfono: 51-41-13-60
Página web: www.turibus.com.mx
Facebook: www.facebook.com/pages/Turibuscdmx/1406744762941211
Twitter: @Turibuscdmx

Salón Tenampa: La verdadera tradición del mariachi en Garibaldi

Esta es una cantina que podrás visitar en el tour de cantinas del Turibus

La primera vez que un conjunto de mariachis se presentó en la Ciudad de México fue el 15 de septiembre de 1905, cuando el mariachi de Justo Villa tocó para celebrar el onomástico del entonces Presidente General Porfirio Díaz y conmemorar las fiestas patrias. Desde ese momento, este tipo de agrupaciones musicales se popularizó enormemente en la Capital. Varios años después, un coculense (originario de Cocula, Jalisco) llamado Juan Indalecio Hernández Ibarra, buscando un cambio de aires, llegó a la calle de Honduras, a un costado de Plaza Garibaldi. Corría el año de 1923 cuando a este coculense se le ocurrió abrir un negocio similar al que tenía en la Ciudad de Gudalajara; decidió abrir una tienda-cantina tradicional en plena Plaza Garibaldi.

Poco tiempo después Juan Indalecio escuchó que Concho Andrade y su mariachi habían llegado a la Ciudad de México. Viendo una buena oportunidad de darle un toque especial a La Tenampa, Juan Indalecio decidió hablar con su amigo y pedirle que tocara en su cantina. En ese momento, ni Concho ni Juan se habían imaginado que estarían iniciando con una importante tradición en la Ciudad de México (y que ya se daba en Jalisco). Hoy en día, miles de cantinas en la Ciudad, y especialmente las que se encuentran en los alrededores de Garibaldi, son el escenario de diferentes conjuntos de mariachi que amenizan el ambiente y hacen bailar a todos los presentes.

Hay miles de opciones para divertirse escuchando al mariachi, pero ninguno es tan tradicional como el Salón Tenampa, una cantina que te transporta a un México antiguo y tradicional; desde que entras a este lugar, sientes un ambiente en el que lo único que importa es disfrutar de la música y la compañía, mientras te deleitas con algún platillo o botana mexicana y algún trago. Una vez que te sientas, un conjunto de mariachi se te acerca para preguntarte si quieres que te canten una canción, mientras un mesero te trae los tragos y comida que hayas pedido.

Durante casi 100 años, El Tenampa ha sido una tradición y punto obligado para todos los amantes de la Ciudad de México, no sólo por su historia o por la música de mariachi, sino porque es un lugar que busca contagiar la alegría de México a todas las personas que la visitan y, además, busca resaltar la hospitalidad que caracteriza a los mexicanos. Al final, El Tenampa se convierte en una viaje en el tiempo en el que la música y la tradición convergen para que sus comensales disfruten de la cultura que México nos regala.

Datos Generales
Dirección: Plaza Garibaldi # 12, Centro, Ciudad de México
Precio promedio por persona: $200 pesos
Teléfonos: 55-26-61-76 y 57-72-64-19
Página web: www.salontenampa.com
Facebook: www.facebook.com/group.php?gid=269591121665
Twitter: www.twitter.com/#!/SalonTenampa

Esta es una cantina que podrás visitar en el tour de cantinas del Turibus

Cantina Salón España: Una Cantina Tradicional en el Antiguo Barrio Universitario del Centro Histórico

Esta es una cantina que podrás visitar en el tour de cantinas del Turibus

Caminábamos por el Antiguo Barrio Universitario de la Ciudad de México, en pleno Centro Histórico. Ya era tarde, por lo que las calles estaban muy tranquilas y sólo se escuchaban murmullos lejanos. De pronto, al llegar a la esquina de Luis Gonzales Obregón y República de Argentina, logramos escuchar risas que salían de un viejo edificio. Nos acercamos para descubrir la Cantina Salón España.

Entramos para encontrarnos con un pequeño museo de fotografías con diferentes recuerdos del México de la revolución y la edad de oro del cine mexicano. Atravesamos las mesas de madera hasta llegar a la barra que se encuentra al fondo del salón. Tenían varias botellas de licores, principalmente tequilas, decorando toda la pared tras la barra. Una vez ahí, nos entregaron una hoja en la que se podían ver 250 tequilas diferentes, y nos dijeron que tenían casi todos en existencia. Pedimos nuestros tequilas y nos fuimos a sentar en el segundo salón, que era más amplio y en el que se podían apreciar los techos altos del edificio del siglo antepasado.

Una vez en nuestra mesa se nos acercó Don Roberto Torres, quién se presentó como el Poeta Itinerante y nos ofreció recitarnos algún poema de autores clásicos y modernos. Accedimos. Nos preguntó qué temática queríamos escuchar ¿Amor? ¿Erótico? Y empezó a hablarnos de los autores. Escuchamos dos o tres poemas y le dimos una buena propina al poeta, por lo que se quedó platicando un rato con nosotros y nos habló más sobre la Cantina Salón España.

Resulta, que esta cantina abrió en 1925 y que, fue uno de los primeros lugares en los que se escuchó el canto de “Goya, Goya, cachún, cachún, ra, ra… ¡Universidad!” durante la primera mitad de los años cuarenta. Nos contó también, que es un lugar en el que, desde hace algunas décadas, se destaca por las deliciosas botanas que sirven y sus, ya tradicionales, tortas de sardina y atún. Y que, además, todos los días cuentan con un menú de comida diferente, para que los parroquianos no se aburran nunca de lo que sirven, aunque los mismos comensales siempre llegan buscando su pozole y sus quesadillas.

Por otro lado, cabe mencionar que la Cantina Salón España, al igual que las demás cantinas tradicionales de la Ciudad de México, cuenta únicamente con licores, cervezas y alguno que otro cóctel sencillo; aunque su especialidad es el tequila, por lo que puedes llegar a encontrar hasta 250 tipos diferentes; y, entre tanta diversidad, Don Roberto nos dijo que el mejor y, por lo mismo, más popular es El Tesoro de Don Felipe, de Arandas, Jalisco.

La Cantina Salón España es uno de esos rincones del Centro Histórico en el que podemos revivir el pasado y disfrutar de un buen trago en un ambiente de amigos. Es un lugar en el que no existen las pretensiones y en el que sólo debes de relajarte y disfrutar de tu bebida y una deliciosa botana o torta de sardina y atún. Es un lugar tranquilo para pasar un momento único con tus amigos y sin gastar mucho dinero.

Datos Generales
Dirección: Luis González Obregón #25, esquina con República de Argentina, CEntro Histórico, Ciudad de México, Distrito Federal
Costo Promedio por Persona: de $100 a $200 pesos
Horario: Lunes a sábado de 10:00 a 00:00 hrs. y domingo de 10:00 a 18:00 hrs.

Esta es una cantina que podrás visitar en el tour de cantinas del Turibus

Cantina Bar Nuevo León: Una cantina tradicional desde 1930

Esta es una cantina que podrás visitar en el tour de cantinas del Turibus

Sobre la calle de Pino Suárez, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, escondida entre un local de jugos y uno de tela, se encuentra una pequeña y vieja puerta vaivén de madera (como las del viejo oeste) tras la que se encuentra una de las cantinas más tradicionales del país, el Bar Nuevo León. Al momento de cruzar la puerta, descubres un largo pasillo con varias mesas a un lado y una muy larga barra, decorada con un sinfín de botellas de licores; paredes rosas con una cenefa de espejo que delimita la madera de decoración. Y, al final de la barra, puedes ver a Doña Guille, quien fue la cocinera de El Nivel (la primera cantina de la Ciudad de México, y que cerró en 2008) durante varios años, preparando tortas de pierna en una plancha muy sencilla.

Al igual que en las cantinas tradicionales, y probablemente no encontrarás cantina más tradicional que esta, el Bar Nuevo León no cuenta con cocina, pues sólo sirven botanas para que piques algo mientras bebes. Eso sí, si pides tres cervezas, te sirven también un menú botonero de tres tiempos. El lugar es muy simple y avejentado, por lo que, a simple vista, no parecería ser un lugar especial. Sin embargo, el Bar Nuevo León es una de las cantinas más antiguas y tradicionales de la Ciudad de México, lo que hace que, cada visita a esta cantina sea única.

El Bar Nuevo León fue inaugurado en 1930 (27 años después que el Bar Mancera) y fue concebido como un cabaret. En aquel entonces, los hombres acudían para bailar con las ficheras ver el espectáculo erótico que se presentaba todas las noches. Por lo que se le consideraba un tugurio, aunque era muy visitado por todos los hombres que trabajaban o vivían en la zona.

La historiadora Guadalupe Gómez Collada cuenta que, fue en ese tugurio en el que se acuñó la expresiónde pelos” que tanto usamos; según cuentan, en los shows nocturnos, cuando el baile empezaba a ponerse caliente, y las mujeres terminaban casi desnudas, los comensales empezaban a gritar a todo pulmón “¡pelos!, ¡pelos!, ¡pelos!”; ante el ánimo del público, las bailarinas empezaban a quitarse lentamente lo que les quedaba de ropa y, justo antes de que se pudieran ver los vellos, se apagaban las luces del lugar y Don Severo Mirón subía al escenario a recitar o hablar sobre algún libro y calmar los ánimos. Y, por lo mismo, cuando la gente preguntaba por cómo estaba el Bar Nuevo León, respondían diciendo que “está de pelos“.

Por otro lado, vale la pena mencionar que, desde hace varias décadas, esta cantina ha sido mejor conocida como La Quinta Sala, pues, gracias a su cercanía con la Suprema Corte, los ministros suelen frecuentarla mucho diciendo que van a estar en la quinta sala de la corte, que sólo tiene cuatro.

Además de la tradición y las historias que se esconden en esta antigua cantina del Centro Histórico, cabe mencionar que, el Bar Nuevo León cuenta con excelentes meseros, siempre uniformados con su chaleco gris y su corbata de moño, que dan un rápido servicio. Y, por sí fuera poco, las tortas de pierna que prepara Doña Guille se pueden considerar de las mejores de la Ciudad de México, si no es que del país. En cuanto a bebidas, únicamente podrás encontrar los licores con mezcladores y alguno que otro cóctel muy sencillo; lo necesario para pasar un rato muy agradable con los amigos y colegas en un ambiente muy ecléctico, que es creado por los ministros, los trabajadores de edad y los jóvenes que acuden todos los días a disfrutar del lugar.

El Bar Nuevo León es un lugar en el que la tradición, el ambiente, el alcohol, la botana y las deliciosas tortas de pierna, te permiten disfrutar de un momento inolvidable con tus amigos. Sin duda, es una excelente opción para todos los que buscan pasar un rato agradable y tranquilo con una copa y buena compañía.

Datos Generales
Dirección: Pino Suárez #18, Centro Histórico, Ciudad de México, Distrito Federal
Costo Promedio por Persona: de $100 a $250 pesos
Horario: Lunes a sábado de 10:00 a 23:00 hrs.
Teléfono: 55-42-90-49

Esta es una cantina que podrás visitar en el tour de cantinas del Turibus

Bar Mancera: Una cantina llena de tradición e historias en el Centro Histórico

Esta es una cantina que podrás visitar en el tour de cantinas del Turibus

En 1777, Carlos III le otorgó el título nobiliario de Marqueses de Selva Nevada a don Manuel Rodríguez de Pinillos y López Monteros y a su esposa Antonia Gómez Rodríguez de Pedroso; un título único, pues fue la primera, y última vez, que se otorgó un título simultáneamente al marido y a la esposa. Los dos marqueses vivían en un palacio barroco que se encontraba en el número 9 de la Calle de la Cadena, donde hoy se encuentra la Calle de Venustiano Carranza. Peroen abandonaron el edificio, mismo que pasó varios años en el olvido, hasta que, a finales del siglo XIX, la tercera Marquesa de Selva Nevada, Soledad Gutiérrez de Rivero, se lo vendió al diputado y senador Gabriel Mancera, quién construyó el ferrocarril de Hidalgo y del Noreste, así como varias obras de beneficencia.

Tras la compra, el palacio sufrió varios cambios estructurales y en los decorados, para convertirse en el lujosísimo Hotel Mancera. Pero el hotel no pudo ganarle a la modernidad y, pocos años después, fue cerrado. Gran parte del edificio fue modificada o demolida para darle paso a la modernidad. Sin embargo, en la planta baja de aquél palacio barroco del siglo XVIII aún se encuentra el Bar Mancera, la cantina que alguna vez fuera parte del lujoso hotel. Y que, por cierto, es considerada como una de las cantinas más antiguas y tradicionales de la Ciudad de México.

El Bar Mancera es un lugar en el que puedes realizar un viaje en el tiempo y revivir las épocas del México del porfiriato; es una cantina con cenefas de madera, paredes blancas con elegantes marcos de madera, techos altos con motivos barrocos e impresionantes candelabros colgando. Cuenta con una larga barra de madera fina al fondo, tras la que se encuentran dos o tres personas sirviendo los licores y bebidas que ordenan los comensales. Y, justo a la entrada, hay una pequeña sala antigua donde puedes sentarte a disfrutar de una copa, así como una vieja caseta telefónica, con uno de esos antiguos teléfonos de madera (como de caricatura), que aún está funcionando.

En la carta del Bar Mancera no podrás encontrar ningún coctel de diseñador, ni bebidas exóticas, simplemente podrás encontrar diferentes licores que te servirán con algunos mezcladores, y uno que otro cóctel tradicional, como el mojito. En cuanto a la comida, puedes encontrar diferentes platillos mexicanos, bastante sencillos, entre los que destaca el solomillo. Y, mientras disfrutas de una copa y un rico platillo mexicano, podrás acompañar el momento con los tríos que se acercan a deleitar a los comensales con su música bohemia.

No cabe duda de que, el Bar Mancera es uno de esos lugares en los que se puede vivir la tradición del México de ayer, mientras se disfruta de un buen momento acompañado de los amigos y en un ambiente muy relajado. Es un lugar que ha logrado mantenerse a flote durante más de cien años, permitiendo que todas las personas que nacimos en una época totalmente diferente, podamos viajar por unos minutos en el tiempo y conocer y disfrutar de un México que ya no existe. Sin duda, visitar el Bar Mancera es una excelente opción para vivir una tarde o noche única con los mejores amigos.

Datos Generales
Dirección: Calle de Venustiano Carranza 49-C, Centro Histórico, Ciudad de México, Distrito Federal
Costo Promedio por Persona: de $150 a $250 pesos
Horario: Lunes a miércoles de 13:00 a 20:00 hrs. y de jueves a sábado de 13:00 a 2:00 hrs.
Teléfono: 55-21-97-55

Esta es una cantina que podrás visitar en el tour de cantinas del Turibus

 

Yummy Love Cupcakes: Un mundo de colores y sabores en Lindavista

Por @VaneBanderville

En Avenida Lindavista, en la colonia del mismo nombre, se encuentra una boutique de postres, y especializada en cupcakes, que ofrece una gran variedad de sabores y aromas para todos los gustos. Se trata de Yummy Love Cupcakes, un lugar en el que, según dicen los vecinos, se encuentran los mejores cupcakes de la zona.

Al llegar este lugar, te recibe un mostrador con los sabores del día, que siempre son variados: zarzamora con queso, fresas con crema, limón, manzana con canela, Nutella y el famoso red velvet, entre otros.  En el mostrador, también puedes encontrarte las especialidades de la casa, que son zanahoria y pay de queso.

René Montané, dueño del lugar, quiere lograr que al entrar a Yummy Love Cupcakes te transportes a otro mundo, al mundo de los Cupcakes; y lo ha logrado, pues el lugar es, en esencia, muy lindo y acogedor.

Yummy Love lo podrás identificar con un pequeño monstruo azul devora Cupcakes que resalta en la fachada.  “Además aquí te atiende puro monstruo”, dice René, al mostrar las divertidas ilustraciones de las paredes del local.

Algo que llamó mi atención es que todo lo que cocinan es 100% artesanal y, lo interesante es que, cada día preparan solo una pequeña cantidad de piezas de cada sabor, lo que hace a cada Cupcake único. Y, si lo que quieres es algo diferente, te personalizan tus Cupcakes como quieras, además puedes hacer pedidos sí tienes un evento especial y hasta te podrán preparar un Cupcake gigante.

Y para los que les gusta cocinar aquí también tienen cursos tanto de Cupcakes, como de algún otro postre como el pastel de zanahoria, pay de queso, brownie y hasta de pizza dulce. Por cierto, todos los cursos son totalmente personalizados y para todas las edades.

Para que puedas probar las delicias de Yummy Love Cupcakes puedes visitarlos en cualquiera de sus dos sucursales. Ya sea para un buen detalle, un regalo o solo para el antojo.

Datos Generales
Horario: Lunes a Viernes de 8:00 a 20:00hrs. y Sábados y Domingos de 10:00 a 19:00hrs.
Teléfono65-50-01-13
Twitter: @yummyloveMX

Sucursal Lindavista
Dirección: Av. Lindavista #225, Col. Lindavista, Ciudad de México, Distrito Federal

Sucursal Politécnico
Dirección: Av. Politecnico Nacional #1891, casi esquina con Salaverry, Colonia Lindavista, Ciudad de México, Distrito Federal (Frente a la biblioteca del IPN)

Por @VaneBanderville

Más Pequeños Que El Guggenheim: Una comedia sobre fracasos y amistades en el Teatro Milán

mas-pequenos-que-el-guggenheim-foro-shakespeare-fracaso_2

Fracaso: 3. m. Caída o ruina de algo con estrépito y rompimiento. - RAE.es

Fracaso. El que esté libre de haber fracasado, que lance la primera piedra. ¿Cuántas veces no hemos fracasado? Algunas personas se ponen de pie después de una decepción y buscan nuevas maneras de alcanzar su éxito, muchas otras no. Se introducen en una mentira de conformismo, en la que se sienten cómodosengañándose con una falsa estabilidad. Pero esa mentira no es para siempre, y de vez en vez, un dejo de lucidez.

“Para comprar los boletos, recuerdo, vendimos la Chocomilera, un Volkswagen 86 al que le sonaba todo menos el claxon.” Sunday

Gorka era un dramaturgo con ilusiones, y Sunday un director entusiasmado. Dos amigos que decidieron buscar el éxito en Europa. Sinmas-pequenos-que-el-guggenheim-foro-shakespeare-fracaso_3 embargo, su plan no salió como esperaban, descubriendo que el éxito no se obtiene de la noche a la mañana, y que, por si fuera poco, no todos pueden tenerlo. Se sintieron más pequeños que el GuggenheimDecepcionados, regresaron a México y perdieron la amistad durante diez años, mientras que uno trabajaba en la sección de libros de Wal*Mart, y el otro trataba de poner un café teatral.

“Luego de tres meses sin hacer el amorGloria se orinó sobre mí al terminar. Después se recostó a un lado y hundió la cara en la almohada. Yo me quedé contemplando el techo, y pensé ¿y ahora qué?” Gorka

mas-pequenos-que-el-guggenheim-foro-shakespeare-fracaso_4Más Pequeños que el Guggenheim, una historia en la que la amistad y el fracaso se te llevarán a reflexionar sobre el éxito y el fracaso y, sobre todo, los amigos que tienes. GorkaJamSunday y Al, cuatro personajes que deciden superar su fracaso, mientras nos hacen reír a carcajadas por casi dos horas consecutivas. Más Pequeños Que el  Guggenheim, una obra de teatroescrita y dirigida por Alejandro Ricaño, que nos lleva a reconocer nuestros fracasos, para que podamos apreciar más nuestros éxitos, y disfrutar a nuestros amigos.

“Cuando la realidad nos falla, dije, nos quedan los sueñosSunday se alzó la bata y comenzó a perseguirme por el pasillo del hospital. Mira tus sueños maricón, gritaba.” Al

En esta puesta en escenaAlejandro Ricaño, demuestra que , a pesar de los grandes fracasos que hemos visto en México, en nuestro país se puedemas-pequenos-que-el-guggenheim-foro-shakespeare-fracaso_5 hacer teatro de verdadera calidad, en el que se puede hacer una crítica social constructiva, mientras nos hace reír como albinos. Una obra de teatro fresca y dinámica, que te atrapa desde los primeros momentos , mientras te permite conocer la historia de cuatro perdedores que sólo quieren enseñarte que “el que persevera alcanza”.

“Luego Sunday dice: ¿Qué quería decir eso? Se pregunta Jam. Y ahí se quedan, contemplando el cielo a través de la ventana del hospital. Y saben, por primera vez, que mañana tendrán ganas de levantarse.” Al

Datos Generales
Dramaturgia: Alejandro Ricaño
Dirección: Alejandro Ricaño
Elenco: Austin Morgan, Hamlet Ramírez, Miguel Corral y Adrián Vázquez
Compañía: Ink Teatro
Lugar: Teatro Milán (Lucerna #64, esquina Milán, Colonia Juárez, Ciudad de México, Distrito Federal)
Costo: $300 pesos
Funciones: Viernes 20:00 y 22:00 hrs., sábado 18:00 y 20:00 hrs., domingo 17:00 y 19:00 hrs.

Página web de Ink Teatro: inkteatro.com
Facebook de Ink Teatro: www.facebook.com/InkTeatro
Twitter de Ink Teatro: @inkTeatro
Página web del foro: www.teatromilan.com
Facebook del foro: www.facebook.com/milanteatro
Twitter del foro: @teatro_milan

Twitter de la obra: @losguggenheim
Facebook de la obra: www.facebook.com/pages/M%C3%A1s-peque%C3%B1os-que-el-guggenheim/132262391706

fracaso. (De fracasar). 1. m. Malogro, resultado adverso de una empresa o negocio. - RAE.es

mas-pequenos-que-el-guggenheim-foro-shakespeare-fracaso_1

Menoclownsia: Buscando la Sonrisa Perdida en el Foro Shakespeare

En una vieja banca, de alguna estación de tren, perdida en alguna parte del país, se encuentra la payasa más joven de México muy preocupada, porque tiene la sensación de que perdió algo, aunque no sabe qué fue. Está buscando desesperadamente entre todas sus maletas, para ver si encuentra esa cosa tan valiosa que perdió, o si, por lo menos, recuerda qué es lo que le está faltando. Mientras tanto, el tren del circo se encuentra parado, llamándola y llamándola, pero ella no quiere partir sabiendo que algo le hace falta. Pero el tren no la piensa esperar, y ella tiene que viajar con un enorme, y desconocido, vacío. ¿Qué es eso que le hace falta?

Una vez en su camerino, y poco antes de iniciar la función, la payasa descubre que eso que perdió es mucho más importante de lo que podía imaginar. Tan importante, que no puede imaginarse cómo podría salir a escena sin eso. Y lo que es peor… ¿qué tal que alguien lo encontró y lo vendió o lo está maltratando? En ese momento, la payasa inicia una búsqueda en sus recuerdos, sus éxitos y sus sueños olvidados, para encontrar ese objeto tan preciado que ha perdido.

Menoclownsia es una divertida obra de teatro clown, en la que una payasa, Sofía Álvarez, nos permite acompañarla en la travesía emocional que emprende en busca de ese algo que nadie debe de perder nunca. Una travesía llena de risas, en la que el público puede llegar a sentirse, por momentos, identificado (o identifica a algún familiar) y olvidarse de todos los males que los acosan.

Una obra muy sencilla, escrita y dirigida por Valentina Sierra Bárcena, que no requiere más que unos cuantos elementos escenográficos, una actriz/clown y dos ayudantes que le dan vida a los movimientos y expresiones de la payasa. Aun así, es una puesta en escena que logra atrapar al espectador desde los primeros momentos y que, con el tiempo, involucra al público con el personaje principal, llevándolos a reír a carcajadas. Todo, mientras los lleva a reflexionar, sobre la importancia que tiene la risa (y las sonrisas) en el día a día.

Ir al Foro Shakespeare a divertirse con Menoclownsia, es una excelente oportunidad para reír a carcajadas con un humor muy puro. Además, de que nos permite conocer las propuestas escénicas de Puño de Tierra, una compañía de teatro mexicana, que está dando mucho de qué hablar. Sin duda, ver Menoclownsia es una muy buena opción para pasar una divertida noche de teatro Clown.

Datos Generales
Lugar: 
Foro Shakespeare (Zamora #7 , Colonia Condesa, Ciudad de México)
Texto: 
Valentina Sierra
Dirección:
 Valentina Sierra
Reparto: Sofía Álvarez. Músico en escena Leonardo Soqui / Roam León Olvera
Funciones: Jueves 20:30 hrs.
Vigencia: Hasta el 25 de septiembre 2014
Costo: $200 pesos
Teléfono: 55-53-46-42
Página web: www.foroshakespeare.com
Facebook: www.facebook.com/foroshakespeare
Twitter:@foroshakespeare

Facebook de Puño de Tierra: www.facebook.com/PunoDeTierra
Twitter de Puño de Tierra: @punodetierra

Las Polas: Delicias yucatecas y de inspiración maya en la Ciudad de México

Texto y fotografías por Gerardo Mendoza ( @nbrx ) y Ricardo Rueda ( @Rich_Ra )

Caminábamos por la zona de restaurantes de Río Lerma, en la Colonia Cuauhtémoc, buscando algún lugar para sentarnos a comer. No se nos antojaba ninguno de los restaurantes por los que pasábamos. De pronto, nos encontramos con una pequeña casa blanca, que tenía un llamativo letrero en el que se podían ver los diferentes platillos yucatecos del día. Por las fotos, y las descripciones, se nos antojó mucho lo que ofrecían, así que decidimos darle una oportunidad a Las Polas.

Lo primero que vimos al entrar fue con un pequeño salón, muy sencillo, con algunas mesas. Al fondo, había una terraza o patio, bastante más amplia, para sentarse a comer al aire libre. Al revisar la carta, me encontré con una gran variedad de platillos yucatecos tradicionales e inspirados en la gastronomía maya, creados por el Chef Miguel Ramos. Como entradas, cuentan con Vaporcitos (tamalitos de pollo con masa condimentada), bocaditos de trucha, pulpos Las Polas (especial de la familia Baqueiro), queso relleno, quesadillas de casón y pescaditos fritos (servidos con salsa de naranja agria), entre otros. Por otro lado, cuentan con una gran variedad de tortas (en pan francés), tacos, panuchos y platillos de especialidad. Algunos de los platillos que más se nos antojaron fueron los Papadzules tradicionales, el pan de cazón, el filete de pescado Tikin-xic y los panuchos.

Pero, al final, terminamos pidiendo una orden para Quesadillas de Cazón para empezar y una orden de cochinita pibil. Las quesadillas eran pequeñas, aunque estaban muy sabrosas, estaban bien doraditas y son ideales para acompañar con limón o con cebolla curtida. Por otro lado, la orden de cochinita venía muy bien servida y acompañada de tortillas; era ideal para compartir. Además, es de las mejores cochinitas que hemos probado en la Ciudad de México.

Al terminar de comer, revisamos la carta de postres. En Las Polas cuentan con diferentes platillos como torta de elote, natilla de la casa, crema de coco, champolas, zapote prieto y fondan de chocolate; sin embargo, terminamos pidiendo una trenza de ate y queso holandes (lo sirven en pasta hojaldrada), que estaba, simplemente delicioso.

En Las Polas pudimos comer muy rico, especialmente por la cochinita pibil, en un ambiente muy relajado (aunque es probable que, entre semana, esté un poco más lleno) y con precios muy justos. Es un lugar bastante agradable para comer deliciosa comida yucateca, y de inspiración maya, sin gastar mucho dinero. Sin duda, una excelente opción para visitar con los y las colegas, familia y amigos.

Datos Generales
Precio Promedio pie Persona: de $150 a $200 pesos
Página Web: www.laspolas.com
Facebook: www.facebook.com/restaurantlaspolas

Sucursal Del Valle (Casa Matriz)
Dirección: Av. Del Valle #505, esquina con Eugenia, Ciudad de México, Distrito Federal
Teléfono: 56872545

Sucursal Lerma
Dirección: Río Lerma #170, Colonia Cuauhtémoc, Ciudad de México, Distrito Federal
Teléfono: 55259854 y 52074939