Gastronomía, cultura, teatro, noticias, eventos y rincones de la Ciudad de México

Rubén Bonifaz Nuño, un faro poético que nos seguirá alumbrando por siempre

  • Amigos, admiradores y compañeros de rutas literarias se reunieron la tarde del domingo 26 de enero en el Palacio de las Bellas Artes, para rendir homenaje al poeta Rubén Bonifaz Nuño nacido en Córdoba, Veracruz, el 12 de noviembre de 1923 y fallecido el 31 de enero de 2013

“La poesía es el ojo que todo lo mira, es el puente con el pasado y el futuro, es una esencia atemporal que nos habla del corazón de todos los hombres”, afirmaba Rubén Bonifaz Nuño al explicar su interés por traducir las obras de autores universales como Virgilio, Horacio, Cátulo y Propercio, voces a las que llamaba milenarias, pero también profundamente familiares.

Amigos, admiradores y compañeros de rutas literarias se reunieron la tarde del domingo 26 de enero para rendir homenaje al poeta nacido en Córdoba, Veracruz, el 12 de noviembre en 1923 y fallecido el 31 de enero de 2013.

La mesa titulada Rubén por nosotros estuvo a cargo de Vicente Quirarte, Sandro Cohen, Lilián Álvarez Arellano, así como Paloma Guardia Montoya, hija adoptiva de don Rubén, todos bajo la moderación de la periodista Josefina Estrada.

Vicente Quirarte definió a Nuño como uno de esos hombres que hicieron de la poesía una forma de vida y una conexión con el mundo, convirtiéndose con sus palabras en un faro poético que nos seguirá alumbrando por siempre.

Afirmó que indudablemente Rubén Bonifaz Nuño fue uno de nuestros más admirables poetas mayores porque defendió todo lo que es importante y valioso para el ser humano.

“Rubén nos cambió la vida y nos la hizo menos miserable en cada momento. Llegar a su casa era encontrar el calor de la más amplia sonrisa, el encanto de su eterno chaleco y el entender que él hablaba muy poco de sus males  y mucho más de todo lo que rodea la vida”.

Aseguró  que Bonifaz Nuño se burló siempre de todo, de él mismo, de nosotros, con nosotros y con los otros, sin embargo nunca se olvidaba de esos momentos especiales para afirmar que la poesía se escribe con absoluta libertad, porque nadie nos obliga a hacerla.

Sandro Cohen se refirió al poema La Mosca, de Rubén Bonifaz Nuño como una de las más hermosas y sabias composiciones poéticas universales y recordó aquel pasaje en el que con tan sólo cinco centímetros más de vuelo razonable, aquella mosca hubiera encontrado la salida.

“Cuando leí por primera vez este poema yo tenía 26 años y puedo decir con toda seguridad que no sólo me ha mantenido conmovido, sino que es una obra de arte que puede cambiar nuestra vida. El protagonista del poema trata de ayudar a la mosca a salir por la ventana, pero la mosca se comportó de la misma forma como lo hace cualquiera  cuando alguien lo quiere ayudar”

Lilián Álvarez Arellano dijo que una de las mayores aportaciones de Bonifaz Nuño a las letras universales fue dejar un legado vasto y generoso, pero sobre todo, el describirnos siempre y darnos claves como seres humanos capaces de amar, sufrir,  de esforzarnos por dar sentido a la convivencia con otros para construir la colectividad.

“La apropiación del canon grecolatino que hizo posible Rubén Bonifaz Nuño con sus traducciones es patrimonio nuestro y no puede desperdiciarse, por ello son necesarias constantes revisiones a la biblioteca que él tanto nutrió, así como las ediciones que realizó, dirigidas a públicos nuevos, como los maestros”.

Y agregó: “Rubén Bonifaz Nuño volvió los ojos a nuestras antiguas culturas y descubrió en ellas un humanismo y una concepción capaz de salvarnos de asedios coloniales y relaciones destructivas entre nosotros y con la naturaleza”.

Paloma Guardia Montoya recordó finalmente que la relación con su padre tuvo entre otros escenarios la Biblioteca Central donde él guardaba una conducta completamente metódica, comenzando con la entrega de su portafolio, un par de llamadas, para continuar después con su programa del día repleto de investigaciones y trabajo literario.

“Así se mantuvo por muchos años hasta que llegó la ceguera, la cual también afrontó de manera estoica, rechazando incluso la ayuda. En su casa se arremangaba la camisa y comenzaba a guisar frijoles fritos bien chinitos y a veces hasta encargaba unos taquitos de canasta. Fue un artista y un hombre admirable”.

Fuente: www.conaculta.gob.mx
(Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Conaculta)

Noticias

Dirección de noticias de MX-DF.net

More Posts - Website - Twitter - Facebook