Espacios de búsqueda y encuentro.
Se puede ubicar el sonido en Google Maps.
Conoce más sobre de proyecto:
Proyecto realizado por: Anaid Pérez, Martha Palacios, Karina Gutiérrez, Lizette Zavala, Verónica Tavizón y Axel Alviso
La ciudad siempre cambiante, sin embargo acoge a los tiempos pasados.
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Ni la lluvia detiene a esta Ciudad.
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Oficios vivos que generan sonidos ya nostálgicos para muchos.
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Los sonidos a veces se ocultan ante el oído poco atento, o se ocultan ante las visiones que se vuelven protagonistas.
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El sonido de la diversidad.
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El bullicio concentrado en un sólo espacio, las escaleras a un nuevo destino.
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Contemplativa, distante, ajena y cerca del sentimiento se atiende a la lluvia de esta tarde solitaria.
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En tanto los seres humanos somos capaces de percibir por medio de nuestros sentidos, estamos también en la posibilidad de recibir toda clase de estímulos significantes: imágenes, colores, texturas, olores, sabores y sonidos. Esta multitud de informaciones nos rodea todo el tiempo, incluso cuando nos sentimos en completa soledad, o estamos en un espacio que nos parece estar “vacío” aún cuando por él transiten muchas personas o haya numerosos objetos. Si esto es así, ¿podemos imaginar a cuántos estímulos nos exponemos al estar en un espacio urbano?, y si nuestra capacidad sensible se abriera a esta imaginación, ¿podemos sospechar lo extraordinario que es ese conjunto de signos, tanto visuales como olfativos, táctiles, gustativos y sonoros?
La imagen que nos pueden evocar a muchos los términos “zócalo”, “plaza” o “centro” de las ciudades es la de algo caótico, multitudinario, ruidoso y sin mucho sentido. Ser parte de ese trajín cotidiano, de ese vertiginoso movimiento cotidiano que aparentemente solo reposa por las madrugadas, respalda esta percepción. Pero llevados a un estado de conciencia en el que pudiéramos detenernos un instante a contemplar la escena, agudizar solo uno o dos de nuestros sentidos, y abstraer de esta vorágine de imágenes que se sobreponen y desplazan constantemente un solo sonido, o la secuencia de algunos de ellos, podríamos ir esclareciendo su origen, recordar su presencia, curiosear hasta dar con su fuente, inventar en nuestras mentes otras resonancias, tal vez en otros contextos, de estas melodías informes.
Así, el centro de la ciudad nos convocaría a encontrarle múltiples sentidos a partir de lo que nos deja ver, oler, tocar y escuchar. En este caso proponemos que la ciudad se deje rastrear desde sus sonidos, esas curiosas formas simbólicas que se amontonan en nuestros oídos al pasar, pero que registradas y reflexionadas una a una nos redescubren los misterios de la historia citadina, el entretejido de las muchas voces que cohabitan en los centros de las grandes urbes y nos permiten imaginar, con mayor pausa y reparo, las infinitas escenas que pueden suceder cuando tantos cuerpos, pensamientos, sensibilidades, creencias e identidades se encuentran en el corazón del fenómeno urbano por excelencia: la ciudad. (García Canclini, 1998)
Los sonidos, como otros signos, son unidad suficiente para la configuración de mapas simbólicos de las ciudades. En estos mapas los sonidos y las fuentes que los producen, sean estos seres humanos, objetos mecánicos o entes naturales, permiten trazar tanto una topografía como una topología. (Martín-Barbero, 1987)
Como topografía, los sonidos nos ubican en lugares precisos, en instantes en los que podemos colocar un indicador que da cuenta de la presencia u ocurrencia de un evento social o natural, un momento en medio de una rutina o un accidente que trastoque el orden dispuesto para sí por una persona o una colectividad. Como indicador topográfico, el sonido de una voz pregonando en voz alta la vendimia de algún producto de fayuca, o la consigna en rima en el transcurso de una marcha de protesta, dan cuenta de lo que ocurre en un tiempo y espacio definidos, con sujetos más o menos identificados y con resonancias medidas en función del objetivo de quienes expresan sónicamente su sentir o necesidad, sea por medio de canciones, gritos, o el sonar de sus instrumentos de trabajo, por citar solo algunos ejemplos.
Como topología, los sonidos nos dan elementos para la reconstrucción reflexiva del sentido de cuanto acontece no solo en el momento en que ocurren, sino en el tiempo más extenso de su trayectoria, contexto y posibilidades de significación. Nos permiten descifrar los múltiples significados que se pueden atribuir a un sonido, así como a lo que sentimos y pensamos en relación con quienes los emiten, sus intenciones y efectos en nuestra percepción inmediata, como también en nuestro concepto de aquello que ocurre y su lugar en nuestra cotidianidad y más allá: que nos dice social y culturalmente de aquello que suena y su relación con nosotros mismos. Como signos de un “logos”, la escucha de un sonido o la composición voluntaria o involuntaria que resulta de la combinación de varios, nos lleva al pensamiento de lo secuencial y lo circunstancial, lo normal y lo extraordinario, lo característico de una época y lo que parece atemporal, lo que nos gusta y desagrada, lo que motiva al acuerdo cordial y festivo o al conflicto violento y estridente.
Proponemos la categoría amplia de “sonidos”, en vez de referir campos más específicos como “música”, o ambiguos como “ruido”, porque de esta manera podemos abrir nuestros oídos a un rango más extenso de acontecimientos que se escuchan en la ciudad. Y elegimos la Ciudad de México, y en particular su Centro Histórico, porque nos representan el núcleo simbólico de la nación mexicana, pero no pretendiendo en ello una pureza cultural, sino por lo interesante que puede resultar como lugar de encuentro de múltiples culturas, identidades, formas de representarse el mundo y la vida en él. Como la megalópolis que es, la Ciudad de México se nos ofrece como un observatorio de lo que los procesos de globalización implican: encuentros y desencuentros, mezclas, hibridaciones y conflictos, lugar de efervescencia cultural en el que así como mucho parece prevalecer a las épocas históricas, otro tanto parece desafiarlo en cada oportunidad. (García Canclini, 1999)
Además, tenemos la intención de aportar este modesto mapa sónico del centro histórico de la ciudad de México para invitar a varias tareas, que primero asumimos para nosotros mismos: el gozoso reencuentro con la ciudad, dándonos la oportunidad no solo de transitarla apresurados, sino de detenernos a contemplar lo excepcional que pueden ser sus espacios públicos y sus innumerables rincones a través de sus sonidos; capturar los sonidos de los lugares más representativos del Centro Histórico para finalmente compartirlos haciendo uso de diversas herramientas disponibles en Internet.
Las grabaciones sonoras serán acompañadas de un Cinemagraph capturado en el mismo sitio que los sonidos, no para ilustrar los sonidos, si no para proporcionar una referencia visual del espacio, dejando a los escuchar imaginar cómo está construido el paisaje. Este material será insertado en los mapas de Google Earth y además se creará un blog que reunirá todas las grabaciones que conformen este proyecto y además se desarrollará una estrategia de difusión a través de Twitter para atraer la atención al proyecto y recoger sus impresiones.
Por estos medios podemos recuperar y dar a conocer fragmentos de cotidianidad que se revuelven en el centro de una de las ciudades más grandes del mundo, y con ello motivar la ampliación de la memoria colectiva en torno a estos espacios; y así contribuir a los esfuerzos realizados por instituciones como el FONCA y CONACULTA (2001) que invitan a la reflexión sobre los significados a los que nos evocan estos lugares y las rutas, trazos, e instantáneas que generan sus sonidos, y por lo mismo, lo valiosos que son en la configuración de las culturas urbanas.
Ver Suena el DF en un mapa ampliado
Proyecto realizado por: Anaid Pérez, Martha Palacios, Karina Gutiérrez, Lizette Zavala, Verónica Tavizón
Referencias Bibliográficas
- ABCDF. Diccionario interactivo de la ciudad de México. FONCA, CONACULTA-DGP, CONACULTA-INBA, JP Morgan, Fundación Televisa. México, 2001
- García Canclini, Néstor, coord. Cultura y comunicación en la ciudad de México. Primera parte: Modernidad y multiculturalidad: la ciudad de México a fin de siglo. Grijalbo, Universidad Autónoma Metropolitana- Iztapalapa. México, 1998.
- García Canclini, Néstor. La globalización imaginada. Paidós. Buenos Aires, 1999.
- Martín Barbero, Jesús. Procesos de comunicación y matrices de cultura. Itinerario para salir de la razón dualista. FELAFACS, G. GILI. México, 1987.