Por Angélica Medina
La oscuridad, el público en silencio, la música que aturde y el telón cerrado. Una luz apantalla e ilumina la silla donde la intérprete de vestido gris comienza su enigmático tango, que provoca adivinar la historia detrás de las cuatro mujeres que viven dentro de ella.
Así comienza el primer acto: Detrás de mí con Valeria Vega y Jacob Morales de IO Artes Escénicas. La primera en escena es la mujer tímida, ama de casa y trabajadora incansable que baila con una larga tela verde y muestra cómo se desgasta hasta llegar a la muerte.
Un hombre la coloca sobre la mesa y sufre su ausencia hasta que renace con un vestido rosa en contraste con el primer gris, éste representa la voz de la segunda mujer que ama, se entrega y baila sensualmente con su amado.
La música cambia y aparece una mujer pasional con falda negra y fondo floreado que seduce, que busca atraer la femme fatal que resulta irresistible para el hombre que baila siguiendo sus pasos y se vuelve inalcanzable.
Con un vestido negro de manga larga y espalda descubierta, está frente a nosotros la mujer controladora, egoísta y ambiciosa. Uno detrás de otro bailan paralelos pero ella controla los pasos de él. Por último, sola frente al público regresa el vestido gris.
En el escenario sólo un par de cortinas negras se convierten en los biombos donde se dan los cambios de vestuario y por las cuales se separan, marchan y se vuelven a unir los amantes de una coreografía de Elisa Rodríguez.
El tiempo vuela, no hay palabras sólo cambios sonoros que transmiten el sentir de los protagonistas. La desesperación y la angustia acompañadas de la pasión, lujuria se viven a través del tango.
“Por la libertad de amar”, proclama esta obra que se presentará durante varios martes consecutivos en el Polifórum Siqueiros. Y empieza cuestionando lo que es normal y lo que no lo es. Efectivamente: ¿es anormal el que va contra la corriente, contra lo establecido? Esa persona se siente diferente, pero no anormal. Sin embargo, la sociedad lo rechaza. ¿Quién tiene razón?
Los dos, indudablemente. Uno, porque exige sus derechos a vivir, a formar parte de la sociedad; y ésta, porque no quiere ver perturbada su paz, su “status”, sus valores establecidos desde hace siglos. ¿Consecuencia? Los dos luchan por imponerse, y los dos son infelices.
Esto, que ocurre desde el principio de los tiempos, ha empezado a cambiar. El homosexual ha salido a la luz, y la sociedad ya no lo señala con índice de fuego, ya no lo encierra ni lo somete a tratamientos ”curativos”. El homosexual ya no se esconde tanto y la sociedad, por lo menos, lo tolera. Se ha dado un gran paso.
En esta obra vemos las historias de tres parejas; una de homosexuales masculinos, una de homosexuales femeninos y otra de heterosexuales que desafían a “su” sociedad y se niegan a ser manipulados por ella. Hay una cuarta historia, la de un muchacho que a través de lo que vive en una semana llega a aceptarse como lo que es; y, lo más importante, logra que la generación anterior (en este caso, su madre) lo acepte también.
Esa brecha generacional se manifiesta en dos de los casos, y la solución que la obra propone es que la juventud imponga una nueva forma de pensar para cambiar al mundo. Nuestra pregunta es: ¿lo logrará? ¿Hasta dónde podrá llegar su afán renovador? Tal vez se diluya en un mar de propuestas y contra-propuestas, de conquistas y de represiones.
No hay duda de que la obra generará polémica, lo cual es bueno. No es una obra para pasar el rato, sino para meditar en estas cuestiones, que cada día nos afectan más. Vayamos a verla con la mente limpia, desprovista de prejuicios, y tomemos un partido: el que vaya de acuerdo con nuestra manera de pensar, con la honestidad propia de cada uno.
Eso en cuanto al fondo. La forma es la de un musical, no al estilo de las grandes super-producciones de Broadway, dicho sea sin despreciar a éstas, sino el de una obra que emplea tanto la palabra como la música para comunicar su mensaje. Y en ambos terrenos se desempeña con acierto. En un foro pequeño, como el del Polifórum, los números musicales son difíciles de montar, pero los obstáculos fueron superados con creces, y la coreografía de Genaro de la Torre resulta adecuada y poseedora de una gran fuerza estética.
Y honor a quien merece. Chely Martínez es la creadora del espectáculo, además de compositora y libretista. A ella se debe la idea original y la estructuración de la obra, para lo cual contó con la co-autoría de Quetza Arana y Rodrigo Sáinz. Este último es, además, el director de escena. No era fácil mover a todos los personajes y ensamblar los números musicales con la acción, que muchas veces van entreverados; pero Sáinz lo logró sin dificultad, y la obra fluye ágilmente.
Son muchos los actores y enumerarlos a todos podría resultar tedioso. Baste decir que todos están bien; y si alguno destaca, es en razón del personaje que le tocó interpretar.
Cosa parecida puede decirse de los demás involucrados en la puesta en escena, por lo que diremos tan sólo que el conjunto es homogéneo y que el resultado se debe a todos en conjunto. Pocas veces nos encontramos con un espectáculo así.
Datos Generales
Lugar: Polyforum Siqueiros (Insurgentes Sur #701, esq. Filadelfia, Col. Nápoles, Ciudad de México, Distrito Federal)
Costo: $400 y $350 pesos
Fechas: Martes 18 y 25 e junio 2013, 20:00 hrs.
Boletos disponibles en taquillas y en Ticketmaster.
En 1591 Don Mateo de Mauleón, y su esposa Juana Arellano, encargaron la construcción de un Convento dedicado a San Diego, a unos pasos de lo que hoy conocemos como Alameda Central. En este convento se establecieron los monjes franciscanos, quienes fueron testigos de las ejecuciones públicas realizadas por la Santa Inquisición, al condenar con la hoguera a los judaizantes, renegados, brujas y desviantes.
Cuando Benito Juárez decretó las Leyes de Reforma, al igual que con la mayoría de conventos del país, se ordenó el cierre del Convento de San Diego, así como la exclaustración de los frailes que habitaban en él. Y, cuando se promulgó la Ley de Nacionalización de los Bienes Eclesiásticos (el 12 de julio de 1859), el Convento fue expropiado por el Gobierno Federal, quien lo fraccionó para crear lo que hoy en día son las calles de Colón, Balderas y Dr. Mora. Únicamente dejaron el templo y parte del claustro del Convento, así como una pequeña parte de lo que era el atrio.
Con los monjes expulsados del Convento, el templo funcionó durante algunos años para el culto público, hasta 1934, para después convertirse en una bodega e imprenta. A pesar del abandono que sufrió, la fachada neoclásica, la torre y sus interiores lograron sobrevivir a la expansión exponencial de la Ciudad de México. Es por eso que, en 1964, el entonces presidente de México, Adolfo López Mateos, inauguró la Pinacoteca Virreinal de San Diego, una galería que albergaba una gran colección de obras coloniales provenientes de la Academia de San Carlos, mismas que hoy en día se encuentran dentro del acervo del Museo Nacional de Arte (MUNAL).
Treinta y seis años después, en el año 2000, se decide redefinir el espacio que ocupaba la Pinacoteca Virreinal de San Diego, transformándolo en el Laboratorio Arte Alameda, un espacio dedicado a la experimentación artística con un enfoque especial en las expresiones producidas con soportes electrónicos y tecnológicos. Hoy en día, el “Laboratorio Arte Alameda (LAA) es un espacio dedicado a la exhibición, documentación, producción e investigación de las prácticas artísticas que utilizan y ponen en diálogo la relación arte-tecnología.”
Como su nombre lo indica, el Laboratorio Arte Alameda se encuentra en un constante proceso de experimentación artística y tecnológica, cuyos resultados se exhiben a manera de exposiciones concebidas especialmente para este espacio. El resultado de sus experimentos es espectacular, pues introduce a todos los visitantes en un mundo en el que historia, arquitectura, tecnología y arte se unen para crear una especie de realidad salida de la Ciencia Ficción.
Por si fuera poco, el Laboratorio Arte Alameda (LAA) complementa su misión con diversas actividades como conferencias, conciertos, proyecciones de video, seminarios y talleres; además, creó el Centro de Documentación Priamo Lozada, un centro especializado en el arte en nuevos medios.
Sin duda, el Laboratorio Arte Alameda es un espacio único en la Ciudad de México, en el que podemos introducirnos en un mundo de arte y tecnología, que nos permite olvidarnos por un momento de la monotonía del día al día. Es un lugar que vale la pena visitar para conocer las nuevas propuestas artísticas que se están gestando en México.
Datos Generales
Dirección: Dr. Mora #7, Centro Histórico, Ciudad de México, Distrito Federal (A un costado de la Alameda Central)
Horarios: Martes a domingo de 9:00 a 17:00 hrs.
Teléfonos: 55102793 y 55122079
Página web: www.artealameda.bellasartes.gob.mx
Facebook: www.facebook.com/artealameda
Twitter: @ArteAlameda
Por @VaneBanderville
Llegue a la cafetería Trevi por una recomendación de Jorge Pedro. En su página tenía una nota titulada “Disfrutar la Ciudad de México a solas”, me pareció una buena idea para ir algún día entre semana, saliendo temprano de la escuela. Lo que más me llamo la atención de la cafetería, antes de ir por ahí, fue la foto del artículo: una vitrina antigua, que parecería haberse quedado congelada en el tiempo.
El primer día que la visité me acompaño mi amigo Alan, con el disfruto mucho ir a lugares nuevos en la Ciudad.
Habíamos pasado un largo rato en Discos de Ayer ( Balderas #32-209) viendo los viniles que no podíamos comprar porque no teníamos dinero, ni un tocadiscos para escucharlos; pero veíamos como los coleccionistas si los compraban y hasta los llevaban a California para presumirlos.
En fin, salimos en busca de la Trevi y no fue difícil encontrarla. El diseño exterior de la cafetería aún me sigue gustando mucho, me hace imaginar y tener la sensación de llevar mucho tiempo en carretera y detenerme ahí a buscar un teléfono, un mapa y algo que comer.
Ese día solo tomamos café pero he tenido la oportunidad de ir en distintos horarios a probar cosas nuevas y definitivamente vale la pena hacer una parada después de pasear un rato por la nueva y reluciente alameda central, luego de un día de compras para regresar por metro Hidalgo o antes de iniciar tu recorrido por el Centro Histórico.
Si llegan al medio día, seguramente podrán almorzar escuchando “La hora de Los Beatles”, y es que otra cosa que caracteriza a la Trevi es la buena música, que te hará viajar a épocas pasadas y que acompañada con la decoración, son el ambiente perfecto.
Antes nos ubicábamos porque estaba casi al frente de donde estaba el carrusel de la Alameda; pero como ya no está es fácil llegar sabiendo que esta frente a la Plaza de la Solidaridad (Dr. Mora esq. Balderas, Centro) justo antes de entrar a la Alameda.
Además la Trevi ya no se ve tan escondida y ahora tiene mejor vista.
A mí en lo particular me gusta mucho su café con leche (en vaso) estilo chino y el pan dulce, el menú del día siempre es bueno y el capuchino también.
Por @VaneBanderville
Datos Generales
Dirección: Doctor Mora esquina con Colón, Centro Histórico, Ciudad de México
Costo promedio por persona: de $100 a $200 pesos
Horarios: De Lunes a Domingo de 10:00 a 22:00 hrs
Por David Cortés
Vivimos rodeados de música. No es necesario que la busquemos, ella sale a nuestro encuentro. Un trayecto por la ciudad, en transporte público, nos expone a un sinfín de expresiones sonoras, de todo tipo, extracciones, géneros. Imposible escapar de alguna de ellas, porque a diferencia de la vista, que nos permite clausurar los ojos ante cualquier horror o amenaza; no sucede lo mismo con los oídos: podemos taparlos momentáneamente pero más temprano que tarde, los abriremos otra vez al mundo.
Por ello, porque la música está a la “mano”, se le confunde, porque no es un entretenimiento como muchos pretenden hacernos creer; esa es sólo una de sus funciones. Allá por 1938, Elie Siegmeister escribió en un libro fundamental titulado Música y sociedad que en las culturas primitivas y tradicionales, no había momento de la vida en el cual la música no “desempeñara un papel esencial y funcional. Formaba parte integral de los actos importantes, mágicos, rituales, ceremoniales y de trabajo”.
Así, la música se encontraba en canciones de cuna, en procesos amorosos, era utilizada como exorcismo, para propagar información útil, perpetuar la historia, estimular la danza, acompasar el ritmo del trabajo, etcétera. La música formaba parte importante de la vida de los individuos, no necesariamente como telón de fondo de sus actividades, sino como un elemento indispensable de su quehacer diario; sin embargo, esas prácticas con el tiempo se fueron transformando y, aunque algunas persisten, ya no poseen el mismo peso de antaño.
En la actualidad, la música ha perdido su valor cultural y se le identifica como un producto más, un producto que por lo menos debería ser cultural, pero que, debido a artilugios mercadotécnicos, no llega a dicho estatus.
Eran las seis de la tarde y se me había hecho un poco temprano para una junta que tenía en la caótica colonia Anzures. Caminaba en busca de algún lugar donde pudiera sentarme a tomar un café o un té, y continuar leyendo mi libro en lo que hacía tiempo. De pronto, en la esquina de Shakespeare y Cantú, me encontré con un café que llamó mucho mi atención. Unas cuantas mesas dispuestas a lo largo de la acera que te conducían a la entrada de Otro Café. Me asomé, y en cuanto descubrí sus decorados de madrea y muebles vintage, decidí quedarme ahí.
Me acerqué al mostrador y me puse a ver las diferentes opciones de bebidas que ofrecen en Otro Café. A pesar de que no cuentan con una enorme variedad, puedo decir que con su selección pueden satisfacer cualquier antojo; además del típico café (expreso, americano, capuccino, latte y mocha, entre otros), cuentan con una muy buena selección de tisanas frutales y tés, incluyendo un rico té chai caliente, así como frappés, sodas italianas (agua mineral con jarabe de sabor), chamoyadas, jugos naturales y refrescos. Además, Café Otro cuenta con varias opciones de Ciabattas (chapata), algunas ensaladas y entradas, así como varios pasteles y postres que se ven deliciosos.
Como tenía mucha hambre, ordené una CiabattaMarsella (pollo asado, aderezo “otro” y jitomate), un té verde frío y, de postre, un pastel de zanahoria que exhibían en el mostrador. Después de ordenar, me asomé a los dos cuartos con mesas y me senté en un sillón individual, que cuenta con una mesa a un lado donde puedes colocar tu bebida o alimentos, y un taburete para los pies. Me puse a leer.
No pasó mucho tiempo antes de que llevaran a mi mesa un vaso grande con el té verde frío y mi ciabatta acompañada de un poco de tabulé como guarnición. Poco tiempo después, me llevaron la rebanada de pastel de zanahoria. Debo decir que todo estaba delicioso. Además, el ambiente que se vive en Otro Café es ideal para olvidarse de que estás a unos metros de Mariano Escobedo y de Gutemberg, aunque sea hora pico, y dejarte llevar por una buena plática o por un buen libro.
Otro Café ofrece un momento de tranquilidad a todos los que lo visitan, en un ambiente muy relajado y libre de pretensiones, acompañado de una rica comida, un revitalizante café o té, o alguna bebida fría. Sin duda, un lugar ideal para relajarte un rato y olvidarte de todo el estrés de la Ciudad de México.
Datos Generales
Dirección: Shakespeare #78, Anzures, Ciudad de México, Distrito Federal (a una calle del Camino Real)
Costo promedio por persona: de $60 a $150 pesos
Horarios: de lunes a viernes de 8:00 a 20:00 hrs.
Teléfonos: 26-24-34-64 y 63-08-81-04
Mail: otro@otrocafe.mx
Página web: www.otrocafe.mx
Facebook: www.facebook.com/pages/OTRO-CAF%C3%89-Anzures/207184589354825
@pepita2puntos
Dese que la conocí, Diana despertaba en mí un deseo incontrolable. Me la presentó Adolfo, uno de los pocos novios formales que tuve hace algunos ayeres, en una reunión familiar; ella era su hermana menor, pero siempre sentí que las dos teníamos una química especial. Al final de mi relación con Adolfo, yo sólo lo soportaba porque me gustaba ir a su casa y admirar a Diana, pero el final era inevitable y cuando todo acabó también acabó mi relación con ella.
El jueves pasado, mientras comía en una de las terrazas de la Condesa, me encontré a Diana caminando. No pude contenerme y le grité para llamar su atención. Ella volteó lentamente, despertando todo ese deseo que siempre sentí por ella. Diana tenía un poco de prisa, por lo que quedamos de vernos el viernes en la noche para tomarnos unos tragos.
El viernes llegué puntual a nuestra cita en el Milo’s. Pocos minutos más tarde, logré ver a Diana, usando un vestido floreado de falda corta y su cabello ondulado cubriendo ligeramente sus hombros. Hermosa. Una rica cena y dos botellas de vino después, ella acarició suavemente mi cara con sus dedos, se acercó a mí y me miró fijamente. Yo no pude contenerme y le planté un beso apasionado. Ella lo respondió con la misma pasión. Me mojé.
Como ella no tenía carro, me ofrecí a llevarla a su casa. Todo el camino estuvimos besándonos y tocándonos lo más posible. Estábamos muy calientes. Mientras pasábamos por Viaducto le propuse llevarla a un motel para seguir con la pasión. Ella aceptó. Quería impresionarla, por lo que la llevé a un motel que, aunque no conocía por dentro, me parecía que debía estar lleno de lujo; la llevé al Villas Princess Hotel.
Desde afuera puedes intuir que el Villas Princess Hotel estará lleno de lujo, pues su fachada recuerda a un impresionante palacio europeo que te invita a disfrutar de una noche de pasión. Pero a veces las apariencias engañan. La entrada al motel es algo angosta y es también salida, por lo que una persona te está esperando para avisarte si algún carro está saliendo (esto puede matar un poco la pasión). Puedes pedir una habitación en villas o en la torre; yo pedí una en torre, porque me emociona caminar por los pasillos de los moteles como un preámbulo al sexo, además de que suelen darte la habitación por más tiempo.
El cuarto pretendía ser muy elegante con sus pisos de madera y mármol, sus muebles clásicos y sus decoraciones ostentosas; eso sí, la habitación estaba impecablemente limpia. Pero el cuarto era tan “elegante” que lo percibí como algo kitsch, me imaginé en una película porno con narcos. Nos aventamos en la cama, nos besamos, nos acariciamos, nos desvestimos y nos dejamos llevar por la pasión.
La habitación es bastante sencilla, además de que no te dan más que jabón, champú y gorra de baño, todo lo demás lo debes de llevar tú o pedirlo al servicio a la habitación, que es bastante caro. Recomiendo mucho llevar tu peine y cepillo de dientes. Además, no te dejan entrar con alimentos o bebidas, por lo que todo debe ser room service.
La habitación cuenta con televisión (algunos cuartos tienen pantalla plana) y reproductor de DVD, televisión por cable y algunos canales con pornografía, entrada para de audio para dispositivos móviles (como un iPod o iPhone) e internet inhablámbrico. Además, todas las camas son king size o redondas.
Pasamos la noche juntas, cumpliendo una de mis más grandes fantasías, acostarme con la tierna Diana. Nos besamos, nos abrazamos, nos acariciamos, hicimos el amor. Una noche espectacular. Al final, nos bañamos juntas, nos vestimos y la llevé a su casa con la seguridad de que esa noche se volverá a repetir.
Al final, se puede decir que el Villas Princess Hotel es un hotel elegante que ofrece un espacio limpio y muy sencillo para que disfrutes de un rato de pasión con tu pareja o amante. Un motel algo caro, en comparación a otros de la zona, que puede ser perfecto para impresionar a una chica que se crea hecha a mano. Probablemente no regresaré a este motel, pues me pareció algo caro y no tiene nada especial (fuera de la “elegante” decoración), no hay ningún sillón del amor, no hay potro o columpios, no tiene gradas para probar diferentes posiciones, ni nada que te incite a experimentar con tu sexualidad. Eso sí, algunas habitaciones tienen una regadera transparente con la que puedes ver a tu pareja bañarse.
@pepita2puntos
Datos Generales
Dirección: Viaducto Río la Piedad #367, Colonia La Cruz, Iztacalco, Ciudad de México, Distrito Federal
Precio: Habitación sencilla $450 pesos, villa sencilla $500 pesos, Master Suite villa (cama redonda) $650 pesos, master suite villa con jacuzzi (cama redonda) $850 pesos, suite cúpula $2,000 pesos
Teléfono: 56-49-86-00
Página web: villasprincesshotel.com.mx
El reloj marca las 6:30 hrs. La obscuridad de la madrugada y el aire fresco envuelve a todos los que ya están en la calle. Realizas algunos estiramientos, empiezas a correr y tus sentidos se intensifican. En tu recorrido logras oler los diferentes aromas que desprenden las plantas, así como el olor de tierra mojada. De pronto, frente a ti logras ver que el cielo empieza a colorearse con tonos rosas y naranjas que se mezclan con el azul obscuro de la noche, el sol empieza a salir y tú tienes el privilegio de ver el amanecer. Es un momento en el que te olvidas de todo, mientras disfrutas de los pequeños detalles que nos regala la naturaleza y te dejas llevar por el camino.
No importa la hora, salir a correr por las calles de la Ciudad de México es una experiencia enriquecedora, no sólo te llenas de satisfacción, sino que puedes apreciar los detalles de una manera diferente. Sin embargo, correr por el Distrito Federal puede ser una actividad un tanto riesgosa al tener que lidiar con los miles de automovilistas que recorren las calles de la Ciudad. Por lo mismo, es importante salir a correr a las pocas pistas, parque o circuitos pensados (o con el suficiente espacio) en esta actividad. Puede ser el circuito de Ámsterdam o el Parque México en la Condesa, los Viveros de Coyoacán, el Bosque de Tlalpan, las pistas de Cuemanco, el Parque Gandhi, el Bosque de Aragón o El Sope en la Segunda Sección de Chapultepec.
Este último es uno de mis lugares favoritos para correr, pues, además de contar con un sinfín de árboles y plantas ornamentales, cuenta con dos pistas de arcilla con diferentes longitudes e inclinación, así como una pista de cien metros para practicar velocidad. La Pista 1 es un pequeño circuito de 900 metros con una ligera subida al principio de la misma. Mientras que la Pista 2 es un circuito de 1,900 metros que empieza con una fuerte pendiente de unos 200 o 300 metros, para después tomar unos 700 metros de subida, de los cuales los primeros 100 son bastante pesados. Esta pista es ideal para practicar carreras largas y fortalecer las piernas.
Además de las pistas para correr, El Sope cuenta con una pequeña área con diferentes aparatos para realizar estiramientos y otra área con aparatos para realizar ejercicios de fuerza con tu propio peso; así como diferentes quioscos o áreas donde se realizan diferentes actividades como clases de zumba o yoga, y unos pequeños baños. Y, al igual que en las diferentes pistas para correr a lo largo de la Ciudad, en El Sope puedes encontrarte a diferentes equipos de corredores que, día a día, se reúnen a entrenar en grupo y a los que puedes unirte si lo deseas.
Correr en El Sope es una excelente oportunidad para entrenar mientras disfrutas de los aromas y colores que ofrece la naturaleza, así como para fortalecer las piernas y mejorar tu condición; todo, en un ambiente muy amigable, en pistas muy bien cuidadas y, lo más importante, sin riesgos.
Datos Generales
Dirección: Segunda sección del Bosque de Chapultepec, llegando por Av. de los Compositores, Ciudad de México, Distrito Federal
Pistas: 100 metros, 900 metros y 1,900 metros
Horario: de lunes a domingo de 5:00 a 19:30 hrs.
Costo: Entrada libre
Costo Baños: $4 pesos
Altimetría:

**Imágenes tomadas de www.sma.df.gob.mx/bosquedechapultepec **
Por @VaneBanderville
La palabra “paisaje” designa a la vez una extensión de terreno que se ofrece a la vista, la representación de un paraje en cualquier medio gráfico, y uno de los géneros más longevos de la historia del arte ¿Será tan popular porque el gusto colectivo lo asimila a un arraigo nostálgico al terruño?
Museo del Palacio de Bellas Artes
De Andy Warhols, la proyección de Empire es un fragmento de 1964, una película de 16mm, en blanco y negro, muda.
Con una duración de 8 horas y 5 minutos, filmada en julio de 1964 entre la 20:00 y las 2:45 hrs.
Es solo una toma del edificio “Empire State” rompiendo con la narrativa tradicional, colocando como protagonista el edifico más alto de la ciudad de New York, y el paso del día a la noche convirtiéndose en su relato.
La intención de grabar 16 cuadros por segundo y ver la progresión de la oscuridad fue:
Ver el tiempo pasar
Esta proyección es parte de Panorámica, una exposición internacional y multidisciplinaria que propone corroborar la forma en la que el género del paisajismo ha cambiado desde el alunizaje en 1969.
¿Cómo ha ido modificando la mirada sus modos de percibir la naturaleza y transformarla en imagen? ¿Qué intenciones transmite ahora: la interpretación poética o acaso el testimonio, la veracidad o bien las sugerencias de la memoria y del inconsciente que destilan emociones, sensaciones, afectos?
Museo del Palacio de Bellas Artes
La exposición Panorámica abarca el primero y segundo piso del Palacio de Bellas Artes, así como una parte de la planta baja, justo junto a la cafetería, por lo que podemos dar un enorme recorrido a través de los paisajes del mundo, permitiéndonos observar el paso del tiempo.
Por @VaneBanderville
Datos Generales
Lugar: Museo del Palacio de Bellas Artes (Av. Juárez y Eje Central s/n, Centro Histórico, Ciudad de México, Distrito Federal)
Costo: $43.00 Público general, entrada libre a estudiantes y maestros con credencial vigente
Vigencia: Hasta el 7 de julio, 2013
Horario: martes a domingo de 10 a 17: 30 hrs.
Página web: museopalaciodebellasartes.gob.mx
Facebook: www.facebook.com/museodelpalaciodebellasartes
Twitter: @mbellasartes

Por @VaneBanderville
“Fue un juego y yo perdí, esa es mi suerte, y pago, porque soy, buen jugador. Tú, vives más feliz, esa es tu suerte, que mas, puede decirte, un trovador… ” Amor Perdido
De la autoría de Pedro Flores y en la voz de María Luisa Landín, así suena “Amor Perdido”. Nombre que recibe esta exposición que se presenta en el Museo del Estanquillo y también uno de los libros más importantes de Carlos Monsiváis. Debido a que para él, la interpretación de esa canción resumía toda una época.
Al entrar al museo te recibe la fotografía de la misma María Luis Landín.
La fotografía, junto a María Luisa es la de Agustín Lara, a quien se le debe que el bolero se asociara con la Ciudad de México. El intérprete de temas como Solamente una vez y Piensa en mí, fue el primero en someterse a la cámara de Armando Herrera “El fotógrafo de las estrellas”.
La selección de las fotografías que se exhiben en “Amor Perdido” son de Armando Herrera, todas concentradas en personajes relacionados con el Bolero.
Quien no era retratado por Herrera no aseguraba la viabilidad de su trayectoria, actores y cantantes lo buscaban para elevar su fama y prestigio social.
El recorrido por el pasillo principal del museo ya suena a esta música, con tan solo observar las imágenes, pero al momento de subir al cuarto piso, escuchar un poco de esta música se vuelve realidad, gracias a los videos y audios con los cuales se complementan las fotografías de la exhibición.
Se colocó una pantalla, en donde, se puede ver una selecta programación de artistas de la música romántica, están, María Victoria y Luis Arcaraz interpretando “Bonita y Viajera”, Pedro Vargas cantando “Piel Canela” y María Victoria con “Cuidadito, Cuidadito”, entre otros intérpretes más.
También se colocaron audífonos con los cuales se puede escuchar “Bésame Mucho” (1940) con Consuelo Velázquez.
Los retratos de época de los que podrás disfrutar aquí, te contaran una pequeña, pero interesante historia. Saber por ejemplo que Álvaro Carillo recibió el título de ingeniero agrónomo, pero decidió dedicarse a la música, dejando un extenso repertorio desde antiguos sones, chilenas y hasta las modernas armonías del bolero de los años 50.
Los inicios de la carrera de Javier Solís en restaurantes, carpas y bares para luego cimentar uno de los repertorios más exitosos de la canción mexicana.
Conocer las fusiones que hizo Luis Arcaraz, incorporando al bolero una influencia de blues y del sonido de las Big Bands estadounidenses.
Y hasta conocer que el tema que le da nombre a esta exposición fue grabado contra la voluntad de María Luisa Landín, a causa de que antes había sido grabada por Manolita Arreola.
Roberto Cantoral, Tin Tan, Pedro Infante, Los Panchos, Fernando Fernández y muchos otros artistas más, te ofrece “Amor Perdido, el bolero de Monsiváis” En el Museo del Estanquillo.
“Desaparecen el amor romántico pero quedan sus nichos acústicos.” Carlos Monsiváis
Por @VaneBanderville
Datos Generales
Lugar: Museo del Estanquillo (Isabel la Católica #26, esquina con Av. Madero. Centro Histórico)
Precio: Cooperación voluntaria
Horario: De Miércoles a Lunes de 10:00 a 18:00 hrs.
Página web: www.museodelestanquillo.com
Facebook: www.facebook.com/museodel.estanquillo.9?fref=ts
Twitter: @m_estanquillo