El crecimiento exponencial de la Ciudad de México ha permitido que nuestra urbe se convierta en una enorme mancha urbana, una impresionante jungla de concreto llena de edificios, que, poco a poco, ha devorado todas las áreas verdes con las que se encuentra. Hoy en día, son muy pocas las zonas arboladas que se encuentran dentro de la Ciudad, y la mayoría de ellas se ubican hacia las afueras (o lo que hace pocos años eran las afueras) de la urbe: el Bosque de Tlalpan, el Parque Ecológico Cuemanco y el Bosque de Aragón. Sin embargo, en la zona centro-sur de la Ciudad de México, en la colonia Coyoacán, se encuentra un pequeño pulmón urbano que, además de ayudar a limpiar el aire del área, es un lugar ideal para realizar diferentes actividades al aire libre.
Aunque los Viveros de Coyoacán no son propiamente un bosque, es uno de los pocos espacios dentro de la Ciudad de México donde puedes descubrir un sinfín de árboles de diferentes variedades, entre las que predominan los eucaliptos, así como diferentes tipos de plantas y un gran número e ardillas. Además, en este lugar, puedes encontrarte con algunos jardines en los que puedes practicar diferentes actividades al aire libre como yoga, box, entrenamientos de tauromaquia, karate, entre otras. Por si fuera poco, en los Viveros de Coyoacán podrás encontrar tres canchas de baloncesto, un área de juegos infantiles y una pequeña zona de peso integrado, por llamarla de alguna manera.
Probablemente lo mejor de los Viveros de Coyoacán, es que cuenta con una pista de arcilla de poco más de dos kilómetros (2.20kms) ideal para correr, en carreras largas, o caminar un rato en medio de la naturaleza. Si vas a correr temprano, podrás oler los diferentes aromas que se desprenden de los árboles y plantas, una experiencia que te motiva a seguir corriendo. Además, durante tu carrera o caminata podrás encontrarte con diferentes esculturas, información sobre los árboles del lugar y varias ardillas que te acompañan en tu recorrido. Por si fuera poco, dentro de los Viveros de Coyoacán hay varias calles, o senderos, en los que puedes practicar sprints o ejercicios de fuerza, así como visitar las diferentes “exposiciones” y edificios históricos que se esconden en los mismos.
En los Viveros de Coyoacán también cuentan con un pequeño mercado de flores y plantas donde podrás elegir entre una buena selección de plantas para llevar a casa. Todo a un buen precio y con buena calidad.
Uno de los últimos pulmones urbanos que quedan dentro de la Ciudad de México está en los Viveros de Coyoacán, un lugar ideal para practicar diferentes actividades al aire libre y para disfrutar unos minutos de la naturaleza. Una opción para ideal para entrenar para carreras de fondo.
Datos Generales
Dirección: Entre Universidad, Perez Valenzuela, Melchos Ocampo, Av. México y Madrid, en la Colonia Coyoacán, Ciudad de México, Distrtito Federal
Horarios: de 6:00 a 17:30 hrs.
Página web: www.viveroscoyoacan.gob.mx
Posted in Bares, DFnoche, Foros Alternativos, Galerías, La Ciudad, Lo Que Se Ve, Lugares Interesantes, Museos y Exposiciones, Otros, Surrealismo Urbano, ¿Legal o Ilegal? on May 23, 2013
La entrada es pequeña y sólo hay un pequeño letrero que anuncia que has llegado al lugar. Entras a un viejo edificio del Centro Histórico y debes subir tres largo pisos por las avejentadas escaleras hasta llegar al último piso del inmueble. Entras a un cuarto grande con murales en todas las paredes y algunas mesas repartidas a lo largo del lugar. En el cuarto contiguo puedes encontrarte una pequeña galería con diferentes piezas de artistas emergentes mexicanos y unas mesas de billar, así como una barra donde puedes pedir algo de tomar.
Estás en el Club Atlántico, un espacio alternativo que busca darle salida a todo tipo de expresiones artísticas en México, ya sea a través de exposiciones, conciertos, proyecciones de cine, fiestas o pintas de murales en vivo. De día, el Club Atlántico ofrece un ambiente relajado, en el que puedes disfrutar de una cerveza y la vista hacia la calle de Uruguay; un momento ideal para alejarte del estrés de la Ciudad y disfrutar con los amigos. Pero de noche, el Atlántico abre sus puertas a todas las propuestas musicales de la escena alternativa, sin importar si es punk, ska, electrónica, cumbia, pop, Hip-Hop, rock, o demás estilos.
Además de las exposiciones y conciertos, el Club Atlántico cuenta con un cineclub que, mes con mes, presenta diferentes ciclos de cine con entrada libre. Cabe mencionar que, la mayoría de las proyecciones suelen estar acompañadas de una fiesta con un coctel y concierto relativo a la película que se presentó. Por si fuera poco, el Atlántico organiza diferentes talleres artísticos y musicales para todos los gustos.
El Club Atlántico es un lugar en el que la fiesta, la música, el arte, el graffiti y el cine convergen para que todos sus visitantes puedan olvidarse de los problemas, mientras disfrutan de un buen momento en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
Si quieres conocer los eventos y talleres del Club Atlántico, revisa su página web: www.atlantico.mx
Datos Generales
Dirección: República de Uruguay #84, piso 3, Centro Histórico, Ciudad de México. Justo en la esquina con 5 de Febrero, a 2 cuadras del Zócalo.
Teléfono: 55-12-94-94
Página web: www.atlantico.mx
Facebook: www.facebook.com/clubatlantico
Twitter: @club_atlantico
En el momento que entras te encuentras con el cadáver de un perro caminando en busca de algo que comer. Pocos metros más adelante te encuentras con lo que parece ser una enorme rata desollada corriendo por todo el lugar. También están los restos de lo que podría ser un tiburón arrastrándose por la tierra, con el enorme esqueleto metálico de lo que parecería ser un elefante y un imponente rinoceronte de tablones de madera sumergido en la tierra. El resto del lugar se encuentra lleno de partes de esqueletos de todo tipo de animales, pero alterados con basura, creando un ambiente muy peculiar.
Llegaste a la muestra del proyecto de Ulises Figueroa “Tercer Acto. En el que el universo muere por desintegración”; una exposición en la que se evoca la función que tuvo el Museo Universitario del Chopo, de 1913 a 1964, como museo de historia natural. Esto, mientras realiza una crítica a la situación por la que está pasando la naturaleza y el medio ambiente, por lo que a lo largo de la exposición puedes ver diferentes esculturas creadas con objetos que el artista ha encontrado en la vía pública: osamentas de animales que vivieron y murieron en la calle, botellas de vidrio rotas, piedras, partes de automóvil, entre otras.
“A diferencia de cualquier museo de historia natural, donde el deterioro del mundo se posterga infinitamente, en la propuesta de Figueroa lo que sobresale es, como el título del proyecto indica, la desintegración.” Museografía
La exposición que se presenta en el Museo Universitario del Chopo es realmente impresionante, pues nos muestra un lado de la naturaleza al que hemos tratado de olvidar, no sólo muestra el deterioro natural del reino animal, sino que nos muestra la manera en la que los humanos estamos terminando con el ecosistema. Además, “Tercer Acto. En el que el universo muere por desintegración” nos permite realizar una pequeña revisión de la historia, la arquitectura y el contexto urbano en el que se creó este el Museo del Chopo.
Visitar “Tercer Acto. En el que el universo muere por desintegración” es una expelente manera de adentrarse en el interesante trabajo de Ulises Figueroa, así como reconocer al Museo del Chopo como fue concebido. Una gran opción para disfrutar del arte mexicano.
Datos Generales
Lugar: Museo Universitario del Chopo (Dr. Enrique González Martínez #10, Col. Santa María la Ribera, Ciudad de México, Distrito Federal)
Horario: Martes a Domingo de 10:00 a 19:00 hrs.
Costo: $30 general y $15 estudiantes con credencial vigente e INAPAM (Martes entrada libre)
Vigencia: Hasta el domingo 21 de julio de 2013
Página web: www.chopo.unam.mx
Facebook: www.facebook.com/museouniversitario.delchopo
Twitter: @museodelchopo
En la esquina de Tonalá y Guanajuato hay un lugar que llama la atención de todos los curiosos que pasan por ahí; una antigua casona, típica de la Colonia Roma, con un impresionante mural creado por el Colectivo Alicia en Oz. Un mural, en el que se pueden ver elementos de Alicia en el País de las Maravillas y el Mago de Oz, que indica que has llegado a La Procedencia.
Al asomarte por la puerta, lo primero que llama tu atención es un estante de madera llena de productos a la venta: dulces, mermeladas, conservas, miel, productos libres de gluten, mezcales y, lo más interesante, pulques destilados. A unos metros hay una pequeña barra con más productos a la venta y donde te atenderán amablemente. En la barra puedes pedir una carta y revisar las diferentes opciones que tienen para comer y beber, o puedes ir a sentarte en alguno de los cuartos de La Procedencia y esperar a que te atiendan.
Para comer, La Procedencia ofrece una buena variedad de bollitos dulces y salados. Todos pequeños e ideales para botanear y degustar todas las opciones posibles. Además, cuentan con una buena variedad de postres que vale la pena probar, mientras disfrutas una rica taza de café o té, o un refrescante vaso de agua de chía. Entre las especialidades de la casa está el fondant de chocolate y el croque Monsieur (emparedado en bollito con queso manchego de Tequisquiapan, jamón de pavo orgánico y bechamel), por lo que vale mucho la pena probarlos.
Cabe mencionar que La Procedencia cuenta con una buena selección de ingredientes orgánicos y libres de gluten, así como procedentes del comercio justo. Por si fuera poco, esta cafetería cuenta con un estacionamiento para bicicletas, con 16 espacios. Y, si llegas pedaleando, La Procedencia te invita el Espresso.
El ambiente que se vive en La Procedencia es muy relajado, por lo que puedes sumergirte en la tranquilidad que ofrece una buena plática y una deliciosa taza de café. Es un lugar ideal para disfrutar de una tarde de sábado con los amigos, la pareja o un buen libro.
Datos Generales
Dirección: Tonalá #109, esquina Guanajuato, Colonia Roma, Ciudad de México, Distrito Federal
Costo promedio por persona: de $50 a $150 pesos
Horario: Lunes a sábado de 8:30 a 21:00 hrs., domingos de 11:00 a 16:30 hrs.
Teléfono: 5912-3007
Facebook: www.facebook.com/Laprocedencia
Twitter: @LaProcedencia
La kachina, katchina, katcina, katsina o katsinason elementos de la cosmovisión de los Indios Pueblo, ciertas etnias nativas norteamericanas entre las que se encuentran los Hopi, los Zuñi y los Tiwa, entre otros. La palabra qatsina (kachina) es originaria del lenguaje hopi y significa “portadora de vida”, por lo que pueden ser cualquier cosa en el mundo natural, ya sea un elemento, una cualidad, un fenómeno natural o un concepto. Como parte de la tradición hopi, lo artesanos tallan diferentes muñecas coloridas representando a los seres que, según creen, viven en los picos de San Francisco (cerca de Flagstaff, Arizona).
“Los niños Hopi creen en las Katsinas así como muchos niños creen en Santa Claus; y así también algunas Katsinas traen muñecas Katsina a los niños, las cuales son pequeñas representaciones de estos seres supernaturales.Las muñecas son talladas a mano de madera de raíz seca de algodón y pintadas con colores brillantes.” Café Katsina
No cabe duda de que el café hubiera sido una wuya, el rango más importante de las kachinas, si lo hubieran conocido al sumergirse en esta mitología. Hubieran realizado varios rituales para celebrar su sabor, aromas y efectos revitalizantes. No por nada el café se ha convertido en uno de los rituales más importantes del mundo. Retomando la idea de la mitología katsina y los rituales del café al sur de la Ciudad de México surge un pequeño lugar que rinde tributo al “Café Katsina”, ofreciendo un delicioso café de Veracruz, acompañado de ricos postres y algunos otros platillos para degustar.
En el momento que entras a Café Katsina, lo primero que puedes ver es un pequeño pasillo con tres o cuatro mesas que se encuentran frente a una barra, tras la que se pueden ver las máquinas con las que tuestan y muelen los granos de café, para servirte el café más fresco del Centro de Tlalpan, si no es que de toda la Ciudad. Al final del pasillo hay una pequeña escalinata que te conduce a un salón con pisos de madera avejentados, un tocadiscos que llena el ambiente con varios clásicos, algunas mesas y una barra con una vitrina en la que puedes ver algunos de los postres que sirven. Eso sí, todo con una decoración sencilla y rústica, que te remonta por momentos a la mitología katsina.
La carta muy sencilla, cuentan con unos cuantos paninis, ensaladas y platos de fruta, así como varios postres que vale mucho la pena probar. Personalmente, recomiendo mucho el panini español y la ensalada del día. Para acompañar tus alimentos, nada como una rica copa de vino o un jugo de manzana orgánico.
Pero el verdadero fuerte de Café Katsina es el café, por lo que siempre valdrá la pena pasar una tarde en él disfrutando el ambiente de del Centro de Tlalpan, desde la ventana de esté lugar, acompañado de una buena plática y una deliciosa taza de café veracruzano. Un café que, por cierto, es producido, importado, tostado y molido por la misma familia que te atiene en el Café Katsina, lo que te asegura que el amor y dedicación por cada taza de café que te sirven. Además, cabe mencionar que esta familia ha cosechado café por cuatro generaciones.
El Café Katsina es un refugio perfecto del estrés de la Ciudad de México, al ofrecerte delicioso café veracruzano, que puedes comprar por kilo, rica comida y un ambiente muy tranquilo, en una de las zonas más tradicionales de la Ciudad de México, el Centro de Tlalpan. Visitar el Café Katsina es una oportunidad para alejarse del mundo por unos minutos y disfrutar de la vida con una buena plática, una rica taza de café y un postre. Todo, sin gastas mucho dinero.
Datos Generales
Dirección: Francisco I. Madero #15, Centro de Tlalpan, Ciudad de México, Distrito Federal
Costo promedio por persona: de $60 a $150 pesos
Horarios: Lunes a viernes de 7:30 a 21:30 hrs., sábados de 9:00 a 21:30 hrs. y domingos de 9:00 a 19:00 hrs.
Teléfono: 54-85-66-54
Página web: cafekatsina.com
Facebook: www.facebook.com/CafeKatsina
Twitter: @CafeKatsina
**Imágenes tomadas del Facebook de Café Katsina**
Por @VaneBanderville
Bailar o ver bailar a alguien, puede llenarnos de distintas emociones, es una actividad que se disfruta en esencia misma y la satisfacción que da es incomparable.
En el baile hay energía, expresión, alegría, y toda una gama de sensaciones presentes en las puntas de los pies.
Bailar es descubrir el mundo al girar, es equivocarse, compartir, aprender, descubrir.
Tiene la maravillosa virtud de poder transportarnos a otras épocas con tan solo escuchar un ritmo y saber interpretarlo. Tal es el caso del Rockabilly y el Rock and roll que se encarga de recrear Boppin Cadaver’s Jive Stuff cada sábado, cuando el Legendario Salón Bombay le pertenece al Rock & Roll. Remontándonos a momentos del pasado, reflejando lo que durante los años cincuenta fue baile, energía y juventud.
Llevar a cabo esta actividad en un espacio como el Legendario Salón Bombay y con compañeros como los que aquí encuentras, hace que le tomes especial cariño y fascinación a este lugar y actividad, y aún más cuando sabes que, esos mosaicos blanco con negro en el piso, y esas pinturas en la pared que, parecen cambiar de forma por si solas, han sido testigos de tu goce al bailar.
Es fácil encariñarse de un lugar como este, cuando descubres, que es un claro ejemplo, de la gran diversidad de expresiones artísticas, en esta la Ciudad de México. Es fácil encariñarse con un espacio que está lleno de historia, de sonidos, de enseñanzas, de expresiones, de sonrisas y sobre todo, de buenos momentos.
En un ambiente sano y muy divertido, la pandilla del Bombay los invita a las clases, que se imparten todos los sábados, de 11 a 13 horas. Para aprender o para afinar los pasos ya conocidos, y que mejor que con un ritmo como lo es el Rock and roll.
Por @VaneBanderville
Datos Generales
Lugar: Salón Bombay (Eje Central Lázaro Cárdenas #99, col. Centro, Ciudad de México, Distrito Federal)
Horarios de clases: Todos los sábados de 11:00 a 13:00 hrs.
Costo: $50 pesos por pareja o $30 por persona
Teléfono: 55-29-03-39
Facebook: www.facebook.com/pages/BOMBAY/132723463503498
La fachada del restaurante Tokyo es una sencilla emulación de las casas clásicas japonesas, aunque pasa desapercibida entre los árboles y locales comerciales de la calle de Hamburgo, Zona Rosa. Sin embargo, el restaurante Tokyo logra llamar la atención de todas las personas que caminen por la banqueta, pues cuenta con una vitrina en la que se exhiben réplicas en plástico de los platillos que sirven ahí, así como un Maneki-neko (gato de la suerte), algunas catanas y demás decoraciones japonesas. Además, desde la puerta se puede ver una fuente tradicional japonesa con una especie de puente que te ayuda a cruzarla.
Al final de la fuente, hay unas pequeñas escaleras que te trasladan a un auténtico restaurante de barrio japonés; todo decorado con luces tenues, biombos, papel arroz, detalles en madera, árboles bonsái y otras decoraciones japonesas. Una vez arriba, una señora japonesa te recibe con una sonrisa y te lleva a tu mesa. Poco tiempo después, un mesero te entrega la carta y te deja en la mesa un pequeño plato con sunomono (una ensalada japonesa de pepino encurtido), para que abras el apetito.
La carta cuenta con una muy variada selección de platillos tradicionales, lo que hace que la elección sea complicada. Puedes basarte en las fotografías de los platillos o preguntándole al mesero por los platillos. Pocos minutos después de ordenar llevan a tu mesa todo lo que pediste, y te indican cuál es la botella de salsa de soya normal (roja) y la que está preparada con limón (verde). Cabe mencionar que, ciertos platillos son servidos sobre una pequeña estufa eléctrica, para que se sigan calentando mientras los compartes.
Todos los platos están preparados de manera tradicional, lo que le da un toque único, que no se encuentra en las cadenas de comida japonesa; además, todas la porciones de todos los platillos son bastante generosas, por lo que basta uno o dos platillos para quedar satisfechos. Y, por si fuera poco, al terminar de comer, llevan a tu mesa una pequeña porción de fruta como postre, aunque nunca sobra pedir un tradicional tempura helado o un té verde para la sobremesa.
Entre semana el restaurante Tokyo se llena de mexicanos y japoneses, principalmente oficinistas, que quieren disfrutar de rica comida tradicional japonesa, sin gastar mucho dinero; además, de lunes a viernes, el Tokyo cuenta con una variada oferta de menús, bastante económicos, con los que puedes comer por unos cuantos pesos. Mientras que, los fines de semana, el restaurante es visitado por familias y parejas, mexicanas y japonesas, que buscan pasar un buen rato, disfrutando de los platillos que sirven en Tokyo.
No cabe duda de que visitar el restaurante Tokyo, en la Zona Rosa, es una excelente manera de realizar un viaje a los barrios de Japón, mientras disfrutas de deliciosa comida tradicional, un ambiente muy relajado y un excelente servicio, sin gastar mucho dinero. Una opción ideal para alejarte del estrés y la cotidianeidad.
Datos Generales
Dirección: Hamburgo #134, Zona Rosa, Colonia Juárez, Ciudad de México, Distrito Federal. Casi en la esquina con Amberes
Precio promedio por persona: de $100 a $250 pesos
Horario: Lunes a domingo de 13:00 a 23:00 hrs.
Teléfono: 55-25-37-75
Por @VaneBanderville
Las tardes en la Ciudad, son una buena oportunidad para conocer gente, y sobre todo gente que nos deleita con su música en las calles. Cierto viernes recuerdo caminar sobre Avenida Juárez, junto a mi hermano Diego Alan, cuando él se percató de un sonido, que bien supo identificar como “flamenco”, música originaria de España (de la cual Diego es entusiasta).
Nos detuvimos para escuchar y decidimos sentarnos junto al “tocaor”, que apenas comenzaba a preparar su equipo.
Así coincidimos con “Don Víctor”, músico de guitarra flamenca, que, ese mismo día, acababa de llegar de Querétaro, para talonear un poco en la Ciudad.
La plática se fue construyendo sola, cuando Don Víctor impresionado por los conocimientos de mi hermano en el género, le pregunto de donde era:
- ¿De dónde eres tú qué sabes de flamenco?
- De aquí del D.F., pero me gusta mucho España- Fue la respuesta de Diego.
Por un momento creí entonces que Don Víctor era de otro lugar, no me quede con la duda y le pregunte.
– Nací en la colonia Guerrero – Nos platicó. – Ya no vivo ahí, ahí nací, pero he andado de vagabundo toda mi vida, recorriendo un resto de partes ¡Entonces, aprendí flamenco!-.
Nos contó, que empezó estudiando con los gitanos, y que también aprendió tango, luego por petición nuestra, toco un poco de tango y justo a mitad de la canción se escucharon unas palmadas, que hacían el acompañamiento perfecto a esos acordes. Al terminar la pieza, el responsable de las palmadas y dos chicos más, saludaron a Don Víctor. – Ellos también son amigos- Nos dijo – Y también tocan en la calle.
Estas calles de mi Ciudad los han hecho conocerse. Y ese día le pidieron a Don Víctor clases de guitarra para tocar “rumba flamenca”, Don Víctor da clases y esta vez lo único que pidió a cambio fue, un café.
Nos siguió contando un poco de él, antes solía salir con su esposa, ella canta y toca otros instrumentos, de hecho trae un disco que grabaron los dos juntos, ese disco no tiene precio fijo, simplemente es “lo que gusten cooperar”.
Por esos días se iba a Guanajuato y luego a la Feria de San Marcos en Aguascalientes para luego regresar a estas calles de su querida Ciudad de México.
Su interés es quedarse aquí en el D.F. – Forever –. Nos dijo: – Yo la regué porque hace como 15 años estuve aquí, y he andado y andado, y no he encontrado un lugar más maravilloso que aquí. Y a lo mejor, si hay chance de quedarme a vivir, si me quedo en la Ciudad de México- Termino.
Don Víctor lo dijo; y no pudo haberlo dicho mejor; él es como un tipo de vagabundo, pero no común. Y en estos días ya no hay tantos como él, un vagabundo en extinción.
Nos regaló una tarjeta con sus datos y nos fuimos, escuchando a los lejos una Rumba Flamenca, que Don Victor tocaba con su guitarra del rol.
Hoy en día, es posible encontrar a Don Víctor alegrando el paso de los peatones en diferentes calles de la Ciudad de México y otras ciudades del país; y, vale mucho la pena detenerse un rato a escuchar su música.
Por @VaneBanderville
Contacto:
Don Víctor (Rumba Flamenca. Eventos y Clases)
Teléfonos: 044-55-23-23-65-73 y 044-55-23-82-41-51
Mail: gypsybahlke@hotmail.com

La foto es del momento preciso en el que Don Víctor enseñaba el golpeo para poder tocar rumba, me emociona ver mucho como los conocimientos en la ciudad se pasan por generaciones y hacen mantenerlos vivos.

Fracaso: 3. m. Caída o ruina de algo con estrépito y rompimiento. – RAE.es
Fracaso. El que esté libre de haber fracasado, que lance la primera piedra. ¿Cuántas veces no hemos fracasado? Algunas personas se ponen de pie después de una decepción y buscan nuevas maneras de alcanzar su éxito, muchas otras no. Se introducen en una mentira de conformismo, en la que se sienten cómodos, engañándose con una falsa estabilidad. Pero esa mentira no es para siempre, y de vez en vez, un dejo de lucidez.
“Para comprar los boletos, recuerdo, vendimos la Chocomilera, un Volkswagen 86 al que le sonaba todo menos el claxon.” Sunday
Gorka era un dramaturgo con ilusiones, y Sunday un director entusiasmado. Dos amigos que decidieron buscar el éxito en Europa. Sin
embargo, su plan no salió como esperaban, descubriendo que el éxito no se obtiene de la noche a la mañana, y que, por si fuera poco, no todos pueden tenerlo. Se sintieron más pequeños que el Guggenheim. Decepcionados, regresaron a México y perdieron la amistad durante diez años, mientras que uno trabajaba en la sección de libros de Wal*Mart, y el otro trataba de poner un café teatral.
“Luego de tres meses sin hacer el amor, Gloria se orinó sobre mí al terminar. Después se recostó a un lado y hundió la cara en la almohada. Yo me quedé contemplando el techo, y pensé ¿y ahora qué?” Gorka
Más Pequeños que el Guggenheim, una historia en la que la amistad y el fracaso se te llevarán a reflexionar sobre el éxito y el fracaso y, sobre todo, los amigos que tienes. Gorka, Jam, Sunday y Al, cuatro personajes que deciden superar su fracaso, mientras nos hacen reír a carcajadas por casi dos horas consecutivas. Más Pequeños Que el Guggenheim, una obra de teatro, escrita y dirigida por Alejandro Ricaño, que nos lleva a reconocer nuestros fracasos, para que podamos apreciar más nuestros éxitos, y disfrutar a nuestros amigos.
“Cuando la realidad nos falla, dije, nos quedan los sueños. Sunday se alzó la bata y comenzó a perseguirme por el pasillo del hospital. Mira tus sueños maricón, gritaba.” Al
En esta puesta en escena, Alejandro Ricaño, demuestra que , a pesar de los grandes fracasos que hemos visto en México, en nuestro país se puede
hacer teatro de verdadera calidad, en el que se puede hacer una crítica social constructiva, mientras nos hace reír como albinos. Una obra de teatro fresca y dinámica, que te atrapa desde los primeros momentos , mientras te permite conocer la historia de cuatro perdedores que sólo quieren enseñarte que “el que persevera alcanza”.
“Luego Sunday dice: ¿Qué quería decir eso? Se pregunta Jam. Y ahí se quedan, contemplando el cielo a través de la ventana del hospital. Y saben, por primera vez, que mañana tendrán ganas de levantarse.” Al
Datos Generales
Lugar: Teatro Helénico del Centro Cultural Helénico (Av. Revolución #1500, Col. Guadalupe Inn, Ciudad de México)
Texto: Alejandro Ricaño
Dirección: Alejandro Ricaño
Reparto: Austin Morgan, Hamlet Ramírez, Miguel Corral y Adrián Vázquez
Producción: Claudio Sodi, Joe Hemsani, Abe Rosenberg
Producción Ejecutiva: Elisheva Quiroz
Funciones: Martes 20:30 hrs. (del 14 de mayo al 30 de julio, 2013)
Costo: $200 pesos
Página web: http://www.helenico.gob.mx
Facebook: http://www.facebook.com/pages/Centro-Cultural-Hel%C3%A9nico/119521791444188
Twitter: @Helenico
fracaso. (De fracasar). 1. m. Malogro, resultado adverso de una empresa o negocio. – RAE.es

Un tema fascinante que siempre ha interesado a la humanidad es el de esta exposición que se presenta en Venustiano Carranza #62, junto a la de “El Mal”.
Las brujas han existido en todas las sociedades desde tiempos inmemoriales, aunque a veces hayan recibido otros nombres. En ocasiones se llamaba así a las curanderas, a las personas que tenían actividades poco comunes o, simplemente, a las mujeres viejas y sabias que podían dar consejos sobre diversos temas. Esta muestra nos da algunos datos sobre sus actividades, y exhibe objetos, plantas y supersticiones relacionados con ellas.
Interesante es la colección de plantas: adormidera, belladona, hongos de diversos tipos, cicuta, etc., cuyos efectos van desde adormecer a quien la recibe a causarle poderosas alucinaciones y hasta la muerte, sin olvidar los efectos medicinales que algunas tienen.
Hay una serie de animales relacionados con las brujas: un dragón, una arpía (águila con cabeza de mujer), un basilisco, una serpiente con dos cabezas, un lagarto con cabeza de gallo, y hasta la momia de una sirena. Una cajita contiene los restos de un gnomo muerto; otra, el cuerpo momificado de un hada con alas de unos cuantos centímetros de altura; en otro lado se exhibe un ángel muerto por los pecados de los hombres. La exposición dice que la mayoría son hábiles mixtificaciones, pero que algunos han dejado asombrados a sus mejores restauradores; lo malo es que no dice por qué ni señala cuáles son. Hay ungüentos, pociones e instrumentos de tortura. Se describen aquelarres que terminaban, indefectiblemente, en orgías; y se habla de los bebedizos que necesitaban ingerir los pocos hombres asistentes para atender a la gran cantidad de brujas presentes. Se exhibe algún método que usaban para satisfacer sus apetitos sexuales y los instrumentos que para ello habían ideado.
Mención especial merece la historia de Mary Lacasta, una dama inglesa de origen mexicano que estaba empeñada en engendrar al Anticristo. Lo único que logró fue tener tres hijos que de humanos tenían casi nada, y que vivieron muy poco.
En otro lado se habla de las promesas que hacían algunas mujeres de embarazarse cada cincuenta días y de abortar, uno tras otro, los fetos que habían engendrado, llenando así el infierno de almas condenadas.
Y la historia de Violeta, una mujer de rostro igual al de el hada momificada que está en la muestra. Se trata de una mujer que vivió en Venecia, en Nápoles, en Londres y en Barcelona, misteriosa y escurridiza, que recibía en su casa la visita de damas extranjeras que luego se iban sin decir nada, y que es responsable de la gran atención que se dio a la brujería a principios del Siglo XX.
En suma, se trata de un recorrido por todo lo que se sabe de las brujas. Pero no hay limpias, ni folklorismo ni ganas de hacer una película de terror. Es un recorrido serio, con algunos testimonios interesantes y extraños. De lo único de que se puede acusar a la exposición es de algunas fallas en la continuidad. Pero eso es “pecata minuta”.
Datos Generales
Lugar: Venustiano Carranza #52, Centro Histórico, Ciudad de México, Distrito Federal
Costo: $65 pesos entrada general y $45 pesos para estudiantes con credencial vigente
Horarios: De lunes a domingo de 10:00 a 18:00 hrs.
Teléfonos: 55108762 y 55126986
Facebook: https://www.facebook.com/pages/ExpoCanter/195164587164074?fref=ts
Imágenes tomadas de:
http://periodicoopciones.com/conoce-la-maldad-en-su-maxima-expresion-a-traves-de-las-exposiciones-el-mal-los-mas-crueles-de-la-historia-y-brujeria/