Category : Monumentos
Todos los que trabajamos o estudiamos en Polanco, Santa Fe o las Lomas (entre otros lados) pasamos varios minutos, si no es que horas, a un lado mientras esperamos que el tráfico avance. Aun así, hemos dedicado muy poco tiempo a observarla y fijarnos en todos sus detalles o en su historia. Simplemente vemos una fuente cuyo sonido se pierde entre la contaminación auditiva generada por el ruido de los motores y los claxons arrítmicos de conductores desesperados. No nos detenemos a admirar, ni por error, la Fuente de Petróleos.
Aquél tributo a los mexicanos, que trabajaron arduamente para que la industria energética en México no decayera después de la expropiación petrolera en 1938, ha perdido todo su valor simbólico y ha pasado a ser únicamente un punto de referencia para dar instrucciones de cómo llegar a determinado destino. Y, a decir verdad, en muchas ocasiones es una pésima referencia, pues muchas personas ni siquiera saben qué es o dónde está Fuente de Petróleos. Una lástima.
Este monumento fue creado en 1952 por mandato del entonces presidente Miguel Alemán Valdés. El artista elegido, para dar vida a este tributo a los empleados de sector energético fue Juan Fernando Olaguíbel Rosenzweig, la misma persona que esculpió la Diana Cazadora (Flechadora de la Estrella del Norte). Olaguíbel creó una fuente en la que se puede ver a diferentes personas realizando su trabajo y a una mujer, desnuda, mostrándoles el camino a un mejor futuro. En la parte de atrás de la Fuente de Petróleos, se pueden leer, en la parte superior de la columna, dos años, 1938 y 1952. La primera es la fecha en la que se decretó la expropiación petrolera y la segunda es la fecha en la que se erguió este monumento.
Si eres una persona muy detallista, es probable que encuentres una gran similitud entre la mujer que encabeza la Fuente de Petróleos y la Diana Cazadora; y no es sólo porque fue el mismo artista quien realizó las esculturas; es porque la modelo fue la misma en ambas figuras. Aunque es importante señalar que Helvia Martínez Verdayes (hoy viuda de Jorge Díaz Serrano) posó diez años antes para la Flechadora del Norte, cuando aún era menor de edad.
Desgraciadamente, hoy en día, la Fuente de Petróleos está rodeada por un jardín que impide acercarse mucho; además, el cruce en el que se encuentra y el flujo de los autos hace que sea prácticamente imposible llegar a la glorieta (excepto en hora pico)… Y eso que planearon esa vía de tal manera que no se tuviera que mover la Fuente de Petróleos ni se perdiera su visibilidad. Sin embargo, no se puede negar que este monumento embellece el cruce de Reforma y Periférico y nos ofrece una buena vista a todos los que tenemos (o hemos tenido) que pasar por esa zona a la hora del tráfico.
Al final, la Fuente de Petróleos es un magnífico monumento que embellece uno de los cruces más conflictivos de la Ciudad, dándonos la oportunidad de apreciar un poco de arte e historia en medio del tráfico de la Ciudad de México.

Vista frontal de Fuente de Petróleos
Foto tomada de: http://polancoayeryhoy.blogspot.com/2011/03/la-fuente-de-petroleos.html
Aun me acuerdo de la primera vez que vi el Kiosco Morisco; era la primera vez que visitaba Santa María la Ribera y me había perdido. No conocía la historia de la colonia, y, por lo mismo, no sabía lo que podría encontrarme en este lugar. Por lo que podía ver, este barrio estaba lleno de imponentes edificios porfirianos que se encontraban en un muy mal estado; inmuebles que se habían perdido en el tiempo y, en su decadencia se habían adaptado para fungir como vecindades.
De pronto, llegué a la calle de Dr. Atl. Lo primero que vi fue una pequeña alameda, nada fuera de lo normal; pero cuando me acerqué un poco más, logré ver un impresionante kiosco rojo. No lo pensé dos veces y me estacioné en los alrededores de la plazuela. Me bajé del carro, caminé unos metros y me encontré con una monumental estructura. Nunca había visto un pabellón tan impresionante. Me encontraba ante el Kiosco Morisco.
Esta impactante estructura de hierro fue diseñado por el Ing. José Ramón Ibarrola para representar a México en la Exposición Universal de 1884-1885 (siendo el Pabellón Mexicano) y en la Feria de San Luis Missouri en 1902. Una vez que el kiosco cumplió su propósito se trasladó a tierra azteca y se colocó en la Alameda Central; pero para las fiestas del Centenario de la Independencia, Porfirio Díaz mandó a construir el Hemiciclo a Juárez en el mismo lugar en el que se encontraba el Kiosco Morisco. Fue en ese entonces que el kiosco fue llevado a la alameda de Santa María La Ribera, una de las colonias más importantes y lujosas del porfiriato.
Hoy en día, el Kiosco Morisco es un excelente punto de reunión y convivencia para todas las personas que viven en la zona. Además, constantemente se llevan acabo diferentes eventos, como conciertos o performances, dentro del kiosco, que es bastante grande. Este pabellón es un punto indispensable para los turistas y amantes de la Ciudad de México, pues es único en el mundo.
Por si fuera poco, se debe aprovechar la visita al Kiosco Morisco, para entrar al Museo de Geología, donde chicos y grandes pueden divertirse viendo varios esqueletos de dinosaurios, y comer en Las Jirafas y la Mula, un restaurante donde puedes ordenar quesadillas de 45cm; los dos lugares se encuentran justo enfrente del pabellón.
Definitivamente, el Kiosco Morisco es un increíble atractivo turístico que todo defeño, mexicano o extranjero debe visitar.
Datos Generales
Dirección: Se encuentra en el cruce de Dr. Atl y Salvador Díaz Mirón en Santa María la Ribera (a unas calles de la estación de Metrobús Buenavista)
Gracias a sus parques y camellones, la Colonia Roma es una excelente opción para dar un paseo a pie, disfrutando de todo lo que esta zona nos ofrece, ya sean cafés, restaurantes, tiendas, boutiques, galerías, estudios de tatuaje o cantinas. Pero uno de los lugares qué más resalta mientras se paseo por este barrio, la Plaza Río de Janeiro; un parque que resalta por una gran fuente circular en cuyo centro se encuentra una réplica de la famosa escultura creada por Miguel Ángel, el David.
Cuando se realizó el diseñó urbanístico de la Colonia Roma, se contempló crear un jardín central donde los residentes del área pudieran caminar y disfrutar de áreas verdes. Es por eso que, en la calle de Orizaba, a sólo unas cuadras de la avenida principal (Álvaro Obregón), se construyó, en un terreno donado por los fraccionadores de la zona, el Parque Roma; un sencillo jardín con algunas bancas, una fuente redonda y algunas áreas verdes. A pesar de su sencillez, esta glorieta es única, ya que se encuentra rodeada de impresionantes edificios de principios del siglo XX, estilo Art Nouveau; entre ellos destaca el Edificio Río de Janeiro, gracias al que hoy en día se conoce al Parque Roma como Plaza Río de Janeiro.
El “Castillo de las Brujas” o “Casa de la Bruja”, nombre coloquial con el que se conoce al Edificio Río de Janeiro, es una construcción antigua, diseñada por R.A. Pigeon en 1908, única en la Ciudad de México, ya que mezcla el Art Nouveau y el Art Deco (este estilo se le agregó en los años treinta durante la restauración que realizó Francisco J. Serrano), creando un estilo muy especial. Se le conoce como “Castillo de las Brujas” debido a que el tejado del inmueble está construído de manera que parece el sombrero de una bruja, además de que la disposición de las ventanas y decorados dan la impresión de que abajo del sombrero hay un rostro. Por si fuera poco, hay leyendas urbanas que hablan de una bruja o brujas que vivían ahí.
Además del impresonante edificio que ya se mencionó, cabe mencionar que, en los alrededores del Paruqe Río de Janeiro, hay varios inmuebles que vale la pena conocer como la Galería OMR, Casa Roma y la Librería Italiana. Por si fuera poco, debido a que la Asociación de Scouts de México se encuentra muy cerca de ahí, los fines de semana, un gran número de Niños Exploradores, de todas las edades, se reúne en el famoso jardín, para realizar varias actividades recreativas; mientras que los vecinos de la zona sacan a pasear a sus perros o platican en una banca, mientras ven el tiempo pasar. (Además, en las noches, esta glorieta suele ser punto de reunión de algunos punks.)
Al final, el Parque Río de Janeiro es una excelente opción para pasear y disfrutar de la Colonia Roma y la arquitectura de la zona.
Dirección: Orizaba s/n, en donde converge con Durango, Colonia Roma
Es uno de los pintores, dibujantes, escritores, grabadores, escultores e ilustradores más espectaculares que ha visto México; en sus obras retrata la magnificencia de la degradación humana un mundo de prostitución y despotismo, a través del énfasis y ferocidad gestual que logra. Su creatividad y deseo de innovar lo convirtió en uno de los personajes más importantes de la “generación de la ruptura” del muralismo mexicano y, además, su talento lo llevó a ser uno de los artistas más reconocidos a del país a nivel mundial.
Aunada a su carrera artística, José Luís Cuevas fue un activista que, con ayuda de murales y happenings, de esos que la mercadotecnia trata de vendernos como algo innovador, buscó generar conciencia sobre la Guerra de Vietnam y apoyar a los movimientos estudiantiles de los sesentas. Por si fuera poco, según cuenta la leyenda, es la persona que le dio nombre a la famosísima Zona Rosa, alegando que era una zona roja en la noche y zona blanca en el día. En fin, José Luís Cuevas, es uno de los personajes más grandes que han nacido en tierra azteca.
Para que todos los mexicanos y turistas podamos conocer la obra de Cuevas, y para rendirle homenaje a este gran artista, se creó el Paseo Escultórico José Luís Cuevas. Un recorrido en el que, a lo largo de Avenida Altavista (Entre Revolución y Periférico) 15 piezas de la colección Animales impuros. Esculturas que, además de embellecer esta zona de la Ciudad, muestran con gran precisión el estilo artístico que hizo que este creador plástico fuera tan famoso.
Un recorrido a pie por el kilómetro y medio (aproximado) del Paseo Escultórico José Luis Cuevas, te transporta a un México estético, a un México sin tabúes y en el que podemos expresarnos libremente, un México dedicado al arte; la exposición urbana permite que disfrutar del arte por unos minutos y conocer nuevas visiones del México en el que vivimos. Una excelente opción para pasear una tarde de sábado.
¿Cómo llegar? El Paseo Escultórico José Luís Cuevas inicia justo en la esquina de Altavista y Revolución, una vez ahí, sólo hay que seguir la calle.
Llévame, madre mía, despiértame del todo, hazme soñar tu sueño, unta mis ojos con aceite…
Octavio Paz, La Poesía
La historia de México, así como sus leyendas están llenas de episodios en los que una Madre ha trascendido ya sea por sus actos heroicos o porque su sufrimiento las llevó a penar eternamente por todo el país llorando por sus hijos; y la importancia de las Madres no se queda sólo en ese ámbito, todos los días se le rinde homenaje a las madres mexicanas en diferentes aspectos. Además, por si fuera poco, todos los días nos la recuerdan o se la recordamos a alguien más cuando estamos manejando en las conflictivas calles de ésta gran Ciudad.
Es por eso que siempre pensé que el Día de la Madre era una costumbre legendaria del pueblo mexicano, pero estaba equivocado; ésta tradición llegó a México en el año de 1921 cuando algunos periodistas del periódico Excelsior propusieron el 10 de mayo como un día especial para festejar a la persona que nos trajo al mundo. Por el mismo amor que el pueblo le tiene a la Madre, la idea de esta celebración fue adoptada casi inmediatamente. Pronto el 10 de mayo se popularizó y se demostró con mayor fuerza el amor y respeto que le tenemos a la jerarca de familia.
Pocos años después, para 1944 se inició la construcción de lo que cinco años más tarde sería el Monumento a la Madre. En vista de que el 10 de mayo había sido idea del Excelsior, este periódico se involucró en el proyecto y en 1948 convocó a un certamen para que el ganador fuera quien diseñara las esculturas que se encuentran sobre una base del recinto. Y fueron las esculturas de Luis Ortiz Monasterio las que se escogieron para adornar el colosal monumento.
60 años después de que se inauguro, el Monumento a la Madre sigue asombrando con su magnificencia a todos los que pasan; además de que ofrece una excelente opción para jugar futbol o descansar un rato, pues cuenta con una gran plaza en la que los niños pueden jugar un momento, sin tener que usar la calle. Por si fuera poco, de vez en cuando se montan diferentes ferias de productos mexicanos, ya sea de comida, artesanias o juguetes (siempre y cuando no este tomada por el Movimiento de los 400 Pueblos).
Una de las ventajas es que justo debajo de la plancha del monumento hay un gran estacionamiento, por lo que no necesitarás caminar para llegar; además de que, a sólo unos pasos se encuentra el Jardín del Arte, el Teatro Arlequín y ¡Los Huevitos y Hot-Cakes!.
Datos Generales
Dirección: Se encuentra entre Sullivan, Villalongín y la Avenida de los Insurgentes
“No hay nada más precioso que la independencia y la libertad.” Ho Chi Minh
Ho Chi Minh (Hồ Chí Minh”, Chữ Nôm: 胡志明;) fue un famoso poeta vietnamita que, además, fue el primer presidente de la República Democrática de Vietnam, tomó el poder el 2 de septiembre de 1945. Este jefe de gobierno, con tendencias comunistas, subió al poder después de ganar una guerra contra Francia y a la que, cuando ya era el “jefe máximo”, le siguió una famosa Guerra contra Estados Unidos.
“Ho Chi Minh, la lucha que él encabezó, es el más fuerte, profundo y veraz símbolo de la lucha por la libertad y la dignidad de los pueblos” Marcelo Ebrard
Odiado por muchos y amado por muchos, no podemos negar que este personaje ha sido de suma importancia en la historia socio-política mundial. En el caso de los gobiernos mexicanos, Ho Chi Minh fue querido, respetado y temido; de hecho algunos políticos piensan que es uno de los más grandes luchadores sociales. Es por eso que hace unos meses le edificaron un monumento en el Jardín de la Libertad de los Pueblos, en las afueras del Centro Histórico. ¿Lo has visto?
“El Jardín de la Libertad de los Pueblos fue diseñado por el embajador de Vietnam en México”
La primera vez que lo ví era de noche y estaba manejando, por primera vez, Tlalpan; justo cuando salí del puente en la que esta importante calle se convierte en 20 de Noviembre me detuvo un alto. Como siempre volteé a los dos lados, nada interesante a mi izquierda, pero a mi derecha alcancé a ver, a lo lejos, a un hombre sentado en medio de una pequeña plazoleta,. No había nadie al rededor, sólo él, relajado, como si supiera que nada le puede pasar.
Tiempo después volví a pasar y vi a la misma persona sentada en el mismo lugar, haciendo lo mismo. Regresé cuando era de día, por lo que decidí acercarme a la plazuela; encontré ahí el monumento a Ho Chi Minh. En éste se puede apreciar a Ho Chi Minh muy concentrado escribiendo… ¿Poesía? Al rededor hay algunas columnas de piedra y un jardín, el Jardín de la Libertad de los Pueblos, bastante acogedor que espera a que te sientes en una de las bancas a relajarte y disfrutar de éste pequeño oasis en medio del caos del Centro Histórico.
“Ho Chi Minh, es símbolo de la lucha por la libertad y dignidad de los pueblos” Marcelo Ebrard
Datos Generales
Dirección: Avenida 20 de Noviembre, entre Nezahualcóyotl y Flamencos (a unos pasos del cruce con San Antonio Abad)
Me acuerdo que cuando yo era un niño cada que pasábamos frente al Ángel de la Independencia le preguntaba a mi papá que por qué había un balcón hasta arriba; él me respondía que era para que as personas subieran. ¿Por qué nunca hemos subido? Le preguntaba y me respondía que ya no dejaban subir a nadie. Realmente quería subir.
Varios años después, mientras caminaba por la Ciudad descubrí que ya se podía entrar al Ángel, te dan permiso de dar la vuelta por los lugares de descanso eterno de los héroes de Independencia. Pero no dejaban subir. Desde hace unos meses ya se le permite al público subir y observar la Ciudad desde el punto más alto de la Columna de Independencia.
Para subir debes llegar temprano, ya que sólo hay recorridos de la diez de la mañana al medio día. Antes de subir debes registrarte para que te asignen un horario de visita y un gafete. Una vez que te toca entrar debes dar un rápido recorrido por las criptas, por llamarlas de alguna manera, para después subir las escaleras. El principio del acenso es muy agradable, pasas por escalones de piedra y una pasillos que, si bien es muy sencillo, es muy cómodo. El problema llega cuando es momento de subir por lo que es la columna.
Debes subir por una muy estrecha escalera de caracol, aproximadamente 200 peldaños. Esto se convierte en problema pues hay que subir muy lento y, en muchas ocasiones, las personas claustrofóbicas o nerviosas tienen a entrar en pánico o asustarse mucho. Sin embargo, una vez que llegas al balcón y logras ver la Ciudad de México en todo su esplendor, viendo el Castillo de Chapultepec al final de Reforma, te das cuenta de que ese esfuerzo realmente valió la pena.
Una de las vistas más interesantes y bellas de la Ciudad; es tal la impresión que olvidas la altura y el hecho de que estás a sólo unos centímetros del barandal. Realmente una experiencia única que se debe vivir.
Para poder subir la Columna de Independencia es necesario llegar un sábado o domingo en la mañana y llevar alguna identificación de escuela u oficial.
En los tiempos en los que Maximiliano gobernaba México, el suegro de este emperador, Leopoldo I de Bélgica, pensó en regalarle a la Ciudad de México una estatua para rendirle homenaje a Cristóbal Colón; sin embargo, por la situación político-social que se estaba viviendo en ese tiempo fue imposible que se concretara el proyecto que iba a ser realizado por Ramón Rodríguez Aragoity (arquitecto) y Manuel Vilar (escultor).
Algunos años más tarde, durante el mandato de Sebastián Lerdo de Tejada, el empresario mexicano Don Antonio Escandón decidió donar la estatua a la Ciudad, por lo que en 1873 le pidió al escultor francés Enrique Carlos Cordier que creara el monumento que se inauguró en 1877. Desde aquéllos días, Cristóbal Colón se nos ha presentando develando el mundo con una mano y señalando al horizonte con la otra, acompañado de los primeros misioneros en América: Fray Antonio de Marchena, Fray Pedro de Gante, Fray Diego de Ordaz y Fray Bartolomé de las Casas.
El monumento al navegante que descubrió el continente se colocó en el mismo lugar en el que se pensaba colocar en los tiempos de Maximiliano, en el cruce de Reforma, Morelos, Versalles e Ignacio Ramírez y es el más antiguo de los que se encuentran en Paseo de la Reforma, desde que se movió el Caballito.
El 21 de agosto de 1887, Porfirio Díaz inauguró una impresionante glorieta, que fue concebida por Miguel Noreña y Francisco M. Jiménez, en la que, a través de un espectacular monumento, se puede ver a Tenochtitlán, a sus héroes y su caída. En la cima del mismo hay una gran escultura dedicada al último Emperador Azteca, Cuauhtémoc; además de la estatua, en los costados del monumento se pueden ver el momento en el que le quemaron los pies al gobernante azteca, entre otros momentos de la conquista.
Cuenta la leyenda, que esta estatua fue fundida un 13 de agosto de 1883, conmemorando el aniversario de la caída de Tenochtitlán (que fue en 1521); y, por si fuera poco, al momento en el que se vertió el acero en el molde, un pequeño chorro de metal incandescente cayó sobre el pie de Jesús F. Contreras (uno de los asistentes de Miguel Noroña), perforándolo y quemándolo. El tiempo pasó y la Ciudad creció. Por lo mismo, se tuvieron que construir nuevas vialidades y adaptar las que ya existían.
A unos metros del lugar en el que se encontraba la Glorieta de Cuauhtémoc se construyó una de las más grandes e importantes avenidas en el Distrito Federal, se construyó Insurgentes; y para que el cruce de estas dos importantes arterias vehiculares fuera más vistoso, en 1949 se decidió recorrer el aproximadamente 100 metros, pero se eliminó la bella glorieta.
Son pocas las personas que se acercan al monumento para ver las historias que puede contarno y son aun menos las que se acercan a ver la maravillosa vista que se tiene, desde ahí, de las otras Glorietas de Paseo de la Reforma; es la vista y la historia, tanto la que nos cuenta como la que vivió, el Monumento a Cuauhtémoc lo que hacen que valga mucho la pena visitar este interesante lugar.
Uno de los principales atractivos de Paseo de la Reforma son sus glorietas, ya que cada una cuenta con un espectacular monumento; está el Ángel de la Independencia, la Diana Cazadora, el Monumento a Cuahutémoc y otro a Colón. Sin embargo, en el punto en el que converge Niza y Reforma, uno de los puntos bursátiles más importantes de la Ciudad, hay una rotonda en la que cambia el patrón de Reforma. Es una glorieta en la que, en vez de un monumento, crece, desde hace varios años, una enorme y longeva palmera.
La Glorieta de la Palma, como comúnmente la conocemos, se concibió dentro del proyecto original de Reforma, en creado por el arquitecto Louis Bolland, en 1864, por mandato de Maximiliano. A pesar de que se ha colocado un monumento en cada una de las rotondas que se encuentran en el paseo, nunca se ha definido, por suerte, un proyecto ideal para la Glorieta de la Palma.
Definitivamente, la vista que se tiene desde cualquier ángulo de Reforma, a la altura de esta glorieta, es fenomenal, ya que en pocos lugares cuentan con una mezcla tan perfecta entre la urbanidad moderna y la clásica, siendo la naturaleza la cereza en el pastel.