Uno de los principales atractivos de Paseo de la Reforma son sus glorietas, ya que cada una cuenta con un espectacular monumento; está el Ángel de la Independencia, la Diana Cazadora, el Monumento a Cuahutémoc y otro a Colón. Sin embargo, en el punto en el que converge Niza y Reforma, uno de los puntos bursátiles más importantes de la Ciudad, hay una rotonda en la que cambia el patrón de Reforma. Es una glorieta en la que, en vez de un monumento, crece, desde hace varios años, una enorme y longeva palmera.
La Glorieta de la Palma, como comúnmente la conocemos, se concibió dentro del proyecto original de Reforma, en creado por el arquitecto Louis Bolland, en 1864, por mandato de Maximiliano. A pesar de que se ha colocado un monumento en cada una de las rotondas que se encuentran en el paseo, nunca se ha definido, por suerte, un proyecto ideal para la Glorieta de la Palma.
Definitivamente, la vista que se tiene desde cualquier ángulo de Reforma, a la altura de esta glorieta, es fenomenal, ya que en pocos lugares cuentan con una mezcla tan perfecta entre la urbanidad moderna y la clásica, siendo la naturaleza la cereza en el pastel.

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