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Museo Padre Pro: Un paseo por la historia de Miguel Agustín Pro

El 31 de julio de 1926, el entonces presidente de México, Plutarco Elías Calles, junto a José Fernando Rodríguez Rojasgeneral revolucionario, promovieron la reglamentación del artículo 130 de la Constitución, con el cuál limitaban o suprimían la participación de las iglesias en general de la participación en la vida pública. Sin embargo, por las características de la legislación, en varios estados se establecieron leyes que impedían la libertad de culto. El entonces gobernador de Tabasco, Tomás Garrido Canabal, decretó que el estado civil de todos los “ministros del culto” debía ser el de “casado” para poder oficiar; al mismo tiempo, el gobierno de Chihuahua buscó forzar a la Iglesia Católica a operar con un número mínimo e presbíteros y en Tamaulipas se prohibió oficiar a todos los sacerdotes extranjeros.

“De todas partes se reciben noticias de atropellos y represalias y las víctimas son muchas y los mártires aumentan cada día. Además ¿escribiré otra carta? La revolución es un hecho, las represalias, sobre todo en México, serán terribles; los primeros serán los que han metido las manos en la cuestión religiosa, y yo he metido hasta el codo. ¡Ojalá me tocara la suerte de ser de los primeros… o de los últimos, pero ser del número!” Padre Agustín Pro

La sociedad empezó a fragmentarse y radicalizarse. Esto provocó que en Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Querétaro, Aguascalientes, Nayarit, Colima, Zacatecas, la Península de Yucatán y en la Ciudad de México se gestara un movimiento social que buscaba reivindicar los derechos de la libertad de culto en el país.  Este movimiento autónomo de los obispos mexicanos, aunque cercano a los mismos, discutió la salida militar. Poco tiempo después, en enero de 1927, peones y aparceros rurales se levantaron en armas, en diferentes zonas rurales del país, para luchar en contra de las medidas de represión religiosa por parte del gobierno. La noticia corrió rápidamente, permitiendo que cada vez más gente se uniera a los grupos armados, que después fueran conocidos como cristeros.

“Si todo México es católico. Si la morenita del Tepeyac es verdaderamente la Reina de todos los mexicanos. Si la terrible prueba por la que pasamos, no solamente hacer crecer el número de los resueltos católicos, sino que ha dado ya mártires, pues no de otra manera se ve a los 20 jóvenes valientes de la ACJM que fueron asesinados vilmente y a muchísimos otros, cuyos nombres ignoramos porque la prensa está amordazada.” Padre Miguel Agustín Pro

Al ver las repercusiones del movimiento Cristero, el presidente Calles, buscó acabarlo con mano dura, arrestando a todo aquél que se manifestara y eliminando a los sacerdotes y católicos laicos. La respuesta popular no se hizo esperar, permitiendo que surgieran diferentes grupos que daban apoyo y protección a los perseguidos políticos de Calles. En este contexto, el Padre Miguel Agustín Pro se convierte en luchador por los Derechos Humanos y la libertad de credo. El Padre Pro realizó misas clandestinas en diferentes casonas de la Colonia Roma, escribiendo en pro de la libertad y dando asilo a los perseguidos políticos; sin embargo, nunca participó activamente en la lucha armada.

“¡Y el triunfo no tardará! ¡El grandioso poder de nuestros enemigos que cuentan con dinero, armas y mentiras, va muy pronto a caer, como la estatua que vio Daniel derrumbarse con la piedrecita que cayó del Cielo! ¡El Goliat mexicano muy pronto perderá la cabeza con el cayado que mueve el inmenso pueblo mexicano! ¡Y entonces sí, sólo Cristo reinará, sólo Cristo vencerá, sólo El imperará!” Padre Miguel Agustín Pro

El 13 de noviembre de 1927, Luis Segura Vilchis, José González, Juan Tirado Arias y Nahum Ruiz realizaron un fallido atentado en contra de Álvaro Obregón, quien era el mentor y, según ellos, el cerebro del presidente Calles. El atentado lo realizaron disparando y lanzando bombas caseras contra el automóvil en el que viajaba Obregón; sin embargo, no lograron herir a nadie, por lo que trataron de escapar en el automóvil marca Essex que le habían comprado a Humberto Pro, el hermano del Padre Miguel Agustín. Sin embargo, después de ser heridos por los guardaespaldas de Obregón, los conspiradores estrellaron el automóvil en la esquina de Liverpool e Insurgentes.

Como el automóvil fue comprado originalmente por Humbeto Pro, y al encontrar licencias de manejar con las fotografías de Humberto y Roberto Pro, aunque con un nombre falso, el gobierno resolvió que los tres hermanos Pro habían participado activamente en el atentado, por lo que el 18 de noviembre del mismo año fueron capturados. Nunca lograron encontrar pruebas reales que demostraran la culpabilidad de los hermanos Pro; pero Calles y Obregón, disgustados por el conflicto que tienen con el Vaticano, deciden que fusilar a los hermanos Pro daría una lección al Vaticano y a la sociedad mexicana, demostrando su poder. Así que, el 23 de noviembre, el Padre Pro es escoltado al paredón donde lo fusilaron, a pesar de un amparo que se había conseguido para evitar la ejecución. Su última voluntad fue que lo dejaran rezar.

“No sé por qué presiente que algo nos va a pasar hoy. Pero no te apures, pidamos a Dios su gracia y Él nos la dará.” Padre Pro (a sus hermanos, el día de su fusilamiento)

Para rendir el debido tributo al beato Miguel Agustín Pro, en la Parroquia de la Sagrada Familia, en la Colonia Roma, dedicó un pequeño espacio para crear el Museo Padre Pro; un recinto que alberga las principales reliquias, pertenencias y recuerdos del Padre Pro, entre las que destacan las prendas que portaba el sacerdote jesuita al momento de ser fusilado: su suéter, chaleco y saco, así como el pañuelo con el que limpiaron la sangre de su frente después de recibir el tiro de gracia. Además, una de las piezas más interesantes es un pequeño beliz que, al abrirse, despliega un pequeño altar, con misa en latín, que usó el Padre Pro en los tiempos en los que celebrar la misa era un delito grave. Y, para que podamos adentrarnos más en la historia del Padre Pro, el museo cuenta con varias fichas informativas en las que se explica su historia y su relación con el movimiento Cristero, así como la manera en la que lo inculparon.

El museo es muy pequeño y sencillo; sin embargo, nos permite adentrarnos en la vida de uno de los personajes más interesantes del México Cristero, un sacerdote que fue martirizado por defender sus creencias.

Datos Generales
Dirección: Calle Puebla #144, entre Jalapa y Orizaba, Colonia Roma, Ciudad de México, Distrito Federal (en la Parroquia de la Sagrada Familia)
Costo: Cooperación voluntaria
Horario: Lunes a viernes de 10:00 a 13:00 hrs.
Teléfono: 55119035 ext. 21
Página web: www.padrepro.com.mx
Facebook: www.facebook.com/PadrePro
Twitter: @padrepro

Museo del Automóvil: Un paseo por la historia del automovilismo

A finales del siglo XVIII, el escritor e inventor francés, Nicolas-Joseph Cugnot, desarrolló un vehículo propulsado por vapor, que fue ideado inicialmente para transportar piezas de artillería, llamado Cugnot. El diseño era muy sencillo, un triciclo con una caldera y un motor de dos cilindros verticales, y cuya llanta delantera servía para dirigir el vehículo. Desde ese momento, un gran número de inventores crearon diferentes versiones de automóviles, buscando nuevas tecnologías innovadoras que permitieran sacarle el mejor provecho a estos vehículos; en 1815, Josef Bozek construyó un auto con motor propulsado con aceite; en 1838, Robert Davison creó una locomotora eléctrica que alcanzó los 6 kilómetros por hora; y en 1839, Robert Anderson, creó el primer vehículo propulsado por células eléctricas no recargables.

En 1860, el inventor belga, Etienne Lenoir, propuso el primer vehículo propulsado por un motor de combustión interna con gas de carbón. Pocos años después, el inventor alemán, Siegfried Marcus, creó el primer motor de combustión interna a base de gasolina, usando un sistema de ignición de bajo voltaje, sentando las bases del automóvil moderno. Mientras tanto, también en Alemania, Karl Benz probaba también su automóvil con motor a base de gasolina, empezando la producción en 1888. A partir de ese momento, un gran número de personas y empresas se involucraron en el mundo del automóvil.

A lo largo de los años, los automóviles han sufrido muchos cambios en su diseño y tecnología, adaptándose a las necesidades y a los deseos de su tiempo. Además, por sus innovaciones tecnológicas, su potencia, su diseño y sus lujos, un gran número de automóviles son considerados, por muchas personas, verdaderas obras de arte; objetos del deseo, admirados por chicos y grandes a lo largo del mundo.

Al sur de la Ciudad de México, en donde solía ser el pueblo de San Pablo Tepetlapa (delegación Coyoacán), se encuentra un lugar que rinde un merecido homenaje al mundo del automovilismo; el Museo del Automóvil, un lugar en el que puedes encontrar más de ciento veinte automóviles de diferentes marcas, desde 1904 hasta 1970, y con modelos con motor a vapor, disel y gasolina. Además, dentro de la colección, el Museo del Automóvil cuenta con un Packard Dietrich Phaeton Super 8 de 1936, un modelo único en el mundo; un Stanley Steam de 1920, con motor de vapor; un Franklin de 1919, con motor refrigerado por aire; y un Olds Mobile de 1904, cuyo diseño se asemeja a los carruajes jalados por caballos.

Sin duda, la colección de autos del Museo del Automóvil es impresionante, pues nos permite conocer los coches más emblemáticos de la historia; además, cada uno de los autos cuenta con una ficha informativa en la que se explica la forma en la que innovaron con ese vehículo. El Museo del Automóvil es un lugar en el que chicos y grandes pueden divertirse descubriendo la historia y evolución del transporte más popular en el mundo, incluso si no son fanáticos del automovilismo. Una buena opción para pasar un día en familia.

Datos Generales
Dirección: Av. División del Norte #3572,  esquina Nezahualpilli, San Pablo Tepetlapa, Coyoacán (Casi llegando a Tlalpan)
Costo: $30 pesos adultos y $15 pesos menores de 18 años, mestros, estudiantes y adultos mayores
Horario: De martes a domingo de 10:00 a 18:00 hrs.
Teléfono: 56-17-04-11
Página web: www.museodelautomovil.com.mx
Facebook: www.facebook.com/pages/Museo-Del-Automovil-Mexico/155001814526812

Museo Diego Rivera Anahuacalli: Un recorrido por el México Prehispánico a través de Diego Rivera

A lo largo de su vida, Diego Rivera se dedicó a coleccionar piezas de arte prehispánico, logrando reunir más de cincuenta mil estatuillas. Miles de piezas que, por su legado histórico y cultural, pertenecían al pueblo de México; es por eso que Rivera decidió edificar uno de los museos más impresionantes de la Ciudad de México, el Museo Diego Rivera Anahuacalli. Desde que vas llegando al Anahuacalli, puedes descubrir el imponente edificio piramidal, construido con “la misma piedra volcánica sobre la que está levantado”. Una construcción moderna, inspirada en la arquitectura prehispánica, que hace referencia al teocalli, palabra náhuatl que significa casa de energía.

En el momento en que entras al Anahuacalli, te trasladas al inframundo. Un lugar obscuro, apenas iluminado por la luz que logra colarse a través de los ventanales de ónix, con lo que parecería ser un altar con diferentes piezas prehispánicas. En las repisas de piedra del nivel inferior puedes encontrar todo tipo de piezas prehispánicas dedicadas a, de alguna manera, al Mictlán o Xiomoayan, lugar de los muertos descarnados (el inframundo). Además, cada una de las esquinas de este nivel, está dedicada a las deidades precolombinas, de los cuatro elementos: Tláloc, dios del agua, Chicomecoátl, diosa de la tierra, Ehécatl, dios del viento, y Huehuetéotl, dios del fuego.

Cuando el recorrido por el inframundo llega a su fin, es hora de subir por las estrechas escaleras de piedra, para llegar al Mundo Terrenal. En cuanto llegas, el lugar se inunda de luz natural, que te permite apreciar a la perfección todas las piezas prehispánica, principalmente de las culturas del occidente del país: Sinaloa, Jaliso, Nayarit, Colima y Michoacán. Y, por si fuera poco, este Mundo Terrenal se encuentra plagado de parejas, mujeres, guerreros, niños y algunos xoloitzcuintles, entre otros personajes y animales que se encontraban presentes en la vida cotidiana del México precolombino.

Por si fuera poco, en este segundo nivel del Anahuacalli, se encuentra lo que hubiera sido el estudio de Diego Rivera; una enorme habitación, con un gran ventanal, en la que se pueden apreciar algunos de los bocetos que realizó Rivera a lo largo de su vida, así como algunos Judas de papel. Probablemente, esta es una de las salas más interesantes de todo el museo, pues se puede ver el boceto que realizó Rivera del mural que realizó para el Rockefeller Center (El hombre en la encrucijada), y que fue destruido por sus connotaciones comunistas, así como uno de los bocetos del mural del Cárcamo de Dolores (El agua, origen de la vida), y uno que fue vetado en México (Pesadilla de guerra, sueño de paz) y que desapareció mientras lo transportaban a China (este último es muy impresionante).

El tercer nivel está dedicado al Supramundo prehispánico, por lo que se pueden encontrar diferentes piezas relativas al Juego de Pelota, a los sacrificios humanos y entierros, entre otras. Cabe mencionar que Diego Rivera ya había muerto para cuando se completó la construcción de este nivel del Museo Anahucalli, por lo que Ruth Rivera , hija del muralista, y Juan O’Gorman, arquitecto y amigo de Rivera, supervisaron la construcción del mismo, siguiendo las indicaciones que se habían dejado.

Y, al terminar el recorrido por el supramundo, se puede subir a la terraza del Anahuacalli para observar la vista de 360° grados que se tiene de la Ciudad de México; desde ahí se pueden apreciar los edificios de Santa Fe, la Torre Latino, la Torre Mayor, el Ajusco, el Cerro de la Estrella y, si las condiciones lo permiten, la Torre Insignia, entre muchos otros edificios representativos de la Ciudad de México.

Por si fuera poco, el Museo Anahuacalli cuenta con una galería en la que se presentan diferentes exposiciones artísticas y culturales, así como un anfiteatro al aire libre en donde se presentan diferentes espectáculos teatrales, musicales y dancísticos que vale la pena conocer.

El Museo Diego Rivera Anahuacalli es un lugar en el que puedes adentrarte en el México prehispánico, para conocer más de nuestra cultura y raíces; así como conocer las diferentes manifestaciones artísticas y culturales que se están realizando en nuestro país y en el mundo. Visitar el Anahuacalli es una oportunidad para pasar una tarde llena de historia, arte y cultura.

Datos Generales
Dirección: Calle Museo #150, San Pablo Tepetlapa, Coyoacán, Ciudad de México, Distrito Federal
Costo: $35 pesos
Horario: Miércoles a domingo de 11:00 a 17:00 hrs.
Teléfono: 56-17-43-10
Página web: www.museoanahuacalli.org.mx
Mail: difusion@museoanahuacalli.org.mx
Facebook: www.facebook.com/museoanahuacalli
Twitter: @anahuacalli
¿Cómo llegar? Tomar la lateral de División dle Norte (en dirección sur), al llegar al cruce con la calle Museo pegarse a la derecha. Dar la vuelta a la derecha en la siguiente, Ocelotl (es muy pequeña). Seguir derecho hasta topar con pared (calle Miguel Hidalgo) y dar la vuelta a la derecha. Seguir derecho hasta la calle Museo, donde se dará la vuelta a la izquierda.


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Cárcamo de Dolores: Un santuario de Arte e Historia en Chapultepec

En 1941 el entonces presidente, Manuel Ávila Camacho, dio luz verde para que se realizara la primera etapa del Sistema Lerma, una solución hidráulica que llevaría agua del Río Lerma, en el Valle de Toluca, a la Ciudad de México. Toda el agua llegaría a Chapultepec, donde sería distribuida al Distrito Federal. Cuando los trabajos estaban por terminar, Diego Rivera y Ricardo Rivas, en conjunto con el ingeniero Eduardo Molina, crearon una instalación artística, justo en donde se encontraría la cámara distribuidora de agua, para conmemorar la finalización de los trabajos y para honrar a los trabajadores y a la cultura mexicana.

El resultado de la intervención artística es el Cárcamo de Dolores, uno de los sitios más interesantes e impresionantes en Chapultepec, y en la Ciudad de México. El Cárcamo es un edificio funcionalista, decorado con varios detalles prehispánicos, entre los que destacan las columnas de Quetzalcóatl; adentro del inmueble se encuentra la cámara distribuidora, en la que se encuentra el impresionante mural (que cubre toda la cámara) “El agua, origen de la vida” (con una medida aproximada de 5 x 8 m, más 128 m2 del túnel, en total 272 m2).

El fresco inicia en el suelo de la cámara distribuidora, donde se puede ver una célula primigenia que se va desarrollando en colonias complejas y, posteriormente, en organismos pluricelulares, mientras el mural empieza a llegar a las paredes de la cámara, que se transforman en animales y, al final, el humano. Además, dentro del mismo mural se pueden ver diferentes escenas sobre el origen de la vida y la importancia del agua para la subsistencia humana. Por otro lado, sobre la boca del túnel (por donde llegaba el agua) se pueden ver dos enormes manos que entregan el líquido vital a toda la Ciudad de México. Y, finalmente, sobre la pared en la que se encuentran las compuertas de distribución, se pueden ver a algunos de los trabajadores involucrados en la construcción del Sistema Lerma.

La Cámara Lambdoma fue hecha para evocar de nueva cuenta la presencia del agua en el recinto.
Ariel Guzik

Por si fuera poco, dentro del Cárcamo de Dolores se encuentra la Cámara Lamndoma, una intervención del artista Ariel Guzik (2010); esta Cámara utiliza diferentes instrumentos de medición atmosférico y acuáticos, que, interpreta las ondas del agua del Sistema Lerma, así como las del viento, para crear diferentes ritmos y sonidos que le dan una vida especial al Cárcamo; mientras nos recuerdan que, aunque ya no se puede ver el agua llegar a la cámara distribuidora, sigue presente en Chapultepec.

Y para refundar el lazo histórico entre el México prehispánico y el moderno, así como para darle una continuidad exterior al muralEl agua, origen de la vida”, Diego Rivera creó, a la entrada del Cárcamo de Dolores, el “Totopamitl, el Dios del Agua, la lluvia y las cosechas“, mejor conocido como la Fuente de Tlaloc. Una impresionante escultura, creada con mosaicos y piedras de colores, sobre un espejo de agua, en la que se puede ver al dios náhuatl-culhua, emergiendo del cieno y ofreciendo el maíz a los mexicanos; además, en la escultura, se pueden llegar a encontrar diferentes elementos de la cultura prehispánica y al dios Quetzalcóatl, quien se encuentra presente en todos los detalles del Cárcamo de Dolores.

No cabe duda de que el Cárcamo de Dolores y la Fuente de Tlaloc son uno de los sitios culturales más impresionantes de la Ciudad de México, un lugar en el que la naturaleza y la tecnología conviven perfectamente con la arquitectura, la pintura y la escultura, creando una experiencia enriquecedora en todos los sentidos posible. Es una oportunidad de adentrarse en el arte, mientras se reflexiona sobre la importancia del agua para nuestra subsistencia, con uno de los trabajos más impresionantes de Diego Rivera. Es un lugar en el que podemos realizar un viaje en el tiempo y conocer el México moderno que hemos dejado atrás.

Además, una vez en el Cárcamo de Dolores, no hay nada mejor que visitar el Museo de Historia Natural (cuyo boleto está incluido en la entrada al Cárcamo de Dolores) y recorrer los jardines de Chapultepec, que se encuentran sobre las diferentes cámaras acuáticas del Sistema Lerma.

Datos Generales
Ubicación: Avenida Rodolfo Neri Vela, 2da Sección del Bosque de Chapultepec, entre el Museo del Papalote y el Museo de Historia Natural
Costo: $22 pesos y $11 pesos para estudiantes, maestros y pensionados (incluye boleto para el Museo de Historia Natural)
Horarios: Martes a domingo de 10:00 a 17:00 hrs.
Teléfono: 55 15 22 22 ext. 112 y 113
Página web: www.museodehistorianatural.df.gob.mx
Facebook: www.facebook.com/pages/Museo-de-Historia-Natural-y-Cultura-Ambiental-de-la-Ciudad-de-M%C3%A9xico/136324377767?ref=ts
Twitter: @MHNCA


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Universum, Museo de la Ciencia: Un espacio lúdico para conocer nuestro mundo…

¿Sabes cómo generar electricidad? ¿Cómo funciona una batería? ¿Alguna vez te preguntaste qué es el sonido? ¿Cómo es que podemos sentir ciertos sonidos? ¿Por qué hay olas en el mar? ¿Cómo funciona la gravedad? ¿Por qué tiembla? ¿De qué están hechos los colores? ¿Cómo funciona nuestro sistema nervioso? ¿Por qué podemos caminar erguidos? ¿De dónde vienen los bebés? ¿Qué es la obesidad? ¿De qué está hecha la luz? Preguntas que los niños se hacen todos los días y que, en muchas ocasiones, no sabemos cómo respondérselas.

Sin embargo, desde el 12 de diciembre de 1992, hay un lugar en el que los niños pueden divertirse mientras responden todas las preguntas científicas que se les ocurra. Universum, Museo de las Ciencias, un espacio de ciencia y diversión en el que chicos y grandes se convierten en científicos por unas horas, mientras se adentran en las diferentes áreas del conocimiento científico y aprenden el “por qué” de las cosas. Un museo lúdico cuya misión es “contribuir a la formación de una cultura científica y tecnológica así como, fomentar el interés por la ciencia y la tecnología en la sociedad” (UNAM), por lo que creó una serie de actividades recreativas con las que podemos aprender sobre las diferentes áreas de la ciencia.

El recorrido empieza por una sala dedicada a la estructura de la energía y la materia, por lo que puedes conocer todo lo relativo a la electricidad, la composición molecular y el sonido, así como lo el efecto de las ondas; también puedes conocer los diferentes aspectos de la óptica y los efectos de la reflexión de la luz. Más adelante, puedes conocer la primera súper-computadora en México y Latinoamérica, la CRAY YMP 4/464 y un Espectrodifractómetro de rayos x.

La siguiente sala está dedicada a la madre de todas las ciencias, las matemáticas (y la geometría). En ella, puedes conocer algunos de los problemas matemáticos más emblemáticos, así como las bases de la geometría, y la razón físico-matemática del por qué acostarnos en una cama de clavos (con todo y el ejemplo). “El Cerebro, nuestro puente con el mundo” es la siguiente sala del Universum; en ella puedes aprender todo sobre el sistema nervioso central, incluido un cerebro humano real, así como otros aspectos de nuestro cuerpo. Después pasamos a la sala de “Biodiversidad”, donde puedes conocer a varias especies de animales y plantas que habitan en nuestro mundo.

En la sala “Salud, vida en equilibrio”, nos enseñan la importancia y el cómo cuidar nuestro cuerpo, así como conocer todos los aspectos de la sexualidad humana, incluyendo las relaciones sexuales y afectuosas, la violencia de pareja y cómo prevenirla, entre otros. Continuando con el recorrido, el Universum muestra la teoría de la evolución y la relación entre los seres vivos. En la siguiente sala, podemos aprender todo a cerca de los planetas, sus fuerzas y su estudio; una de las partes más interesantes de esta sala, es que cuentan con diferentes básculas, con las que puedes conocer el peso que tendrías en diferentes planetas.

Y, por último, se encuentra la sala “Conciencia de Nuestra Ciudad”, una pequeña exposición en la que puedes conocer la Ciudad de México, desde la sismología. En la misma, puedes ver diferentes imágenes de la Ciudad, después del temblor del 85, así como algunas gráficas comparativas, con la evolución de la Ciudad antes, después del temblor y en la actualidad. Además, en esta sala, puedes pasar por un simulador de terremotos, y caminar sobre la Ciudad de México, a través de una enorme ortofoto (imagen aérea) que abarca toda la Ciudad.

Además de las salas mencionadas, el Universum cuenta con otros espacios en los que chicos y grandes pueden conocer nuestro mundo, de una manera diferente. Y, por si fuera poco, todos los días se realizan diferentes actividades lúdico-culturales, en las que puedes adentrarte más el mundo en el que habitamos. Sin duda, una visita al Universum, Museo de la Ciencia, es una oportunidad única para vivir la Ciencia, mientras te diviertes con las diferentes piezas que encuentras a lo largo de las diferentes salas el museo. Un lugar donde los niños pueden jugar mientras contestan todas las preguntas que siempre se hacen.

Datos Generales
Lugar: Universum, Museo de las Ciencias (Circuito Cultural de Ciudad Universitaria, Ciudad Universitaria, Coyoacán, Ciudad de México, Distrito Federal)
Costo: Martes a viernes de 9:00 a 18:00 hrs., sábados y domingos de 10:00 a 18:00 hrs.
Horarios: Martes a viernes de 9:00 a 18:00 hrs., sábados y domingos de 10:00 a 18:00 hrs.
Página web: www.universum.unam.mx
Facebook: www.facebook.com/UniversumMuseo
Twitter: @UniversumMuseo

Museo Nacional de San Carlos: Un recorrido a través de la historia del arte europeo en la Ciudad de México

En 1798, la marquesa de Selva Nevada encargó al reconocido arquitecto y escultor, y entonces director de escultura de la Academia de San Carlos, Manuel Tolsá, la construcción de un impresionante palacio cercano a lo que hoy es el centro de la Ciudad de México. El palacio era un regalo para el Conde de Buenavista, quien era el heredero de la marquesa; sin embargo, el conde nunca pudo ver terminado su palacio, pues murió durante la construcción del mismo. Es por eso, que desde 1805, y durante todo el siglo XIX, el Palacio del Conde de Buenavista sirvió como casa habitación de diferentes familias con títulos nobiliarios y personajes de la política mexicana.

Para 1899, el impresionante palacio neoclásico se convirtió en la sede de las oficinas de la Tabacalera Mexicana; después fue la sede de la Lotería Nacional y de la Escuela Nacional Preparatoria N°4, entre otras. Pero en 1968, el Palacio del Conde de Buenavista fue rescatado por el Instituto Nacional de Bellas Artes, y fue destinado para albergar la colección de arte europeo de la antigua Academia de San Carlos (hoy la Escuela Nacional de Bellas Artes). El impresionante palacio, perdido en lo que hoy es la Colonia Tabacalera, se convirtió en el Museo Nacional de San Carlos.

Hoy en día, el Palacio del Conde de Buenavista cuenta con uno de los acervos de arte europeo más importantes en Latinoamérica; pues cuenta con una impresionante colección de piezas que datan del siglo XIV y hasta principios del XX, permitiendo un interesante recorrido a través de la historia del arte europeo. Esta colección tiene su origen en la Real Academia de las Tres Nobles Artes de San Carlos de la Nueva España, en el siglo XVIII, y fue incrementando su acervo gracias a las contribuciones que realizaron los maestros y alumnos durante sus viajes de estudio a Italia; por si fuera poco, la colección se incrementó con la donación que realizó el gobierno mexicano en la primera década del siglo XX, tras la Exposición Española de Arte e Industria, y posteriormente con la integración de la Colección Pani y la donación de obras que realizó la Secretaría de Hacienda en los años treinta.

El impresionante acervo histórico que se encuentra en el Museo Nacional de San Carlos, le permite a todos los visitantes, realizar un recorrido a través de la historia del arte, permitiéndoles conocer los periodos y corrientes más importantes en la historia del arte. Por lo que puedes sumergirte en el arte Gótico, Neoclásico, Renacentista, Romántico, Manierista, Barroco (italiano, español y noreuropeo), Rococó, Realista, Impresionista y el de la Academia en México. Además, cada una de las salas, cuenta con diferentes fichas museográficas, que te permiten conocer más sobre a corriente artística y su contexto histórico.

Por si fuera poco, el Museo Nacional de San Carlos, cuenta con diferentes espacios dedicados a la difusión del arte moderno y contemporáneo. Espacios en los que puedes encontrar diferentes exposiciones temporales con interesantes propuestas artísticas, que vale mucho la pena conocer. Igualmente, recorrer los diferentes espacios del Palacio del Conde de Buenavista, es una oportunidad única para sumergirte en la arquitectura neoclásica del México del siglo XIX, mientras te deleitas con los miles de detalles que Manuel Tolsá dejó en cada uno de los espacios del ahora museo.

Sin duda, visitar el Mueo Nacional de San Carlos, es una excelente forma de alejarte del mundo y del estrés de la Ciudad de México y la cotidianidad, mientras te sumerges en el mundo del arte y recorres la historia a través de la pintura y la escultura. Un lugar en el que puedes pasar varias horas, disfrutando del arte y la cultura.

Datos Generales
Lugar: Museo Nacional de San Carlos  (Puente de Alvarado #50, Col. Tabacalera, Ciudad de México, Distrito Federal)
Costo: $31 pesos. Domingo entrada libre. Maestros y estudiantes con credencial, adultos mayores con credencial del INAPAM, personas con discapacidades físicas, niños menores de 13 años, entrada gratuita.
Horarios: Martes a domingo de 10:00 a 18:00 hrs.
Teléfonos: 55-66-80-85 y 55-66-83-42
Página web: www.mnsancarlos.com
Facebook: www.facebook.com/pages/Museo-Nacional-de-San-Carlos/40853740585?fref=ts
Twitter:  @museo_sancarlos

Museo Casa Carranza: Un viaje al México del pasado a través de la vida de Venustiano Carranza

A finales del siglo XIX la Ciudad de México había crecido tanto que las familias ricas habían optado por situarse en las nuevas colonias que se formaron en los espacios que ocupaban las grandes haciendas que se encontraban fuera de la urbe. Justamente donde se encontraba la Hacienda de la Teja, se construyeron dos lujosas colonias llenas de impresionantes mansiones afrancesadas y una planificación única para la época, la Colonia Cuauhtémoc y la Colonia Juárez.

Fue justamente en la esquina de las calles que hoy conocemos como Río Lerma y Río Amazonas, en la Colonia Cuauhtémoc, donde el ingeniero civil Manuél Stampa construyó una impresionante mansión porfiriana, como se le decía al estilo afrancesado debido a que fue característico durante el Gobierno de Porfirio Díaz. Cuando el ingeniero Stampa edificó este inmueble, en 1908, lo hizo pensando que sería su hogar; sin embargo, en 1913 se vio forzado a abandonar el inmueble durante los sucesos de la Decena Trágica (del 9 al 19 de agosto). Esto permitió que Felipa Ángeles ocupara la mansión como cuartel general de las fuerzas revolucionarias.

Al terminar la Decena Trágica la familia Stampa regresó a la casa hasta 1918, cuando decidieron arrendar el inmueble. Y fue a partir de noviembre de 1919 cuando el presidente Venustiano Carranza decide rentar la mansión y habitarla junto a su hija mayor, Julia Carranza. Pero seis meses después, el 21 de mayo de 1919, Carranza fue asesinado en Tlaxcalantongo, Puebla. Y la casa en la que vivió sus últimos días fue comprada por el general Juan Barragán y el coronel Paulino Fontes para regalársela a la hija mayor del presidente finado. Y el 27 de julio de 1942, el entonces presidente, Manuel Ávila Camacho, ordenó, por decreto presidencial, que la casa se incorporara al patrimonio de la nación para la creación del Museo Histórico de la Constitución y Leyes Constitucionales; y en 1961, terminó convirtiéndose en el Museo Casa de Carranza, siendo inaugurado oficialmente por Adolfo López Mateos.

Hoy en día, el Museo Casa Carranza te permite hacer un viaje en el tiempo al México post-revolucionario; adentrarte en la mansión porfiriana y conocer los usos y las costumbres de la época. Recorrer la casa en la que Venustiano Carranza vivió sus últimos seis meses de vida, para revivir su historia a través de los recuerdos. Puedes recorrer todos los cuartos de la mansión, ver los muebles que usó el revolucionario, revisar los cientos de libros que tenía, las fotografías familiares y adentrarte en las diferentes costumbres de la familia Carranza, a través de las diferentes fichas museográficas que se presentan.

Además, el Museo Casa Carranza cuenta con una pequeña biblioteca y una galería en las que se suelen montar diferentes exposiciones temporales, principalmente sobre la vida y obra del primer jefe del Ejército Constitucionalista. También cuenta con un auditorio en el que se realizan diferentes eventos, como proyecciones de cine, obras de teatro, conferencias, entre otros.

Visitar el Museo Casa Carranza es una excelente oportunidad para vivir en carne propia el México del pasado, mientras conoces la vida íntima de un personajes que marcó el rumbo de la historia nacional. Una actividad ideal para que chicos y grandes aprendan y se diviertan con la historia.

Datos Generales
Dirección:  Río Lerma #35, Colonia Cuauhtémoc, Ciudad de México, Distrito Federal (Justo en la esquina con Río Amazonas)
Costo de entrada: $37 pesos. Los domingos la entrada es libre (Entrada gratuita a niños menores de 12 años; adultos mayores, jubilados, pensionados, estudiantes y maestros con credencial vigente; personas con discapacidad)
Horario: Martes a sábado de 9:00 a 18:00 hrs.
Teléfonos: 55-46-64-94 y 55-3529-20
Página web: www.museocasadecarranza.mx
Facebook: www.facebook.com/casadecarranza
Twitter: @mcasacarranza



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Museo del Telégrafo: Un recorrido a través de la historia de las telecomunicaciones en México

Me acuerdo que en segundo o tercero de primaria, mi maestra de Español, Tante Vicky, (que también me daba Ciencias Naturales, Civismo e Historia) nos dio una clase sobre medios de comunicación. Nos habló primero del correo tradicional, del telégrafo, el teléfono, la radio y la televisión. Realmente no recuerdo nada de lo que nos dijo, y para el nivel en el que estaba, realmente dudo que haya sido algo relevante. Pero de lo que si me acuerdo es de la tarea que nos dejó se día, que por cierto no hice. Teníamos que ir a la oficina de telégrafos más cercana y mandarle un telegrama a su casa. Sí, por ahí de 1993 aun se usaban telegramas.

Hoy en día, no me cabe duda de que el telégrafo es un invento que, al desarrollarse junto al ferrocarril, cambió fuertemente la estructura social. Con la llegada de este aparato, las distancias se redujeron considerablemente al permitir una comunicación rápida y eficaz. Por lo mismo, durante varios años, este medio de comunicación fue clave en el desarrollo de las sociedades modernas.

Sin embargo, este invento empezó a quedar en el olvido con el paso del tiempo y gracias al desarrollo de otros medios de comunicación como el teléfono, la radio, la televisión y, claro está, el internet. Y, aunque ya prácticamente nadie usa el telégrafo, excepto cuando se trata de algún giro telegráfico (es decir, transferencia de dinero a través una orden enviada por telégrafo), es muy importante seguir reconociendo a este medio de comunicación como una pieza clave en el desarrollo de nuestra sociedad de la información.

Es por eso que en el 2006 se creó el Museo del Telégrafo, en una de las salas de lo que solía ser el Palacio de las Comunicaciones, hoy mejor conocido como Museo Nacional de Arte (MUNAL). Un pequeño recorrido a través del desarrollo de las telecomunicaciones en México, enfocándose principalmente a la historia de la Telegrafía. En esta exhibición puedes conocer los diferentes tipos de telégrafos que se han usado en nuestro país, desde un simple aparato conectado con un cable eléctrico y un imán, hasta un sofisticado aparato telegráfico que decodifica automáticamente los mensajes y los imprime al momento (casi un fax).

Además, en el recorrido podrás encontrar diferentes fichas museográficas en las que se explica el desarrollo del telégrafo, así como algunas instalaciones relacionadas con este medio de comunicación; entre ellas, una verdadera oficina de telégrafos, arreglada justo como las de principios del siglo XX. Otro de los detalles interesantes de este museo es, que en la última sala, chicos y grandes pueden divertirse aprendiendo el Código Morse.

A pesar de que el Museo del Telégrafo no cuenta con una increíble colección de recuerdos, visitarlo es una excelente oportunidad donde niños y adultos  pueden aprender y divertirse con la historia del Telégrafo en México. Además, una visita al ex Palacio de las Comunicaciones, hoy mejor conocido como Museo Nacional de Arte (MUNAL), siempre es un deleite visual por la impresionante arquitectura del edificio.

Datos Generales
Dirección: Tacuba #8, Centro Histórico, Ciudad de México, Distrito Federal (La entrada es a un costado del MUNAL. Entre metro Allende y Bellas Artes)
Costo: Entrada Libre
Horarios: Martes a domingo 10:30 a 17:30 hrs.
Teléfonos: 55-21-93-51 y 55-10-23-70
Mail: museotel@telecomm.net.mx
Recorrido Virtual: www.telecomm.net.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=151&Itemid=209
Página web: www.telecomm.net.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=98&Itemid=84
Facebook: www.facebook.com/museo.telecomm 


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Museo Mundo Chocolate (MUCHO): un recorrido de aromas, sabores, arte e historia

No es que los chocolates son un sustituto del amor. El amor es un sustituto del chocolate. Seamos sinceros, el chocolate es mucho más fiable que un hombre. – Miranda Ingram

Chocolate. Una delicia gastronómica cuyo origen se remonta al México prehispánico. En un principio, era una bebida ritual que se preparaba mezclando las semillas del árbol de cacao con agua y diferentes especies y hiervas de la región, como achiote, chile, vainilla, entre otros. Las bebidas con base de cacao fueron consumidas por diferentes culturas prehispánicas, como los Olmecas, los Mexicas y los Aztecas; pero la que más importancia le dio al Cacao fueron los Mayas, ya que, pensaban que Kukulkán, el dios que creó el universo junto a Tepew, le había regalado el cacao a los Mayas después de la creación de la humanidad. Por lo mismo, año con año (en abril), realizaban una ceremonia en honor a Ek Chuah, el dios del cacao.

La bebida divina, que aumenta la resistencia y combate la fatiga. Una taza de esta preciosa bebida permite al hombre caminar durante un día entero sin comer. – Hernán Cortés

Después del descubrimiento de América, Cristobal Colón llevó muestras de cacao a los Reyes Católicos; pero éste no fue bien aceptado por su sabor amargo y picante. Años después, Hernán Cortés, introdujo el chocolate azteca a la corte española, gracias a las propiedades del chocolate. Poco a poco se fue modificando la receta del chocolate, o xocolatl, agregándole azúcar y quitándole el chile (cambios que se le atribuyen a las religiosas de Oaxaca). Esto permitió que esta bebida empezara a popularizarse en Europa. Desde ese momento, el chocolate ha sufrido un sinfin de cambios que han derivado en los más deliciosos manjares.

Después de comer chocolate te sientes como un dios, como si pudieras conquistar a los enemigos, liderar ejércitos, atraer a los amantes – Emily Luchetti

Para que estimular la experiencia del chocolate, promover sus orígenes mexicanos y crear una nueva cultura del chocolate se creó el Museo Mundo Chocolate (MUCHO); un lugar en el que la historia, los aromas y el sabor se unen para que chicos y grandes se diviertan aprendiendo. El MUCHO empieza su recorrido con la historia del Cacao en México. Después, te lleva a Europa, para que conozcas todas las costumbres que giraban en torno al Chocolate. Continúa con una muestra de la elaboración del chocolate, así como los diferentes tipos de Cacao que existen y otros datos lúdicos e interesantes. Para finalizar, el Museo Mundo Chocolate, cuenta con una exposición en la que se pueden apreciar diferentes esculturas hechas con chocolate, así como piezas de arte inspiradas en el consumo del chocolate.

El chocolate es la única aromaterapia que necesito. – Jasmine Heiler

Uno de los detalles más interesantes del Museo Mundo Chocolate es el final del recorrido, en el que puedes conocer los diferentes aromas de los ingredientes que, hoy en día, más se relacionan con el chocolate, como la almendra, la vainilla y la canela; además, puedes sumergirte en el aroma del chocolate, al entrar a un pequeño cuarto, cuyas paredes están cubiertas de chocolate oaxaqueño. Mágico.

La fuerza es la capacidad de romper una barra de chocolate en cuatro pedazos con las manos – y comer solo una de esas piezas – Judith Viorst

Por si fuera poco, el Museo Mundo Chocolate, cuenta con una tienda en la que puedes encontrar todo tipo de chocolates y productos relacionados a este delicioso alimento. Además, en esta sección del museo podrás ver cómo se elabora el chocolate o disfrutar de una rica bebida en la cafetería.

Los caramelos son sólo una moda pasajera. El chocolate es una cosa permanente – Milton Hershey Snavely

No cabe duda de que el Museo Mundo Chocolate, es un lugar en el que chicos y grandes pueden aprender y divertirse, mientras disfrutan de los aromas de uno de los alimentos más deliciosos, el chocolate. Una excelente actividad para pasar en familia, o con una buena compañía.

Mira, no hay metafísica en la tierra como los chocolatesFernando Pessoa

Datos Generales
Dirección: Milán #45, esquina con Roma, Colonia Juárez, Ciudad de México. Se puede entrar por Reforma, tomando General Prim.
Costo: Entrada general $65 pesos. Niños, estudiantes y tercera edad $45 pesos. Menores de 5 años no pagan. Paquetes familiares (dos adultos y dos niños, o un adulto y tres niños) $160 pesos
Horarios: Vienres, sábados y domingos de 10:00 a 17:00 hrs. y de lunes a jueves abierto sólo a grupos de 9:00 a 17:00hrs.
Teléfono: 55-14-17-37
Página web: www.mucho.org.mx
Twitter: @ChocolateMUCHO
Facebook: www.facebook.com/muchomundochocolate

Templo Mayor: Recordando las maravillas del México Prehispánico

La clase de historia, en la primaria y secundaria era muy monótona. Todos los años empezábamos con una unidad dedicada al México Prehispánico, nos hablaban de los diferentes pueblos indígenas que había en el país, su economía, geografía y relaciones. La siguiente unidad era sobre el descubrimiento de América, retomando el contexto español y las travesías de Cristobal Colón. Después nos repetían la historia de la Conquista, incluyendo la telenovela de Hernán Cortés y la Malinche, y la situación de los indígenas, criollos, españoles y demás castas durante la Colonia. Llegando a este punto, las maestras nos mandaban, como tarea, a conocer la vida político-religiosa del México Prehispánico y los pocoos vestigios que quedaron después de que los españoles acabaron con el Imperio Azteca; en otras palabras nos mandaban al Templo Mayor.

En el Huēy Teocalli, como se le dice en náhuatl, confluían los aspectos más importantes de la vida política, económica y religiosa de los mexicas; aquí se realizaban las fiestas que marcaba el tonalamatl (libro de los días), así como los funerales de los gobernantes y las ceremonias de entronización de los tlatoanis. Era el centro simbólico de todo el Imperio Azteca, un lugar al que la gente adoraba a Huitzilopōchtli (dios de la guerra) y a Tláloc (dios de  la lluvia). El Templo Mayor, era un símbolo del poderío azteca.

Pero después de la conquista, los españoles destruyeron sistemáticamente los principales templos religiosos de los pueblos prehispánicos; en parte por el connotación religiosa que éstos tenían y en parte para construir con los restos sus iglesias y palacios. Poco a poco, el Templo Mayor, así como la ciudad de Tenochtitlán fueron desapareciendo bajo las construcciones de los españoles.

Durante cientos de años, el Templo Mayor quedó en el olvido. Pero a mediados del siglo XX, mientras construían la Línea 2 del Sistema de Transporte Colectivo Metro, fueron descubiertas las ruinas de las capas más antiguas de la pirámide. En este sitio arquelógico, se han encontrado un sinfin de tesoros y vestigios que nos han ayudado a conocer más sobre el Imperio Azteca.

Hoy en día, el Templo Mayor cuenta con un pequeño recorrido por algunas de las ruinas que han sido preservadas y un enorme museo de sitio en el que chicos y grandes pueden conocer más sobre la cultura Mexica y, por ende, la historia de México. Además, en algunos de los edificios y museos que están cerca del Templo Mayor, como el Palacio de la Autonomía o el Ex Teresa Arte Actual (antes Convento de San José y el Templo de Santa Teresa la Antigua), puedes ver diferentes vestigios de lo que fue este enorme templo azteca.

Al final, sólo queda decir que, darse una vuelta por el Templo Mayor, sin ir obligados por la maestra de historia (de niños no apreciábamos igual), es una excelente forma de empaparse de las culturas del México Prehispánico y disfrutar de una tarde de fin de semana.

Puedes encontrar más información en http://www.gobiernodigital.inah.gob.mx/mener/index.php?id=32

Datos Generales
Dirección:
 Seminario #8, Centro Histórico, Ciudad de México
Costos: $57 pesos. Los domingos la entrada es libre para visitantes nacionales. Niños menores de 13 años, estudiantes, profesores, adultos mayores, jubilados, pensionados, discapacitados e investigadores están excentos de pago con el permiso del INAH.
Horarios: Martes a domingo de 9:00 a 17:00 hrs.
Página web: www.templomayor.inah.gob.mx