Category : Letras y Libros

Carlos Fuentes tuvo muchas búsquedas distintas, nunca quiso ser un autor de un solo estilo: Juan Villoro

  • El escritor comentó en ocasión del primer aniversario luctuoso del autor de La región más transparente. Carlos Fuentes era como un tiburón, que incluso cuando estaba dormido tenía que moverse, nunca dejó de estar en movimiento, expresó el autor de El disparo de Argón

A un año del fallecimiento de Carlos Fuentes (Ciudad de Panamá, 11 de noviembre, 1928- Ciudad de México, 15 de mayo, 2012), el escritor, novelista, cuentista, ensayista y periodista Juan Villoro consideró que “me parece muy interesante señalar que él murió como los grandes toreros: en el ruedo; justo el día de su fallecimiento, el periódico español El País publicó una conversación en la que aseguró el que no es joven se lo lleva la chingada’.

“Justamente así murió, en el sentido de que estaba dando conferencias, escribiendo, opinando, es decir, en pleno desarrollo de una creatividad extraordinaria, por lo que esa actitud frente a la vida queda como un importante ejemplo para todos nosotros, seamos escritores o no… desde luego es una pérdida insustituible”.

Para Juan Villoro la mejor manera de recordarlo y rendirle reconocimiento es leyendo su obra “sobre la que he escrito bastante, es un acervo complicado, difícil desde el punto de vista de que tuvo muchas búsquedas distintas, nunca quiso ser un autor de un solo estilo.

“Para los escritores que venimos después de él sin duda alguna es una gran influencia, pues si bien antes que Fuentes ya se habían escrito novelas sobre la ciudad, él fue el primero en convertirla en protagonista absoluto en La región más transparente es la primera en que el protagonista es nuestra ciudad, se escribió en 1958, yo nací en 1956, así que es una novela que acompaña a toda mi generación; así que le debemos mucho a su obra literaria”.

Otro aspecto que Villoro resaltó en la conversación, fue el referente a la reflexión que hizo Carlos Fuentes sobre la identidad mexicana, a través de los cruces culturales que planteó en algunas de sus obras, que tienen origen en el mundo prehispánico, y llegan hasta la posmodernidad nacional, para convertirse así un autor que impulsó constantemente esta reflexión”.

El autor de El disparo de Argón confesó que hay periodos de producción de Carlos Fuentes que le gustan más de otros, pues por momentos sus novelas fueron “muy de tesis, en las que él trató de expresar ideas históricas y políticas a través de la novela, que quizá hizo que algunos textos fueran más discursivos, pero por ejemplo La muerte de Artemio Cruz o Aura, publicadas ambas en 1962, se mantienen como algunas de las mejores piezas de nuestra narrativa, lo cual es un verdadero reto para cualquier artista.

“Lo vemos con los cantantes, los pintores y desde luego los escritores, que poseen un gran talento –agregó Juan Villoro– pero de pronto comienza fatalmente a repetirse; en cambio Carlos Fuentes era como un tiburón, que incluso cuando estaba dormido tenía que moverse, nunca dejó de estar en movimiento, en ese sentido es una lección de búsqueda, pues en plena madurez escribió historias de vampiros, de ciencia ficción, se había metido en territorios que nunca había tocado, así que tenemos mucho que aprenderle en su perpetua curiosidad que tuvo por los temas”.

Para mí fue perder a un amigo: Elena Poniatowska

El día en que falleció Carlos Fuentes, la escritora y periodista Elena Poniatowska esperaba ponerse de acuerdo con él y con su esposa para ir a comer a la casa de una amiga común, “pero primero ella me habló para avisar que se lo llevaba al hospital porque se sentía muy mal y luego me avisó que había muerto…”.

La autora de La noche de Tlatelolco recordó que uno de los momentos más entrañables de su relación con Carlos Fuentes “es la manera en que lo conocí, cuando éramos muy jóvenes los dos, fue en una fiesta, me sacó a bailar porque en aquellos años yo era muy tímida, sociable sí, pero me costaba integrarme a los grupos; pero no sabía quién era… de pronto me dijo su nombre: ‘soy Carlos Fuentes’ y desde entonces fuimos amigos”.

“Ahora que se cumple el primer año de su fallecimiento, sí me imagino que habrá análisis y reflexiones sobre su obra, siempre las ha habido, claro, pero creo que eso es lo de menos, su memoria, el recuerdo de su persona es lo que importa, para muchos fue la pérdida de un escritor muy importante, que lo fue desde luego, pero para mí fue perder a un amigo”.

Fuente: www.conaculta.gob.mx
(Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Conaculta)

Carlos Fuentes nos mostró con su obra el lado cualitativo de la naturaleza humana: Mario Lavista

  • Aura, por ejemplo –refirió Hugo Gutiérrez Vega– es más que una novela, es un prodigio donde combina lo fantástico con su propia postura para describir cómo eran las ideas y ese sentir moral de nuestro país después de la Revolución

El escritor mexicano Carlos Fuentes (Panamá, Panamá, 11 de noviembre, 1928- Ciudad de México, 15 de mayo, 2012) estuvo siempre convencido de que la cultura es el “reflejo primario en ese lago donde se contienen todas las certezas”, aspecto en el que coincidía a menudo con muchos intelectuales y artistas de su generación.

El escritor y periodista Hugo Gutiérrez Vega considera a Carlos Fuentes no sólo como un escritor universal sino como un narrador que a través de su obra novelística se ha convertido en objeto de culto y en un clásico de varias generaciones.

“Aura, por ejemplo –refirió Hugo Gutiérrez Vega– es más que una novela, es un prodigio donde combina lo fantástico con su propia postura para describir cómo eran las ideas y ese sentir moral de nuestro país después de la Revolución, con ella inicia una de las vertientes mas especiales en su obra, dejando para el lector un claro hilo conductor con otras obras como Las buenas conciencias”.

Hugo Gutiérrez Vega aseguró que de las obras donde Carlos Fuentes echa mano de lo fantástico para construir metáforas pueden leerse entre líneas otros significados que terminan por atrapar al lector.

“Muchas de sus obras, como Aura, están construidas con una fina ficción en la que todo parece guardar una relación: el sueño, la imaginación y los distintos niveles de la realidad y de la fantasía en el ser humano”, señaló el director del suplemento La Jornada Semanal.

En tanto, el pintor Leonardo Nierman estimó que Carlos Fuentes fue un escritor que supo conectarse siempre con los jóvenes evitando las permanentes pompas académicas y las cúpulas palaciegas donde sólo tienen cabida unos cuantos.

“En sus apariciones públicas –expuso Leonardo Lierman– siempre era sitiado por jóvenes. Ha transcurrido un año de su muerte y creo que pocas veces se ha sentido tanto el vacío que deja un extraordinario escritor como él, cuya mente lúcida le permitía opinar sobre cualquier tema, en especial aquellos que tenían que ver con las injusticias en México y en Latinoamérica”.

Leonardo Nierman dijo que Carlos Fuentes fue un hombre universal que llevó la cultura mexicana a los círculos más altos y además fue admirado por otros autores por la originalidad y la trascendencia de su obra.

“Tan sólo basta con leer ensayos como el que escribió Milan Kundera acerca de Fuentes y su Terra Nostra, para darnos una idea de las dimensiones que había alcanzado nuestro autor mexicano en la construcción de ese arte de la novela”, indicó el artista plástico.

En uno de sus últimos encuentros con los medios, el escritor afirmó que si tuviera un plan de vida sería escribir hasta la muerte. “Es lo que me gusta hacer, para mí no es un trabajo, es lo que disfruto y quisiera hacerlo hasta mis últimos días”.

En su extensa obra se cuentan los libros Los días enmascarados, 1954; La región más transparente, 1958; Las buenas conciencias, 1959; Aura, 1962; La muerte de Artemio Cruz, 1962; Cantar de ciegos, 1964; Zona Sagrada, 1967; Cambio de piel, 1967; Cumpleaños, 1969; La nueva novela hispanoamericana, 1969; El mundo de José Luis Cuevas, 1969; Todos los gatos son pardos, 1970; El tuerto es rey, 1970; Casa con dos puertas, 1970; Tiempo mexicano, 1971; Los reinos originario teatro hispano-mexicano, 1971; Cuerpos y ofrendas,1972 y Terra Nostra, 1975.

También Cervantes o la crítica de la lectura, 1976; La cabeza de la hidra, 1978; Una familia lejana, 1980; Agua quemada, 1981; Orquídeas a la luz de la luna, 1982; Gringo Viejo, 1985; Cristóbal Nonato, 1987; Constancia y otras novelas para vírgenes,1990; Valiente mundo nuevo, 1990; La campaña, 1990; Ceremonias del alba, 1990; El espejo enterrado, 1992; El naranjo o los círculos del tiempo, 1993; Diana o la Cazadora Solitaria, 1996, entre otras.

El músico Mario Lavista recordó que en 1986 comenzó a realizar la ópera basada en la novela Aura con el apoyo de la Fundación Guggenheim y la obra se estrenó en el Palacio de Bellas artes en 1988.

“En la ópera Aura se agregaron muchos elementos orquestales, en un principio se había pensado realizarla con un grupo de cámara, pero a medida que se desarrollaba la obra y musicalmente se entraba en el universo de los personajes se fue haciendo más grande la parte musical, todo ello para rendir homenaje a esta gran obra que ha acompañado a nuestra cultura desde hace cinco décadas”, describió Mario Lavista.

En este sentido coincidió con mucho creadores y artistas en cómo la obra de Fuentes nos mostró el lado cualitativo de la naturaleza humana y dejaba ver a menudo diferentes planos que se entrecruzan y dan lugar a mundos fantásticos, llenos de matices y bifurcaciones.

Con respecto a su propia obra, Carlos Fuentes aseguraba no tener un libro predilecto pues a todos los consideraba como parte de su familia. “Qué puedo decir, mis libros son como mis hijos, los hay altos, tuertos, bajitos, otros son así y asado, no importa, todos son mis hijos”.

Observador lúcido y certero de la realidad de las sociedades contemporáneas, Carlos Fuentes afirmó estar convencido de que en América Latina sabemos exactamente quiénes somos.

“Debemos multiplicar las oportunidades para enseñar y conservar las artes. La mitad de la población de América Latina tiene sólo 20 años de edad o menos, somos un continente de jóvenes. No podemos crear leyes de orden social y político sin preguntarles a ellos”, advirtió Carlos Fuentes.

En este sentido, el autor, quien a menudo mostraba su preocupación sobre el porvenir de los jóvenes, no sólo en México sino en el resto del continente, afirmaba que “cientos de millones de jóvenes se preguntan sobre un mundo donde el 20 por ciento de la población consume el 86 por ciento de la producción; donde 200 mil millones de dólares al año se gastan en armamento y donde no hay para comprar vacunas e invertir en la educación”.

Y agregaba: “Debemos dejar de creer a los vendedores de la muerte, a los que pregonan el fin del mundo, también a los que hablan de la eterna alegría irresponsable, pues hay mucho aún por enfrentar y mucho que conocer, comenzando por nuestra propia condición como individuos y como pueblo , hay todo un horizonte que aún aguarda por nuestra mirada”.

Fuente: www.conaculta.gob.mx
(Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Conaculta)

Tierras insólitas. Antología de cuento fantástico, una entrada a mundos paralelos, fantásticos y extravagantes

  • Con la selección y nota de Luis Jorge Boone el libro se presenta este 24 de mayo a las 18:00 horas en la Librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica

El cuento fantástico nació en Alemania “como un sueño con los ojos abiertos”, un género cuya intención era, a través de las letras, proporcionarle vida a la realidad del mundo interior, subjetivo, de la mente, al de la imaginación y de esta forma darle una dignidad igual o mayor que al que describía al mundo real, al de la objetividad y al de los sentidos.
En México el auge de este género se dio en la segunda mitad del siglo XX, cuando diversos escritores -entre ellos Amparo Dávila, Carlos Fuentes, Francisco Tario y Elena Garro- escribieron cuentos que contaban historias que fusionaban lo real con lo ilusorio y en donde los objetos y animales tomaban vida, para que al igual que los seres humanos, se convirtieran en seres enajenados, al borde de la locura o que incluso tomaban acción y voz desde la muerte, en tanto fantasmas, hablaban, sentían y vivían.

Ahora esta literatura es retomada por Luis Jorge Boone, quien a través de Tierras insólitas. Antología de cuento fantástico hace honor a este género “que está resurgiendo a pesar de que durante un tiempo estuvo muy olvidado, relegado y no circulaba.

“Esta antología es una muestra de la salud que está recuperando y teniendo el género. Es sumarnos a una especie de campaña de autores para demostrar que el cuento fantástico es una opción divertida, pero también profunda, que nos hace reflexionar y emocionarnos. Es un texto que aspira a que el cuento tenga el lugar que se merece y no esté olvidado”, destacó Jorge Boone.

Tierras insólitas. Antología de cuento fantástico está integrado por 17 cuentos que de acuerdo con Luis Jorge Boone revelan el mismo número de definiciones del género fantástico, con las cuales se muestra cómo el cuento es una maquinaria breve y precisa; una figura geométrica cercana a la poesía con un final que arrebata, eleva y enardece; una bala expansiva que se incrusta en el lector y toca cada una de sus fibras desde la escritura, los temas, las emociones, los personajes y escenarios.

“Se expone el trabajo de 17 autores de calidad -refirió el compilador- que están constantemente renovando y extendiendo los límites de lo que puede ser una definición del género del cuento fantástico mexicano contemporáneo: una lectura rebelde, que siempre se está renovando y viendo que cosa rompe o con que otro límite se enfrenta para innovar dentro del mundo de las letras.

“Esta antología ofrece una serie de cuentos que van a llevar al lector por nuevas vías para imaginar. Es un libro en donde van a encontrar demonios, dragones, seres del futuro y mitológicos, descubrimientos, poderes, viajes en el tiempo, sombras que viven y hombres y mujeres con estados mentales cercanos a la locura”, describió Luis Jorge Boone.

En el libro se dan cita personajes divertidos, raros, misteriosos y oscuros, pero también absurdos y con gran sentido del humor, entre ellos: Grisóstomo, un taxista que será el alimento de un ave mitológica; un dragón que toma como rehén a una jovencita por la que exige a cambio una tonelada de pescado y una enorme pipa de Coca-Cola.

Heriberto, un niño que tiene el poder de hacerse invisible; una ladrona que acaba de salir de la cárcel y que para sobrevivir ayuda a la gente a soñar; un músico que siniestramente logra conectar su alma con la música y un hombre obsesionado por conocer y atrapar la sombra perfecta a cualquier precio.

Personajes, que comenta el escritor ganador del premio de Poesía Ramón López Velarde (2009) dan vida a diversas historias, entre las que se encuentran: Primer amor que habla del amor que trasciende, del amor por excelencia, de los amantes, escrita por Mauricio Molina; Video Alzheimer sobre los pequeños hallazgos que van guiando a una persona a través de una especie de viaje a la semilla del conocimiento escrita por Gonzalo Lizardo.

Mar de la tranquilidad, océano de las tormentas de Bernardo Esquinca, un cuento sobre los viajes a la Luna, lo que no conocemos de ella y de la locura que genera, y Ojos de lagarto de Bernardo Fernández (BEF) que junto con La cosa del otro milenio, de Jesús de León y Enigmas sueltos de Jorge F. Hernández, hacen uso del sentido del humor y la ironía para burlarse de la realidad y mostrar su absurdo”.

A ellas se añade el cuento inédito de Luis Jorge Boone: El jardín interior, que describe la cualidad de la música y el arte para abrir otras puertas de percepción a través de las cuales se puede generar un estado mental abstracto e indomable que no se puede traducir.

“En este texto -detalló el autor- busco expresar qué tanto podría corresponderse nuestra dimensión de existencia con otros universos, la pregunta que me intereso responder fue ¿existirá o seguirá siendo la misma música allá o será otra cosa?”.

En Tierras insólitas. Antología de cuento fantástico el lector también verá retratados algunos de los elementos que caracterizan al cuento fantástico: un relato que parte de hechos cotidianos en el que aparece un hecho sobrenatural y en donde se entrelazan tiempo, espacio, sueños, muerte, incertidumbre y suspenso.

“Destaca el final de cada una de las piezas que es lo que más nos golpea como lectores, en ellos verán que se refleja una ambigüedad de esperar lo inesperado, ya que al final ocurre una cosa distinta, todo gira extrañamente y genera un cambio absoluto que hace que el universo reflejado en cada cuento se reinvente”, destacó el también ganador del premio Cuento Inés Arredondo (2005).

Luis Jorge Boone, escritor de ensayos, poemas y reseñas, ganador del Premio de Poesía Joven Elías Nandino (2007), añadió que la antología es una forma de invitar a los lectores a conocer textos de autores mexicanos contemporáneos que ofrecen una versión y visión fresca del género.

“Pero también busca despertar su curiosidad para que se enganche con un autor o investigue de dónde viene el género y se sumerja en la tradición latinoamericana del cuento fantástico. Si pasa algo de eso la antología cumplió su cometido: contagiar un entusiasmo por el cuento fantástico”, refirió el antologador.

Los 17 escritores que participan en la antología son: Gonzalo Lizardo, José Abdón Flores, Fernando de León, Bernardo Fernández (BEF), Mauricio Molina, Alberto Chimal, Paola Tinoco, Magaly Velasco, Jesús de León, Omegar Martínez, Luis Jorge Boone, César Silva Márquez, Jorge F. Hernández, Isaí Moreno, Rodolfo J.M, Bernardo Esquinca y Francisco José Amparán.

Fuente: www.conaculta.gob.mx
(Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Conaculta)

Carlos Fuentes, su literatura se nutrió de una nación y dio dimensión universal al imaginario de lo mexicano

  • A un año de su fallecimiento se realizarán diversos homenajes en memoria de quien fuera uno de los autores fundamentales de las letras mexicanas del siglo XX y principios del XXI

A un año de la muerte de Carlos Fuentes, las comunidades literaria, intelectual y artística de México se aprestan a la realización de sendos homenajes en su honor, al tiempo que la ocasión es propicia para la revisión del legado de uno de los escritores fundamentales de las letras mexicanas del siglo XX y principios del XXI, pues con sus novelas hizo hablar a un pueblo, el de México, y exploró en forma casi inagotable y recíproca relación entre historia y literatura.
Carlos Fuentes Macías (Ciudad de Panamá, Panamá, 11 de noviembre, 1928- (Ciudad de México, 15 de mayo, 2012) fue diplomático, escritor, novelista, dramaturgo, cuentista, autor de guiones de cine. Fue bien recibido desde su primera novela, La región más transparente (1958), un inventario de la sociedad mexicana, que a través de la construcción de un mapa de linajes, representó mundos y submundos entrelazados por un elemento común, que propiamente se convierte en el metapersonaje: la ciudad de México, con lo cual la literatura nacional cambió de escenario, del campo a la urbe moderna y compleja, de la Revolución a las aspiraciones personales, grupales, familiares de una intrincada sociedad.

Antes de esta novela, el autor había publicado su primer libro Los días enmascarados (1954) cuando tenía 26 años, compuesto por una serie de cuentos que fue bien recibida por la crítica y el público; en este texto se advertía ya lo que en posteriores publicaciones serían sus preocupaciones centrales, como la exploración del pasado prehispánico y los sutiles límites entre realidad y ficción.

Carlos Fuentes fue hijo de un diplomático de carrera, por lo que tuvo una infancia cosmopolita y desde muy joven vivió inmerso en un ambiente de intensa actividad intelectual. En cuanto a su preparación académica, se tituló como licenciado en leyes por la Universidad Nacional Autónoma de México y se doctoró en el Instituto de Estudios Internacionales de Ginebra, Suiza.

La crítica social a partir de la literatura

En la creación literaria de Carlos Fuentes se hizo notoria desde los primeros textos la crítica social a partir de la literatura. En años los sesenta del siglo XX participó en diversas publicaciones; junto con Emmanuel Carballo fundó la Revista Mexicana de Literatura, que se constituyó en un espacio para publicar el trabajo de jóvenes autores.

En 1962, Fuentes publicó La muerte de Artemio Cruz, que es también considerada como una de las más importantes novelas de la literatura mexicana.

En esta ocasión, el autor ofrece una prosa compleja, plagada de identidades fragmentadas, que tiene como hilo conductor las reflexiones de un viejo militar de la Revolución que está a punto de morir.

Para el autor, estas publicaciones dieron forma al ciclo que él mismo denominó como La edad del tiempo, al cual pertenecen títulos como Zona sagrada (1967), que retrata la relación entre una diva del cine nacional y su hijo; Terra Nostra (1975), novela que llevó al límite la exploración de los orígenes del ser nacional; Cristóbal Nonato (1987), inspirada en Tristram Shandy de L. Sterne, donde narra el Apocalipsis nacional empleando la voz de un niño que se está gestando.

Aura (1962), es una novela corta que narra una historia que transcurre entre la magia y lo espectral; junto con La muerte de Artemio Cruz se inscribe en llamado boom latinoamericano. Diana o la cazadora solitaria (1994), otro texto corto, es un recuento de su tormentosa relación con la actriz Jean Seberg.

En esa década, Fuentes publicó Constancia y otras novelas para vírgenes (1990), El naranjo o los círculos del tiempo (1993) y La frontera de cristal (1995), conjunto de historias que se desarrollan en el contexto de la vida en la frontera entre México y Estados Unidos.

A la par del ejercicio literario, Carlos Fuentes desarrolló géneros como el ensayo periodístico, fue editorialista en periódicos y crítico literario; escribió obras de teatro; en sus textos, mostró siempre una particular atención al presente y un conocimiento de la psicología de lo mexicano, y poseía una cultura de alcance universal.

Carlos Fuentes demostró que la reflexión en torno a la creación de la identidad nacional no está reñida con la crítica más severa sobre temas de carácter social, para lo cual desarrolló un lenguaje audaz y novedoso que incorporaba neologismos, vocablos coloquiales y extranjerismos, recursos que cambiaron el rumbo de la narrativa mexicana.

Mientras que sus libros de ensayo son considerados como clásicos, entre cuyos títulos se encuentran La nueva novela hispanoamericana, Tiempo mexicano, Valiente mundo nuevo y El espejo enterrado, todos polémicos textos que hablan tanto de literatura como de la historia de México y de América, y que abordan problemas y perspectivas de la actualidad del mundo.

Por el brillante desarrollo de su carrera, los premios fueron otra constante en su vida literaria. De los numerosos reconocimientos literarios destacan: Biblioteca Breve (España, 1967); Rómulo Gallegos (Venezuela, 1974); Xavier Villaurrutia (México, 1975); Alfonso Reyes (México, 1979); Nacional de Literatura (México, 1984).

Los discursos de Fuentes, una reflexión vigente

Como lo indica el protocolo, en cada ceremonia de aceptación de algún premio -excluyendo el de 1972, correspondiente al Premio Mazatlán de Literatura por Tiempo mexicano, de la Universidad de Mazatlán, que Fuentes rechazó en protesta por la política del gobierno de Sinaloa contra el movimiento estudiantil en dicho estado-, el autor preparó sendos discursos, cuyo contenido propicia una reflexión hoy vigente.

En 1987, el autor de Aura, recibió el Premio Cervantes. En la ceremonia de aceptación, comentó: “¿Por qué es tan actual Cervantes? ¿Por qué Don Quijote? Cruzando el Atlántico la víspera de la II Guerra Mundial, Thomas Mann escogió el Quijote como la lectura que le permitiría, a un tiempo, despedirse de Europa y asegurarse a sí mismo el regreso a un continente devastado pero salvado, acaso, por la permanencia de unas cuantas obras de arte.

“Imagino que Thomas Mann rescató un ejemplar -uno solo- del Quijote a punto de incendiarse para siempre en la fogata con la que el régimen totalitario quería convertir en cenizas cuanto negase su poder. ¿Y por qué sería Don Quijote el libro a rescatar de las llamas? Acaso porque a partir del Quijote se puede recrear el mundo. Como si el mundo estuviese siempre a un paso de la catástrofe y sólo la palabra pudiese salvarlo, la imaginación sostenerlo y la acción proyectarlo. Toda gran obra literaria nos propone la salvación mínima de la palabra. Toda gran obra literaria nos propone imaginar. Tenemos un pasado que debemos recordar. Tenemos un porvenir que podemos desear”.

Carlos Fuentes señaló en ese momento que la Academia Noruega consultó a 100 escritores de todo el mundo sobre la mejor novela de todos los tiempos, 50 contestaron: Don Quijote de la Mancha. La competencia no era menor. Los tres autores siguientes eran Fiodor Dostoievski, William Faulkner y Gabriel García Márquez.

“En sus obras encontraremos las virtudes que Cervantes nos ofrece: la creación de una realidad paralela a la del mundo existente.Una realidad que no existía previa a la publicación del libro y que ahora existe, no porque el novelista la haya creado, sino porque el escritor nos ha permitido ver lo que ya estaba, y no lo veíamos, o lo que aún faltaba, y no lo imaginábamos. ‘El mal es el precio de la libertad’, nos dice Dostoievski en Crimen y castigo: lo es porque el mal nos revela lo que podemos ser siendo libres y le otorga a la libertad un precio superior, más allá del peligro latente en el ser humano”.

A su vez, el galardonado en esa ocasión hizo mención de que William Faulkner dice en Absalón, Absalón “Todo es presente”. Mientras que Gabriel García Márquez recuerda en Cien años de soledad: “somos lo que hacemos a partir de lo que heredamos. Nadie escapa a la servidumbre y a la gloria de su ascendencia”.

Fuentes continuó con su discurso: “Puedo pensar que Dostoievski, Faulkner y García Márquez escriben porque Cervantes fundó la novela moderna y nos dio a todos -autores y lectores- una manera nueva de ver el mundo. Nos enseñó a recordar y a desear a partir de una libertad nueva, la del renacimiento europeo, y a pesar de antiguas opresiones, la del dogma autoritario. Cervantes unió todos los géneros literarios previos -épica, picaresca, novela de amor, relato pastoral, novela morisca- para crear un género de géneros abarcador, incluyente, en el que tuviesen cabida todos los sueños, las memorias, los deseos, las imaginaciones, las debilidades y las fortalezas del ser humano. No un ser humano liberado a la anarquía, sino capaz de ejercer la libertad contra el orden de ser necesario -y eso sería lo más fácil- o en el orden -para ser más difícil-.

“Cervantes nos dio una voz, es la voz que nos une a todos los hispanoparlantes. Pero Cervantes también nos dio una imaginación. Una imaginación del mundo en la que se reconocen autores y lectores de todos los países y de todas las lenguas. Prueba suficiente, es la obra del más grande novelista latinoamericano del siglo XIX, el brasileño Joaquim Machado de Assis, ‘Machado de la Mancha’ le llamo yo, el fabulador de un mundo manchado, impuro, sincrético, barroco, que es el nuestro. Machado es el milagro de la literatura decimonónica de Latinoamérica. Y los milagros, le dice Quijote a Sancho, son cosas que rara vez suceden… No obstante, milagro dado, ni Dios lo quita”.

En plenitud de sus capacidades literarias

Carlos Fuentes, en 1994, recibió el Premio Príncipe de Asturias, de nuevo su discurso estuvo lleno de reflexiones. “Se me concede el gran honor de agradecer en nombre de todos los que hemos sido distinguidos en 1994 con los Premios que, en vuestro nombre y bajo vuestro patrocinio, Alteza, distinguen año con año a hombres, mujeres y grupos que trabajamos en las áreas de la comunicación y de las humanidades, las artes, las ciencias, la investigación, los deportes, la cooperación internacional y, coronándolo todo, la concordia que, nos dice Shakespeare, es la música interior del ser humano.

“Es, también, esencia de la paz que, en su cantar, un gran rey y poeta que nos pertenece a todos, Salomón, le ofrece por igual a los que están cerca y a los que están lejos: paz para todos, los próximos y los lejanos, la humanidad visible pero también la invisible, la olvidada, la marginada. Por eso, el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia se le da este año al recuerdo necesario, al porvenir imprescindible, a la edad más entrañable del ser humano: la niñez, pero la niñez amenazada hoy en demasiadas calles del planeta.

“Quisiera introducir una muy breve nota personal para finalizar estas palabras. Interpreto todo premio que se me da como un premio para mi país, México, y la cultura de mi país, fluida, alerta, no ideológica, parte inseparable del dramático proceso de transición democrática y afirmación de los valores de la sociedad civil, que vivimos hoy, con esperanza decidida, 90 millones de mexicanos. A mi patria y a sus valores hago acreedores del Premio Príncipe de Asturias de las Letras”.

En plenitud de sus capacidades literarias, con un sostenido reconocimiento nacional e internacional a Carlos Fuentes, como una voz crítica de la realidad, fue designado en el año 2001 como Miembro honorario de la Academia Mexicana de la Lengua; y en 2004 recibió el Premio Real Academia Española de creación literaria por En esto creo.

El domingo 19 de mayo, a las 12:00, en el Palacio de Bellas Artes, se realizará el homenaje “El universo de Carlos Fuentes: homenaje a un año de su muerte”, con la mesa en la que participarán el exrector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, los escritores Héctor Aguilar Camín, Gonzalo Celorio, Hernán Lara Zavala, Federico Reyes-Heroles y Vicente Quirarte, quienes hablarán de la vida y obra del autor.

Asimismo se abrirá la muestra Carlos Fuentes: Él mismo, La dirección curatorial de la exposición, que contiene más de 70 imágenes, es encabezada por Vicente Rojo, con la selección de imágenes de Silvia Lemus, viuda del escritor. Se incluyen piezas de Barry Domínguez y Rogelio Cuéllar, entre otros, acompañadas de fragmentos de lo más emblemático de su literatura y algunas dedicatorias de sus mejores amigos: Juan Goytisolo, Milan Kundera, Gabriel García Márquez, Octavio Paz y Mario Vargas Llosa. La exposición se integra en tres partes: fotografías de Fuentes, de su trayectoria y vida pública; fotografías de su entorno familiar e imágenes de él en su propio espacio. Se complementa con fragmentos de entrevistas donde Fuentes revela parte de su vida y su obra.

La Academia Mexicana de la Lengua organizará también un homenaje a Fuentes, quien era miembro honorario, el 23 de mayo, a las 19 horas, en el Museo Rufino Tamayo.

Fuente: www.conaculta.gob.mx
(Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Conaculta)

Charla y lectura con Nelson Simón en la Capilla Alfonsina (@literaturainba )

May 15, 2013
7:30 pm

El Instituto Nacional de Bellas Artes invita a la charla y lectura con Nelson Simón.

Nelson es poeta, editor y escritor de literatura infantil. Ha publicado, entre otros, Ciudad de nadie, 1992; El peso de la isla, 1994; Criatura de isla, 1996; Con la misma levedad de un náufrago, 1996; Para no ser reconocido, 2002; A la sombra de los muchachos en flor, 2001, 2002; De la mala memoria y el verano, 2008.

La cita es este miércoles 15 de mayo en la Capilla Alfonsina, a las 19:30 horas. Benjamín Hil 122, col. Hipódromo Condesa.

Plasman en biografía sobre Jaime Sabines su dimensión humana y creativa

  • La obra, resultado de 17 años de trabajo de la periodista Pilar Jiménez Trejo, presenta experiencias de vida del poeta

Momentos en la vida del poeta Jaime Sabines (Chiapas, 1926 – ciudad de México, 1999) reconstruidos por la periodista Pilar Jiménez Trejo, a partir de una serie de conversaciones que ambos mantuvieron entre 1988 y el año de su fallecimiento presenta el libro Jaime Sabines: Apuntes para una biografía, coedición del Conaculta y el Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas (Coneculta Chiapas).

La publicación, que de manera cronológica relata —en primera persona— las experiencias cotidianas, lecturas y el desarrollo de la obra de Jaime Sabines, fue presentada en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes por la poeta Elva Macías, el cineasta Daniel González Dueñas, Julio Sabines, hijo de Jaime Sabines, Adolfo Ruiseñor Esquinca, representante del gobierno de Chiapas y la autora, Pilar Jiménez Trejo.

La chiapaneca Elva Macías expuso que la obra, resultado de 17 años de trabajo de Pilar Jiménez Trejo, es una excelente biografía sobre Jaime Sabines recopilada con paciencia, cariño y profesionalismo.

Elva Macías señaló que los estudiosos de uno de los poetas más amados en México, encontrarán en ella: el arte poético del creador de Horal, la génesis de sus libros y de poemas específicos, sus amistades literarias, sus maestros y la progresión de sus lecturas desde la edad escolar.

“Jaime Sabines, como muchos escritores, tenía sus tópicos, mismos que repetía en sus entrevistas: algunos recuerdos de infancia, su experiencia con la declamación en la primera juventud, las angustias que le provocaron los estudios de medicina, la despersonalización de la vida en la gran ciudad, el desencanto que le causó conocer personalmente a Pablo Neruda; sin embargo, en este libro esos tópicos toman su peso y su lugar como piedras necesarias en esta sólida construcción de su vida”, indicó Elva Macías.

Ignacio Solares, director de la Revista de la Universidad de México, expresó que en México ha habido tres poetas populares: Amado Nervo, Ramón López Velarde y Jaime Sabines, cuyos poemas son recitados, recordados, difundidos y compartidos por el pueblo.

Los poemas del autor de Los amorosos: cartas a Chepita, dijo Ignacio Solares, son parafraseados por hombres y mujeres que se identifican con la voz de este poeta. Recordó que en una entrevista en abril de 1974, Jaime Sabines le confesó que no creía en la poesía ni que su poesía trascendiera. “Lo primero que me dijo es que escribía para sí mismo y para los que amaba pero no se consideraba un poeta trascendente”.

Respecto a la publicación Jaime Sabines: Apuntes para una biografía, en su opinión es lo más cercano a una autobiografía, pues si bien está firmada por Pilar Jiménez Trejo, son las palabras del propio Sabines las que cuentan los pormenores de su vida a lo largo de más de 400 páginas que incluyen una profusa colección de imágenes provenientes del archivo familiar.

En la velada que contó con la presencia de la viuda de Jaime Sabines, Josefa Rodríguez Zabadua, a quien cariñosamente llaman Chepita, Ignacio Solares añadió que en la publicación se leen apuntes, instantáneas y reflexiones del poeta sobre la vida concentrada en la poesía en los aspectos más sencillos: el amor de sus padres, de su esposa, el nacimiento a sus hijos, trabajos para sobrevivir, vida familiar y actividad literaria alejada de los círculos predominantes en su tiempo.

En su momento, Adolfo Ruiseñor Esquinca, en representación del gobierno del estado de Chiapas, comentó que el libro Jaime Sabines: Apuntes para una biografía es una prueba contundente de la vida y obra del poeta galardonado en 1994 con la Medalla Belisario Domínguez.

“Pilar Jiménez Trejo –dijo Adolfo Ruiseñor Esquinca– ha sabido velar muy bien los estandartes de su trabajo, más allá del testimonio, el registro documental, la entrevista y la investigación, el trabajo nos revela la dimensión humana y creativa de Jaime Sabines. Ella lo descubre y nos da la posibilidad de regresar a nuestro poeta como si estuviera aquí, hoy, este día, sentado a nuestro lado, llamándonos a gritos. Jaime Sabines sigue a nuestro lado”.

El hijo del poeta, Julio Sabines, compartió que la periodista cultural y su padre mantuvieron una firme relación por lo que no era raro encontrarla en casa de sus padres. “Pilar se metió hasta la cocina y muy adentro de nuestros corazones. Todos en la familia la conocemos, queremos e impulsamos para que escribiera sobre mi padre”.

Julio Sabines confesó que la obra referente a su progenitor es una reconstrucción que llegó a moverle polvos acumulados en sus membranas. “Muchos recuerdos, tantos ecos, tantas imágenes, una de estas me da vueltas: Soy un niño pequeño, descubro a mi padre en la sala, sostiene la pluma con la que escribe, mientras la izquierda la tiene llevada en la frente donde entre sus dedos enciende un cigarro del que sale humo en color azul, medio gris, se acumula, asciende y desvanece”, recordó con voz entrecortada.

Finalmente la autora de la publicación, Pilar Jiménez Trejo, agradeció la presencia de invitados y amigos, señaló que a Jaime Sabines lo admiraba y quería tanto que se metió hasta la cocina porque quería conocer su obra y lo que había detrás del poeta que sigue en los labios de muchos jóvenes y personas, no sólo en México.

“Aquí la voz del poeta se escucha después de mucha insistencia. Jaime Sabines fue un poeta que amó tanto la vida que hablar de él lastima pero renace siempre, y este libro es resultado de la confianza que él tuvo en mí, la insistencia que tuve como periodista. Hay que leerlo, repetirlo y cantarlo”, consideró Pilar Jiménez Trejo.

Fuente: www.conaculta.gob.mx
(Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Conaculta)

Revisan el legado de Antonio González Caballero

  • El Centro Cultural El Foco y la compañía Teatro del Árbol realizarán una serie de actividades en su memoria

Generaciones de actores, dramaturgos y directores se formaron bajo la entusiasta experiencia del pintor, guionista de cine, radio, televisión, novelista, y dramaturgo, Antonio González Caballero (Guanajuato, 1931 –Ciudad de México, 2003), hombre que conocía y entendía como pocos, a Anton Chéjov, a los griegos y a la poesía china.

A 10 años de su fallecimiento se recuerda al artista que siempre propuso mantener la excelencia del teatro mexicano, interesado más en la docencia de los actores que de los autores, creador de un método propio de actuación y formación actoral que exploró durante más de 35 años en su propio taller-laboratorio.

El autor de Señoritas a disgusto murió el 14 de mayo de 2003, a la edad de 72 años, por un paro cardiaco. Estudió pintura y muralismo en el Instituto Politécnico Nacional. Fue profesor de teatro en el INBA, la Asociación Nacional de Actores y la Escuela Nacional de Estudios Profesionales-Cuautitlán, entre otras instituciones.

En su obra literaria abordó diversos géneros: cuento, teatro, novela y guiones para radio, cine y televisión. De sus libros destacan títulos como Teatro de Antonio González Caballero, Las vírgenes prudentes, Nilo mi hijo, y la novela Este mismo laberinto.

La dramaturga Ximena Escalante, en un texto publicado en el diario Reforma en el año 2003, días después de la muerte del director teatral, señaló que el autor de La ciudad de los carrizos se caracterizó por un agudo sentido del humor y una singular manera de vincularse con los teatristas.

“Definitivamente serio –recuerda Ximena Escalante– su trabajo en el teatro fue discreto, con poco escándalo y nada de falsa espuma. Escondido, como Bernard Shaw, bajo el tono gris Oxford de sus sacos y el cristal de sus anteojos, miraba a sus alumnos y colegas con profundo respeto.

Tengo presente el primer día de clases, sentado detrás del escritorio, hundiéndose en un cuaderno en el que anotaba cosas. De pronto, desde el horizonte de las páginas llenas de letras emergió su mirada profunda y la dirigió a la mía, captando intensamente mi interés, no recuerdo qué dijo, pero sé que me cautivó”, escribió Ximena Escalante.

El becario del Fonca en 1990 en dramaturgia obtuvo el Premio Nacional de Literatura Juan Ruiz de Alarcón en las Jornadas Alarconianas de 1989, Taxco. Premio Las Máscaras 1971. Premio de Dramaturgia Juan Ruiz de Alarcón 2003.

Fue miembro del Sistema Nacional de Creadores del Arte desde 1994. Destacó como artista plástico. Su obra llegó a presentarla en importantes centros culturales de la ciudad de México, Nueva York y París, tanto en exposiciones individuales como colectivas.

Este año 2013, a una década de su muerte, el Centro Cultural El Foco y la compañía Teatro del Árbol, le realizarán un homenaje con el que se busca promover y difundir la obra pictórica y didáctica de este artista mexicano entre la comunidad artística y la sociedad.

Del 12 al 19 de mayo se montarán cinco puestas en escena, tres conferencias, cuatro lecturas dramatizadas, se montará la exposición Antonio González Caballero.10 años después y la presentación de un libro.

Las actividades se llevarán a cabo en el Teatro Hidalgo, el Isabela Corona, el Centro Cultural El Foco, el Foro Contigo América, el Teatro el Granero, el Escuela Nacional de Arte Teatral, el Albergue del Arte en Coyoacán y la Facultad de Filosofía y Letras.

“Antonio González Caballero estudiaba sin descanso, no presumió su currículum ni su obra nunca, no habló nada de su vida personal y tampoco habló mal de los otros, cosa rara en el ámbito teatral”, recordó en 2003 Ximena Escalante.

Fuente: www.conaculta.gob.mx
(Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Conaculta)

La de José de la Colina es una pluma luminosa que irradia energía limpia: Jorge F. Hernández

  • Reconocen la trayectoria literaria del escritor, cinéfilo, periodista y crítico literario en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes

“Como un puente entre siglos”, definió el historiador y escritor Jorge F. Hernández al autor José de la Colina, reconocido por su trayectoria literaria este domingo 12 de mayo en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

Con una amplia obra literaria reunida en más de una decena de libros, cinéfilo, periodista y crítico literario, de la Colina estuvo rodeado de amigos, familiares y colegas en el marco del ciclo Protagonistas de la Literatura Mexicana, organizado por la Coordinación Nacional de Literatura del INBA.

Para Jorge F. Hernández, se trata de un niño autodidacta, que lee sin descanso, se ríe de todo y empieza a saberse y sentirse escritor.

“De la Colina es un árbol de inmensa sombra de cuyas diversas ramas literarias han dado ya muchos párrafos en flor. Sus lectores somos agradecidos exponenciales, en cada uno que lee sus páginas aumenta el silencioso aplauso de reconocimiento”, expresó Jorge F. Hernández.

Destacó su pluma luminosa que irradia energía limpia ya sea en sus ensayos sobre cine o sus libros, sus críticas literarias, como cronista de la ciudad o como guía bibliográfico.

De acuerdo con la escritora Ana García Bergua, pocos escritores hay en nuestro país que hayan defendido con tanta elocuencia y talento el derecho a escribir por el placer de hacerlo como José de la Colina.

“El juego de las palabras que lleva casi por accidente a la revelación, pero no a revelaciones morales fácilmente trascendentes sino a la revelación estética, digamos como el rayo que asoma entre las nubes, esa mirada lúcida que vuelve interesante cualquier cosa y cualquier idea y la transforma en algo nuevo, eso es lo que yo llamo literatura y es lo que tú llevas haciendo desde siempre en perpetuo movimiento con la naturalidad de quien conversa”, reflexionó Ana García Bergua.

Consideró que si la literatura mexicana fuera una película, el papel de José de la Colina sería el de “un muchacho que recorre a caballo el desierto y las praderas infatigable en sus hallazgos y sus mensajes, una especie de perpetuo buscador de tesoros sin el cual la película se desmorona”.

Por su parte, José Luis Martínez S. destacó que cada viernes desde hace varios años en el restaurante del Hotel Imperial, se realiza una tertulia entre amigos y colegas, en los que el autor de La tumba India participa para entregar imágenes deslumbrantes.

“Apasionado, risueño, a veces nostálgico nos habla de su niñez, su padre don Genaro, su amistad con Octavio Paz y Luis Buñuel (sus principales influencias), su pasión por Mozart y Don Quijote”.

Y aprovechó la ocasión para dar lectura a los comentarios de autores como Roberto Pliego, Braulio Peralta, Armando González Torres, José Antonio Lugo, y Javier Perucho en los que expresan su reconocimiento a José de la Colina como figura fundamental de la literatura mexicana.

José de la Colina nació en Santander, España, el 29 de marzo de 1934. Tras el término de la Guerra Civil pasó con su familia a Francia, Bélgica, Santo Domingo, Cuba y finalmente a México, donde radica desde 1940.

Ha sido miembro del consejo de redacción de las revistas Nuevo Cine, Plural, Revista Mexicana de Literatura y Vuelta; y director, por 20 años, de El Semanario Cultural de Novedades.
Entre los reconocimientos a los que ha sido acreedor destacan: el Premio Nacional de Periodismo Cultural 1984; el Premio Mazatlán de Literatura 2002, por Libertades imaginarias y la Medalla de Bellas Artes 2009.

En 2005 recibió un Homenaje Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, y en 2009 el INBA le dedicó un homenaje por sus 75 años.

Fuente: www.conaculta.gob.mx
(Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Conaculta)

Función privada es un conjunto de crónicas personales acerca del cine: Georgina Hernández (@CinetecaMexico @Conaculta )

  • El libro publicado por Conaculta y Cineteca Nacional ofrece un panorama íntimo sobre distintas películas, desde la óptica de 28 escritores mexicanos
  • Se tiene pensado un proyecto similar sobre músicos y sus bandas sonoras preferidas

Tomó más de dos años dar forma a un libro en el que escritores, novelistas, poetas y ensayistas mexicanos manifiestan sus gustos y pasión por el cine. Editado por Conaculta y Cineteca Nacional, Función privada: Los escritores y sus películas significa un acercamiento al cine a partir de vivencias, recuerdos, sensaciones y caprichos de autores como Carmen Boullosa, Guillermo Samperio, Álvaro Uribe, Cristina Rivera Garza, Guillermo Fadanelli y Alberto Ruy Sánchez, entre muchos otros. Son 28 plumas las que, a título personal, ahondan sobre películas favoritas y entrañables.

La publicación da cuenta de piezas clave de la cinematografía mundial como Cantando bajo la lluvia, Sunset Boulevard, 2001: Odisea del espacio 2001 Blade Runner; y también de títulos de menor peso en la historia fílmica pero aun así capaces de haber ejercido influencia, como Querelle, El espejo o La aventura del Poseidón.

En sus textos “muchos relatan la atmósfera de las épocas en que contactaron las películas”, dice que Georgina Hernández. Y en esos escritos también se cuelan otros temas inherentes al cine, como la propia Cineteca Nacional. “Por ejemplo, Alberto Ruy Sánchez hace mucha referencia a que él estuvo en los años setenta empezando a investigar en la antigua Cineteca. Es de los iniciadores de la Cineteca de allá de Tlalpan”.

La compiladora y editora de Función privada aclara que hubo otros nombres que no pudieron figurar en la lista final de colaboradores, como Rafael Pérez Gay, Antonio Malpica y Jorge Volpi. “Juan Villoro no pudo. A él lo conozco y ya había hecho otras publicaciones que le había pedido. Pero estaba en Princeton y me dijo: ‘no puedo porque tengo muchísimo trabajo’”.

Función privada: Los escritores y sus películas destaca también por su cuidadoso diseño e impresión. Gracias al trabajo del Taller de Comunicación Gráfica, el libro goza de una presentación muy visual, en la que se hace referencia al cine no sólo mediante palabras. Por ejemplo, en el caso de Hernán Bravo Varela, “él mismo bajó las imágenes de internet y propuso la secuencia que acompaña a su texto. De esa manera se rompió con una forma monótona de presentar los textos”.

En total 211 páginas conforman este volumen, cuyo tiraje fue de mil ejemplares. Se acompaña de apostillas literarias, que bien pueden ser citas tomadas de escritos sobre cine o fragmentos de diálogos de algunas películas no referidas en los textos del libro.

Por otra parte, Georgina Hernández adelanta que tiene pensado un proyecto similar sobre los músicos y sus bandas sonoras preferidas. “Con los músicos que he hablado están muy entusiasmados. Se podría hablar hasta de efectos especiales y de muchas cosas. Que hablen de la música y cómo incide dramáticamente en la película”.

El libro estaría contemplando nuevamente autores de distintos contextos y generaciones: “Músicos sinfónicos, experimentales, directores de orquesta, del jazz, roqueros y hasta pop. Una Julieta Venegas o Natalia Lafourcade hasta el director de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, José Areán; y también ejecutantes, instrumentistas como Horacio Franco”.

Función privada: Los escritores y sus películas se encuentra a disposición del público en la red de las Librerías Educal, la librería Rosario Castellanos del FCE y la Cineteca Nacional.

Fuente: www.conaculta.gob.mx
(Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Conaculta)

Reúnen en libro la historia del mural que Diego Rivera pintó en el Centro Rockefeller de Nueva York, y que fue destruido meses después de iniciado, aún sin ser concluido

  • El libro El hombre en la encrucijada. El mural de Diego Rivera en el Centro Rockefeller, editado por Trilce, recupera la historia de la destrucción del mural que Diego Rivera pintaba hace 80 años en Nueva York.
  • Esta edición, que revela material inédito de la creación del mural, fue realizada tras la restauración de cuatro bocetos monumentales realizados por Diego Rivera localizados en el Museo Anahuacalli, gracias al apoyo de Bank of America Merril Lynch.
  • La dirección artística del libro y la puesta en página estuvo a cargo de Pablo Ortíz Monasterio y Juan Carlos Mena; contienen textos de Susana Pliego, doctora en Historia del Arte; el periodista Javier Aranda; Hilda Trujillo, Directora del Museo Diego Rivera-Anahuacalli, Carlos Enríquez Verdura.

Por primera vez, se reúne en una publicación la historia completa documentada de la realización del mural que Diego Rivera creó en el Rockefeller Center de Nueva York, y de cómo fue destruido.

El hombre en la encrucijada. El mural de Diego Rivera en el Centro Rockefeller, publicado por Trilce Ediciones, a cargo de Deborah Holtz, Editora y Juan Carlos Mena, Director de Arte, se realizó para conmemorar el aniversario número 80 de la cancelación y luego destrucción del mural que Diego Rivera realizaba en Nueva York. También se realizó con motivo de la restauración de cuatro bocetos monumentales del pintor que se exhiben en el estudio del Museo Diego Rivera-Anahuacalli, los cuales fueron intervenidos en 2012 gracias al generosísimo apoyo de Bank of America Merrill Lynch, como parte del Art Conservation Project.

Esta publicación responde varios cuestionamientos importantes, entre ellos: ¿Por qué unos magnates capitalistas contratarían a un pintor abiertamente comunista? ¿Con qué objetivo Rivera buscaría pintar en el Centro Rockefeller, símbolo del capitalismo? ¿Sabía Rivera que su mural sería destruido si plasmaba en los muros del Centro Rockefeller un tema poco congruente con el capitalismo, régimen que enarbolaban sus mecenas?

La edición es de gran valor documental, ya que cuenta con plumas destacadas que abordaron distintos aspectos del mural ahora destruido, y presenta material inédito reunido por la Historiadora del arte Susana Pliego, quien hizo un trabajo de documentación en los archivos del Museo Frida Kahlo, en el Centro Rockefeller y con la familia Rockefeller. La puesta en página y dirección de arte estuvo a cargo del fotógrafo Pablo Ortiz Monasterio, también se incluye un texto de Javier Aranda Luna sobre las reacciones en la prensa luego de la cancelación del contrato, una crónica del proceso de restauración de los murales de Carlos Enríquez Verdura y la historia del Museo Diego Rivera-Anahuacalli de Hilda Trujillo Soto.

Además de incluir imágenes y datos de los cuatro bocetos restaurados —tres de ellos para el mural del Centro Rockefeller— que forman parte de la colección permanente del Museo Diego Rivera-Anahuacalli.

Los bocetos restaurados

Tres de estos bocetos son dibujos preparatorios hecho con carbón sobre papel kraft de 5.01 metros de altura, que corresponden a los páneles laterales del mural. En la sección izquierda, Rivera plasmó La muerte de la idolatría, en donde Júpiter toma el rayo para transformarlo en energía eléctrica que será utilizada para mejorar la vida a través, por ejemplo, de los rayos X. El panel derecho muestra La muerte de la tiranía, donde se aprecia al César romano, que tenía la imagen de la trinidad revolucionaria —obrero, campesino y soldado.

Además, se restauró una de las versiones más elaboradas del mural: un trabajo a tinta, carbón y gouache sobre papel, de poco más de tres metros de ancho. En esta versión, Rivera todavía no incluye el polémico retrato de Lenin, pero la composición se acerca a la versión plasmada en el muro del Centro Rockefeller. Finalmente, el cuarto boceto restaurado fue El agua, origen de la vida, cuyo mural se puede apreciar en el Cárcamo de Dolores en Chapultepec.

En el proceso de restauración participó como coordinadora general del proyecto Karla Niña de Rivera Torres, quien convoco a un grupo de ocho restauradoras y técnicas, entre ellas, Olga Daniela Acevedo Carrión, Alejandra Odor Chávez. Daniela Pascual Cáceres, Margarita Báez Vicke, Vanessa Ameneyro Rodríguez, Fanny Magaña Nieto, María de Montserrat Martínez Alanís y María Trinidad Ocampo Ortíz. Los principales deterioros de estos bocetos eran fragmentos fuera de tono, daños causados por fluctuaciones de humedad y temperatura, fracturas del soporte, manchas y polvo en la superficie, así como amarillamiento por oxidación, a causa de la exposición permanente de la luz.

El libro El hombre en la encrucijada. El mural de Diego Rivera en el Centro Rockefeller, fue presentado el día miércoles 8 de mayo a las 19:30 horas en el Museo del Palacio de Bellas Artes; la presentación estuvo dirigida por Carlos Phillips Olmedo, Director General de los Museos Dolores Olmedo, Diego Rivera-Anahuacalli y Frida Kahlo; participaron Rafael Tovar y de Teresa, Presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes; Marcella Lembert, Vicepresidenta de Responsabilidad Social Corporativa LatAm Bank of America Merrill Lynch; Susana Pliego, Historiadora del Arte especializada en Diego Rivera y Javier Aranda Luna, Periodista.

El hombre en la encrucijada. El mural de Diego Rivera en el Centro Rockefeller, estará a la venta en librerías.