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La geografía es una broma para la cinematografía: Marvin DLugo

  • En el Centro de Documentación de la Cineteca Nacional, el especialista en cine transnacional explicó que los filmes eminentemente nacionales son casi inexistentes ya que siempre existe cierta influencia extranjera

El cine, por más nacionalista que pudiera pensarse, siempre tendrá una influencia extranjera debido a la carga ideológica o técnica del realizador; por ello la cinematografía es transnacional y no tiene fronteras, afirmó el analista cinematográfico Marvin D’Lugo, durante la charla Paul Leduc, Bertha Navarro y cierta tendencia transnacional en el cine mexicano.

La tarde del lunes 27 de enero en el Centro de Documentación de la Cineteca Nacional, el también profesor de Literatura y Estudios Cinematográficos en la Clark University de Massachusetts, comentó que la geografía es una broma para la cinematografía, ya que en ella no existen las fronteras y sí los largos alcances.

Explicó que una pieza cinematográfica puede tener cabida en cualquier lugar del mundo, aún cuando se trate de un material nacionalista, o puede incluir presupuestos de otros países, lo que la convierte en una producción transnacional.

Un claro ejemplo es Reed, México Insurgente (1973), del director mexicano Paul Leduc, producida por Bertha Navarro, trabajo inspirado en el libro homónimo del estadounidense John Reed, el cual aborda un tema nacional: la Revolución Mexicana, vista a través de la mirada de un extranjero; el cual fue realizado en la frontera entre México y Estados Unidos, lo que lo convierte en un filme internacional.

El experto en cine transnacional aludió a lo que llamó la “intercontinentalización” en el trabajo realizado por Navarro y Leduc, pues dijo, que a pesar de que ambos trabajaron en piezas con temas de interés nacional, como El cobrador (2006) y la antes mencionada, en ambas siempre fue notoria la influencia extranjera.

“Ellos crearon un cine transnacional, cien por ciento mexicano, con temas y personajes de una estética que engancha a todo el mundo, no sólo a los mexicanos”, precisó.

El también colaborador de diversas revistas cinematográficas, señaló que hay temas particulares en cada país que aunque son de interés local, resultan atractivos para todo el mundo, como por ejemplo la Revolución Mexicana, de la cual se han filmado innumerables películas en todo el mundo.

Otros ejemplos de temas recurrentes son la Guerra Civil Española, la dictadura militar en Argentina, la Revolución Francesa, entre otros, “que han dado cabida a producciones alrededor del mundo y que a pesar de ser temas locales, siguen teniendo un gran éxito”.

D’Lugo precisó que la musicalización de una película puede añadirle un sentido internacional, como sucede con el cine de Pedro Almodóvar, quien siempre incluye melodías de distintas partes del mundo.

Agregó que casi todos los directores hacen uso de diversas técnicas y estrategias, influenciadas por creadores extranjeros, lo cual puede poner en duda de que se trate de un cine cien por ciento nacional.

Señaló que otro de los factores influyentes es, a excepción de países que sí dominan el mercado cinematográfico como Estados Unidos y la India, que en casi ninguna parte del mundo las producciones nacionales cuentan con un público que logre costear la inversión en la producción.

Por ello, añadió, siempre es necesaria la búsqueda de financiamiento externo, de las coproducciones entre países, lo que puede implicar la pérdida de la nacionalidad en una película para dar paso a un cine transnacional.

Fuente: www.conaculta.gob.mx
(Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Conaculta)

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