Category : Monumentos
Todos los días, miles de personas pasan al lado de una creación Tosia Malamud, una de las más grandes artistas plásticas mexicanas, y no se detienen ni un momento para observarla, ni admirarla. Es una escultura que se encuentra justo en donde cruza la calle de Sierra Ixtlán y Paseo de la Reforma, a unos metros del caótico cruce con Palmas. Es una mujer que se encuentra sentada e inclinada hacia adelante, se ve pensativa… quizá preocupada.
Es “Penélope” una escultura de Tosia Malamud, una artista plástica originaria de Ucrania que se formó en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM y desarrolló toda su obra en México. Después de graduarse se convirtió en una de las exponentes más importantes de nuestro país, pues dejó a un lado todas las ideologías artísticas que se tenían en su época, que tenían tintes nacionalistas y políticos, y retomó otros temas más personales como la maternidad y los infantes, los estados anímicos, las reflexiones y el amor. Además, esta gran artista fue miembro del Salón de la Plástica Mexicana, una sociedad, por así decirlo, a la que sólo los más grandes y reconocidos plásticos podían entrar.
Realmente es una pena que los transeúntes no sepamos la importancia de esta bella obra que se encuentra en Reforma; es una pena que nos preocupemos más por el tráfico y no aprovechemos los minutos que pasamos en el carro, parados por el embotellamiento que siempre se genera en la zona, y nos dediquemos a observar y apreciar la maravillosa escultura que Tosia Malamud nos regaló a los mexicanos.
Si quieres conocer un poco más de la obra de Tosia Malamud no dudes en revisar el post: El Legado de Tosia

Cuando era niño, me encantaba pasar por Insurgentes y observar detenidamente el Monumento a la Raza; pensaba que era una pirámide verdadera en la que se mostraba a los héroes que habían defendido el México prehispánico. Crecí. Entendí que no era una verdadera pirámide en la que se habían lidiado épicas batallas entre Aztecas y Españoles. Sin embargo, este monumento nunca dejó de gustarme, aunque sí perdí la fascinación infantil, pues era el símbolo que me anunciaba la cercanía a mi hogar.
El tiempo se comió a las esculturas que adornan la pirámide, el jardín perdió su belleza y el tráfico me llevó a olvidarme de las historias que pudieron ocurrir ahí. Por suerte, hace algún tiempo arreglaron el jardín en el que se encuentra el Monumento a la Raza, mi interés empezó a volver.
Pero cuando visité el museo de la Torre Latino, me volvió la fascinación, aunque a otro nivel, por La Raza. En la exposición me enteré que el águila que se encuentra en la parte superior es una enorme escultura que se creó para ser la “cereza en el pastel” de lo que sería la Cámara de Diputados y Senadores promovida por Porfirio Díaz, lo que hoy es el Monumento a la Revolución, pero que, debido a que se cambió el concepto del edificio se tuvo que colocar en esta pirámide.
Por si fuera poco, ahora se, que las esculturas que se encuentras a los costados representan dos cosas muy diferentes; al oriente (la que se ve de norte a sur) está el Grupo de la Fundación de México y al poniente (de sur a norte) el Grupo de la Defensa de Tenochtitlán. En otras palabras, las esculturas representan dos grupos muy importantes para el México Prehispánico.
Realmente, el Monumento a la Raza es una interesante pirámide que adorna el paisaje urbano del norte de la Ciudad. Es muy improbable que tengas el tiempo de visitarlo, pero puedes buscarle su historia y su belleza cuando pases por Insurgentes, justo por donde cruza Vallejo (Guerrero) y el Circuito Interior.
Nota: La única forma de llegar al Monumento a la Raza es por el puente que cruza Insurgentes a unos metros del Circuito Interior; normalmente está cerrado el acceso a la pirámide, pero puedes acercarte y descansar en el jardín con juegos infantiles.
**Imágenes tomadas de Wikipedia**
Junto con el Ángel de la Independencia, uno de los monumentos más representativos de la Ciudad de México es la Flechadora de la Estrella del Norte. Una estatua en la que se muestra a Diana, la diosa romana de la caza, apuntando a hacia las estrellas; una estatua que hoy en día todo mundo conoce como la Diana Cazadora.
El famoso monumento que se encuentra en la Glorieta en la que convergen Paseo de la Reforma, Río Missisipi y la calle de Sevilla cuenta con una historia digna de telenovela. Desde que se inauguró el monumento en 1942, la desnudez de la Diana causó controversia pues la Liga de la Decencia alegó que la desnudez de la escultura era un insulto a la moral. La presión del grupo fue tanta que se le agregó ropa de latón a la escultura. Años después, cuando se le quitó la ropa de latón, la Diana se agrietó, por lo que fue necesario sacar otro molde igual. Hoy en día, la estatua original reposa en el centro de Ixmiquilpan, Hidalgo.
Por otro lado la Flechadora de la Estrella del Norte ha cambiado de lugar en varias ocasiones. Inicialmente se encontraba en una glorieta que se encontraba en Paseo de la Reforma y Río Rodano (frente a Puerta de los Leones), pero cuando se construyó el Circuito Interior desapareció esta glorieta, por lo que la Diana tuvo que moverse al jardín Rodano, que se encuentra a un lado (entre Torre Mayor y el Circuito).
Dieciséis años después, la Diana Cazadora fue trasladada al lugar que hoy en día ocupa, a unos metros del Ángel de Independencia, todo para ayudar a dar vida a una de las calles más bellas e impresionantes de la Ciudad: Paseo de la Reforma.
En 1897 Porfirio Díaz promovió una convocatoria a nivel internacional para idear el proyecto arquitectónico de lo que sería la sede de la cámara de diputados y senadores. En el concurso participaron varios de los arquitectos más reconocidos a nivel global, entre los que destacaba Adamo Boari (quien construyó Bellas Artes y el Palacio de Correos); sin embargo, el ganador fue Emile Bernard.
Los últimos días de septiembre se colocó la primera piedra de lo que sería un monumental edificio. Pero, gracias a las luchas armadas que se estaban dando en el país, el proyecto se suspendió temporalmente; poco tiempo después Díaz salió del país. Nunca se pudo terminar la cámara de diputados y senadores, especialmente porque sería un insulto que los políticos posrevolucionarios usaran un edificio ideado por el “opresor” contra el que habían luchado.
El proyecto quedó abandonado por varios años. Se empezó a considerar la demolición de la estructura que se tenía ya erguida. Por suerte, Carlos Obregón Santacilia pensó que se podría usar la estructura para crear un gran monumento en honor a la Revolución Mexicana. La idea fue aceptada por Alberto J. Pani, el entonces secretario de Hacienda, y en 1933 se iniciaron los trabajos de construcción que duraron cuatro años. Se terminó el Monumento a la Revolución.
Hoy en día, este edificio no sólo rinde homenaje a las personas que formaron parte de los movimientos revolucionarios de 1910 en México, también es el mausoleo de vario de los personajes más importantes de éste periodo Francisco I. Madero, Venustiano Carranza, Francisco Villa, Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas. Además, es un edificio que representa muy bien la arquitectura que, en ese momento, estaba de moda: el Art Decó.
Gracias al simbolismo que se le ha dado al Monumento a la Revolución, hoy en día se llevan a cabo todo tipo de eventos en su explanada, desde conciertos hasta mítines políticos, pasando por ferias culturales y encuentros con otros países.
Definitivamente, éste es uno de los monumentos más espectaculares e interesantes que se encuentran en la Ciudad de México, por lo que siempre vale la pena darse una vuelta y disfrutar de todo lo que nos ofrece.
Dirección: Plaza de la República s/n. (Cerca del metro Revolución y San Cosme)
Desde lejos puedes ver a las diosa Nike (diosa griega de la victoria) celebrando la victoria del ejército Insurgente sobre las tropas españolas. Entre más te acercas es más fácil admirar todas las esculturas que se encuentran en la base. Por si fuera poco, puedes entrar y visitar las criptas (o nichos) en los que se encuentran enterrados varios de los héroes de la independencia como Miuel Hidalgo, Ignacio Allende, Vicente Guerrero, Guadalupe Victoria, entre otros.
Su magnificencia es tal, que terminó convirtiéndose en el monumento más representativo de la Ciudad de México.
Hoy en día, el Ángel de la Independencia se ha convertido en uno de los monumentos más concurridos en la Ciudad, todos los días y a toda hora puedes encontrar personas que se reúnen a platicar, a ver el tiempo pasar mientras ven la vida de la Ciudad o van como turistas a tomarse fotografías. Los sábado, después de comer puedes disfrutar del curioso “espectáculo” de limosinas estacionándose a los alrededores de la Columna de Independencia; de éstas se bajan quinceañeras en el típico vestido de pastel acompañadas de de sus chaperones vestidos como capitán, posan durante algún tiempo frente a un fotógrafo para la foto del recuerdo. Si vas un miércoles por la noche podrás ver a los Bicitekas reuníéndose en sus alrededores para iniciar sus recorridos nocturnos en bicicleta.
Este monumental mausoleo es un excelente lugar para pasar una tarde de sábado observando a la gente pasar y visitando los héroes de Independencia que descansan en paz.
“La no violencia ha llegado hasta los hombres y permanecerá, ella es la anunciadora de la paz del mundo. Nuestra lucha tiene por propósito la amistad con el mundo entero.” Gandhi
Mahatma Gandhi ayudó en la Independencia de india, a través de una revolución idealista, sin derramar una sola gota de sangre, a través de una huelga de hambre y profesando la no violencia como arma en contra de la injusticia y como forma de resistencia en contra del gobierno británico. Sus ideales y formas de combate fueron muy reconocidos en India y el resto del mundo, razón por la cual es un personaje tan respetado; a pesar de todas las críticas que se le han hecho a este pensador.
Con la intención de mostrar su respeto a la paz y las ideas de Mahatma Gandhi, en febrero de 1970 el entonces presidente de México, Gustavo Díaz Ordaz, inauguró un monumento un honor de este gran pensador hindú.
Incluso hoy en día, un gran número de seguidores de este pacifista acuden al monumento en su honor a dejarle flores y rendirle algún tributo; por lo que es común encontrarse con incienso o flores adornando este lugar.
Este gran monumento se encuentra a unos pasos de Paseo de la Reforma en Circuito Gandhi (justo atrás del Museo de Antropología).
“La causa de la libertad se convierte en una burla si el precio a pagar es la destrucción de quienes deberían disfrutar la libertad.” Gandhi
Para conmemorar el primer centenario de la Independencia mexicana, Porfirio Díaz decidió decidió construir una columna para que la diosa griega de la victoria, Niké, vigilara la Ciudad. Varios años después, decidieron sepultar en el subterráneo del monumento a varios de los héroes de independencia, como Miguel Hidalgo, Ignacio Allende y Vicente Guerrero, entre otros.
La Columna de Independencia (o Ángel de la Independencia), ubicado sobre la Calle de Reforma, en el cruce con Florencia, es un perfecto lugar para ver pasar una tarde de sábado; pues, además de poder entrar a ver las sepulturas de estos personajes históricos y subir al mirador (sólo se puede los sábados y domingos de 11:30am a 1:00pm), puedes sentarte y relajarte viendo los automóviles y personas pasar.
Si tienes suerte, durante el tiempo que pases ahí (y si vas entre 5:30 y 7pm) empezarás a ver varias limosinas llegar. Estos largos vehículos son el preámbulo de las quinceañeras que van al Ángel a seguir con la tradición… van a tomarse varias fotografías ante este monumento simbólico, justo antes de llegar a la iglesia. De pronto, a donde voltees encontrarás varias niñas vestidas con un particular vestido, acompañadas de sus chambelanes, posando (muy probablemente cohibidas) ante una cámara fotográfica. Una escena perfecta para pasar la tarde perdiendo el tiempo, sentado en la glorieta de el Ángel de la Independencia.
Si quieres ver más fotografías puedes hacerlo en mi página personal: www.rodrigodelgado.com