A lo largo de su carrera, Gottfried Helnwein ha logrado desarrollar un estilo único en el que el hiperrealismo, el accionismo vienés y el expresionismo alemán se mezclan de una manera natural, y logran atrapar al espectador en los pasillos de su psique, llevándolo a conocer el lado obscuro del Ser humano. Un artista multidisciplinario que se encuentra en una constante búsqueda de justicia, una justicia que se ve comprometida ante el sistema de valores adulto; una justicia que sólo se puede encontrar en los niños, cuando éstos no han sido traicionados por el moralismo de sus mayores.
“En un niño veo el pleno potencial de los valores y las virtudes humanas, de la inocencia, la confianza, el amor, la compasión y la creatividad. En un niño lo ético está intacto, por eso me parece que son sagrados. Pero también son vulnerables e indefensos…”
Gottfried Helnwein
El arte hiperrealista de Helnwein nos lleva a recorrer el lado obscuro de nuestro ser, al permitirnos reconocer todos esos demonios internos que tratamos de esconder; una sensación especial, en la que, a través de las injusticias del Ser humano, podemos apreciar más las bondades de nuestro Ser. Probablemente, una de las mejores formas de describir los caminos mentales a los que nos lleva el trabajo de Gottfried Helnwein es a través del concepto de “Reconocimiento Sorpresivo”, que en palabras del escritor William Burroughs se refiere a “mostrarle al espectador lo que él sabe pero no sabe que sabe”.
“Pienso que en cualquier cosa que sea realmente arte relevante y emotivo, existe una sensación de espejo que la gente experimenta. No creo que tú puedas reconocer un sentimiento de algo que ves, a menos que sea parte de ti, así es que cuando alguien está dispuesto a asumir/enfrentar la tristeza, la ironía, la fealdad y la belleza en la forma en la que lo hace Gottfried” (sic)
Sean Penn
Los Santos Inocentes, una mirada de Helnwein a México, es una exposición fotográfica, en la que Gottfried Helnwein nos muestra su visión la vida y tradiciones mexicanas. Un interesante recorrido a través de la cimentación del Monumento a la Revolución, acompañado de la música de Arvo Pärt , en el que podemos sumergirnos en la inocencia, la paz y fragilidad de diferentes niñas y niños mexicanos que nos adentran, casi de forma ritual, en las tradiciones y el folclor del México que ve Helnwein.
“Esos niños, una vez captados por la cámara de Helnwein, quedan transfigurados, dejan de ser ellos mismos para devenir iconos. En cada imagen tendremos la oportunidad de detenernos para ver y así dejar de ignorar lo que es obvio y salta a la vista. Creando un equilibrio entre el vacío y la forma se muestran para mostrarnos ‘algo’”.
Susan Crowley, curadora de la exposición
Un recorrido a través de las crujías del Monumento a la Revolución y de la mente de un artista que ha logrado trascender por su estilo tan único, y un discurso con el que podemos reconocer a nuestros propios demonios, a través de diferentes reflexiones sobre el lado obscuro del Ser humano. Una interesante exposición en la que podemos adentrarnos en las tradiciones mexicanas, vistas desde los ojos de un artista austriaco. Los Santos Inocentes, una mirada de Helnwein a México, una buena opción para pasar una tarde en compañía del arte; una tarde de arte que se complementa perfectamente con una visita al mirador del Monumento a la Revolución.
Datos Generales
Lugar: Crujías del Monumento a la Revolución (Plaza de la República s/n, Col. Tabacalera, Delegación Cuauhtémoc, Ciudad de México, Distrito Federal)
Vigencia: Hasta el 13 de enero del 2013
Precio: $20 sólo la Galería y $50 pesos con visita al Mirador
Teléfonos: 5592-2038, 5591-1894 y 5592-2059
Horarios: Lunes, martes y jueves de 12:00 a 20:00 hrs., miércoles de 12:00 a 18:00, viernes y sábado de 12:00 a 22:00 hrs. y domingo de 10:00 a 20:00 hrs.
Página web: www.mrm.mx
Facebook: www.facebook.com/monrevmex
Twitter: @monrevmex
No importaba el destino, ni cuántas veces hubiéramos escuchado el casete, cada que había un viaje familiar por carretera, mi madre ponía la cinta con los mejores éxitos de Chava Flores. Durante varios años me tocó viajar acompañado de canciones como Pobre Tom, La Bartola, La Chilindrina, La Boda De La Vecindad, Mi Amigo Nacho, Los Pulques De Apan y Sábado Distrito Federal. Estas dos últimas canciones llamaban mucho mi atención, pues, alguna vez me hicieron preguntarle a mis papás qué era el pulque. Su explicación fue sencilla, pero desagradable.
Me contaron, que es una bebida que se hace con la penca del maguey (señalaban uno de los miles de magueyes que abundan en las carreteras mexicanas). Para hacerla, chupan el jugo (o néctar) y lo escupen en una vasija. Luego tapan el recipiente con excremento de caballo para que se fermente. Al final, terminaba siendo un líquido blanco y espeso. Una versión que fue claramente confirmada por mi maestra de historia en la primaria, justo cuando hablábamos de los productos indígenas mexicanos.
Pero ahora sé que el Pulque no se prepara así; que, de hecho, la fermentación del Pulque es tan delicada que podría cortarse si entra en contacto con algún perfume (o eso dice el Pifas, el despachador de La Hija de los Apaches). Y que, según cuentan varias personas en el medio, todos los mitos que giran en torno al Pulque fueron creados por las cervecerías cuando empezaron a establecerse en México… ¿será?
Pero dejando a un lado los mitos del Pulque, no podemos negar que este fermento de maguey, que por cierto es bastante rico, es una pieza clave de la cultura mexicana; de hecho, la palabra maguey en náhuatl es metli, un nombre vinculado con la voz mayauetl o mayahuel, divinidad femenina asociada con la planta misma y con la embriaguez.
Una tradición relacionada con Quetzlcóatl, el dio le pide que lo acompañe al mundo y al estar en la tierra ambos se convierten en un árbol de dos ramas, lo que sugiere una fusión plena de las dos divinidades. La abuela de Mayahuel llegó al lugar con las tzitzime, entidades temibles de los aires. Se acercaron al árbol, cortaron la rama que correspondía precisamente a Mayahuel y la comieron. Cuando Quetzalcóatl recobró su forma recogió los restos de Mayahuel y los enterró; de ellos surgió el metli.
Museo Casa Carranza
Para que podamos conocer mejor toda la tradición del Pulque, el Museo Casa Carranza convirtió su pequeña biblioteca en una pulquería tradicional y en la que se puede observar una modesta colección de fotografías antiguas, en las que se retrata la vida, el proceso y las tradiciones relacionadas a esta bebida de Maguey. Además, la exposición “Mayahuel. La diosa del pulque” cuenta con diferentes fichas museográficas en las que se cuenta la leyenda completa de la diosa Mayahuel; se habla del Pulque, su importancia y su elaboración; la vida en las pulquerías y la cultura del Maguey.
Aunque “Mayahuel. La diosa del pulque” es una exposición bastante pequeña y modesta, vale mucho la pena darse una vuelta, para adentrarse un poco en la cultura del Pulque, quitarnos todos los prejuicios que tenemos sobre esta bebida y aventurarnos a probar las texturas y sabores del Pulque. Además, es una buena oportunidad de conocer el México de antaño.
Datos Generales
Lugar: Museo Casa Carranza (Río Lerma No. 35, Esq. Río Amazonas, Col. Cuauhtémoc, Ciudad de México, Distrito Federal)
Vigencia: Hasta el 31 de marzo del 2013
Costo: Entrada libre
Horarios: De martes a domingo 09:00 – 17:00 hrs.
Teléfonos: 55-46-64-94 y 55 35 29 20
Mail: casa_carranza.museo@inah.gob.mx
Página web: www.museocasadecarranza.mx
Facebook: www.facebook.com/casadecarranza
Twitter: @mcasacarranza
No cabe duda de que todos le tememos a la muerte. Tenemos miedo de que algún ser querido muera y no podamos volver a verlo, y miedo de morir al no saber qué hay más allá. Además, la muerte nos entristece, pues significa que ya no veremos a la persona fallecida nunca más. Sin embargo, la muerte en México también es alegría, es fiesta y es tradición. Desde tiempos inmemorables, diferentes pueblos indígenas celebraban a la muerte y a los amigos y familiares fallecidos que vienen a visitarnos una vez al año. Una tradición que se extendió a todo el país, gracias al mestizaje y a la mezcla de las culturas prehispánicas y la española. Hoy en día no sólo celebramos el Día de Muertos, también conmemoramos el Día de Todos los Santos, que cae un día antes; por si fuera poco, la influencia estadounidense también nos ha llevado a celebrar el Día de Brujas, Halloween.
Realmente, las festividades mexicanas de Día de Muertos son únicas. La alegría, los colores, la comida, los aromas y la tradición se reúnen, una vez al año, en las ofrendas y fiestas en los panteones. En esos días “La Catrina” de José Guadalupe Posada se manifiesta en todos lados, saludando alegremente a todos los que la ven pasar. Una fiesta única, llena de vida que vale la pena capturar en fotografías, video y pinturas.
Es por eso que el Museo Nacional de Culturas Populares creó la exposición Ofrendas con la Boca y con el Pie; una pequeña muestra de pinturas en las que los visitantes pueden admirar el trabajo de diferentes artistas mexicanos que buscan retratar la belleza de esta tradición. Son artistas que se ven forzados a usar la boca o los pies para expresarse a través del arte. Artistas a los que el destino los llevó a vivir con discapacidad, pero que nunca se dieron por vencidos y, por lo mismo, buscaron maneras alternativas de disfrutar su arte.
Ofrendas con la Boca y con el Pie muestra una modesta serie de cuadros, bastante bien elaborados, en los que se pueden ver Catrinas, altares de muertos y diferentes celebraciones en torno al Día de Muertos. esta pequeña exposición, además de mostrarnos la belleza de las tradiciones mexicanas, nos muestra que ningún obstáculo es suficiente para no hacer lo que queremos y que, pase lo que pase, mientras vivamos, podremos sacarle provecho a nuestra existencia.
Al final, la exposición Ofrendas con la Boca y con el Pie, nos ofrece un agradable paseo por el trabajo de talentosos artistas mexicanos y nos invita a reflexionar sobre el valor de lo que tenemos, una buena forma de pasar una mañana de sábado en Coyoacán.
Datos Generales
Lugar: Museo Nacional de Culturas Populares (Avenida Hidalgo #289, Esquina con Allende, Col. Del Carmen, Coyoacán, Ciudad de México)
Costo: $11 pesos. Domingo entrada libre. Menores de 12 años, mayores de 60 años, jubilados, pensionados, personas con discapacidad, estudiantes y maestros con credencial vigente, entrada libre.
Vigencia: Hasta el 16 de diciembre de 2011
Teléfono: 41550920 Ext.7908
Horarios: De martes a domingo de 10:00 a 19:00 hrs.
Página web: www.museoculturaspopulares.mx
Facebook: www.facebook.com/pages/Museo-Nacional-de-Culturas-Populares/229655753753162
YouTube: www.youtube.com/user/culturaspopulares
Twitter: @mncp_dgcp
Los alebrijes fueron trasladados al Zócalo hasta el 6 de noviembre
Era una tranquila mañana de domingo. Yo caminaba por Paseo de la Reforma, disfrutando del sol y el clima, observando a toda la gente que paseaba tranquilamente en sus bicicletas y patines. De pronto, un enorme camaleón alado se acera a mi, alcanzo a ver con lujo de detalle su cráneo desollado decorado con diferentes detalles mexicanos, las coloridas escamas del resto de su cuerpo y los huesos de brazo humano que tenía por lengua. Un personaje onírico que, a pesar de parecer salido de una pesadilla, me daba amablemente la bienvenida a su mundo de ensueño, un mundo en el que la fantasía y el color predominan en todas las criaturas que lo habitan.
Pocos metros más adelante, me encontré un ser que me hizo recordar mis pesadillas de niño; un velociraptor alado con cuatro ojos y enormes colmillos, cuya piel amarilla y enorme lengua azul podían aterrar a todos los niños que pasaron por ahí; sin embargo, a pesar de su apariencia feroz y agresiva, aquél “Animal de la Galaxia” permanecía inmóvil, para que todos los visitantes a su mundo lo puedan admirar. En el recorrido también me encontré a “Tu Príncipe Azul (Diversidad)“, una interesante rana azul y alada con ancas muy altas y una cola larga que termina en en la cabeza de lo que podría describirse como un ave azul. Este personaje me saludó y me comentó que estaba en un mundo de “Alebrijes Monumentales“.
Un recorrido en el que un gran número de artistas y artesanos mexicanos presentan enormes y coloridas esculturas creadas con diferentes técnicas, pero predominantemente con cartonería. Una alegre muestra del talento mexicano en la que chicos y grandes pueden sumergirse en un mundo de fantasía en el que la cultura y la tradición mexicana se manifiesta alegremente. En “Alebrijes Monumentales” te puedes encontrar con “Gog“, una enorme ave con alas de mariposa, cuernos de chivo y cuerpo humanoide (creada por Adrián Martínez Aguilar de la Escuela de Artesanías INBA); “Máas Nojoch“, un animal con patas de grillo, cabeza de duende y una curiosa nariz (creado por Sergio Mejía Uribe); “El Eco, del Alebrije“, un impresionante ser que mezcla características de diferentes animales como las zebras, los cangrejos, los insectos, los mamuts y los dragones (creado por Nancy Areli Escobar Rodríguez); “¡Sicirisco!” un enorme alebrije de largos dientes y cuernos (creado por Daniel Marcial Camacho, para La Libélula Azul); entre muchos otros que valen la pena.
Como todos los años, esta pequeña exposición itinerante creada por el Museo de Arte Popular (MAP) se encuentra por unos días en Paseo de la Reforma, compartiendo un poco de alegría y cultura a los automovilistas y curiosos que pasan por esta importante avenida. Visitar “Alebrijes Monumentales” es una excelente manera de olvidarse del estrés y sonreír con los colores y tradiciones de la cultura mexicana.
Los alebrijes fueron trasladados al Zócalo hasta el 6 de noviembre
Datos Generales
Lugar: Paseo de la Reforma, entre el Ángel de la Independencia y la Diana Cazadora
Vigencia: hasta el sábado 6 de noviembre
Los alebrijes fueron trasladados al Zócalo hasta el 6 de noviembre
La cultura mexicana es vastísima, desde los trajes típicos hasta las canciones populares, siempre hay algo llamativo con el que todo mexicano se identifica. Merece mención especial la comida, que parece convertirse en un elemento vivo que engloba tanto tradiciones como cambios sociales.
Y es que cada platillo cuenta una historia o tiene una razón de ser y es imposible sacar de la cocina el contexto geográfico que la enriquece con elementos típicos de la zona. A nivel mundial, la cocina mexicana es reconocida como rica e interesante, tanto por la variedad de sabores como por lo colorido.
Así como los habitantes de un país deben conocer su historia, también deben de acercarse a las tradiciones. Y que mejor oportunidad para cocinar y conocer los platillos típicos de México que este 15 de septiembre, fecha de fiesta nacional, que lejos de caer en lo patriotero, nos acerque a nuestro país desde lo más básico de nuestras tradiciones: la cocina.
Y para lograr un acercamiento con nuestra patria, les compartimos algunas recetas típicas de los diferentes estados de la República Mexicana:
(Este post se actualizará durante todo septiembre)
- Tacos de pescado estilo Ensenada
- Sopa de Ostiones
- Machaca de Pescado
- Empanada de marlín
- Burritos mangliteños
- Helado de pitahaya
- Chimichangas
- Frijoles maneados
- Coyota sonorense
- Asado de puerco estilo Torreón
- Cabrito norteño al estilo Coahuila
- Jamoncillo de piñón
- Cabrito al Pastor
- Papas de Galeana
- Glorias
- Menudo norteño
- Gorditas de horno
- Enchiladas Tultecas
- Enchiladas potosinas
- Guiso borracho
- Pastel indio
- Asado de boda
- Cocada jerezana
- Pacholes zacatecanos
- Caldillo durangueño
- Gallinas borrachas
- Mostachotes
- Tacos al pastor
- Tostadas de pata
- Nopalitos con chipotle
- Cemitas poblanas
- Mole poblano
- Chiles en nogada
- Tortitas de Santa Clara
- Jamoncillo
- Borrachitos
- Jaibas en chilpachole
- Picadas veracruzanas
- Tamales morados
- Mole Verde
- Tlatlapas
- Muéganos huamantlecos
- Zacahuil
- Mixiotes de la huasteca hidalguense
- Pastes tradicionales
- Enchiladas queretanas
- Guichepos
- Tamales de elote
- Enchiladas mineras de Guanajuato
- Guacamayas
- Charamuscas de nuez
- Pozole estilo Aguascalientes
- Pollo de San Marcos
- Condoches
- Pescado sarandeado estilo Nayarit
- Chicharrón de pescado
- Jericallas
- Tamales tontos
- Tamales barbones
- Coyotas
- Truchas Malinalco
- Tlapique con ensalada de quintoniles
- Tortas de flor de colorín
- Corundas de tequesquite morelianas
- Morisqueta de Apatzingán
- Nieve de pasta
- Pozole Blanco Estilo Colima
- Cuachala
- Ponche de Comala
- Torta ahogada
- Tradicionales gringas de Jalisco
- Jericallas
- Tamales de frijol chilapa
- Pescado a la talla estilo Costa Grande
- Tacos de cecina enchilada
- Tamales de mojarra
- Nieve de limón con tequila
- Tamales oaxaqueños
- Empanadas de amarillo
- Pan de yema
- Molotes
- Cochito al horno
- Sopa de chipilín con bolita
- Pollo en barbacoa de Comitán
- Pan de cazón campechano
- Sopa borracha
- Camarones al coco estilo Campeche
- Pejelagarto estofado
- Pollo en chirmole
- Sopa de lima
- Mucbipollo
- Papadzules
- Agua de chaya
- Ceviche de caracol estilo Chetumal
- Cherma estilo Quintana Roo
- Tikin-Xic
- Discada
- Rajas de jalapeño con queso
- Rayadas de Parral
Posted in Bares, Centro Histórico Restaurantes, Centro Restaurantes, Comida, DFnoche, La Ciudad, Lugares Interesantes, Mexicana, Restaurantes, Zonas Restaurantes on July 25, 2011
La primera vez que un conjunto de mariachis se presentó en la Ciudad de México fue el 15 de septiembre de 1905, cuando el mariachi de Justo Villa tocó para celebrar el onomástico del entonces Presidente General Porfirio Díaz y conmemorar las fiestas patrias. Desde ese momento, este tipo de agrupaciones musicales se popularizó enormemente en la Capital. Varios años después, un coculense (originario de Cocula, Jalisco) llamado Juan Indalecio Hernández Ibarra, buscando un cambio de aires, llegó a la calle de Honduras, a un costado de Plaza Garibaldi. Corría el año de 1923 cuando a este coculense se le ocurrió abrir un negocio similar al que tenía en la Ciudad de Gudalajara; decidió abrir una tienda-cantina tradicional en plena Plaza Garibaldi.
Poco tiempo después Juan Indalecio escuchó que Concho Andrade y su mariachi habían llegado a la Ciudad de México. Viendo una buena oportunidad de darle un toque especial a La Tenampa, Juan Indalecio decidió hablar con su amigo y pedirle que tocara en su cantina. En ese momento, ni Concho ni Juan se habían imaginado que estarían iniciando con una importante tradición en la Ciudad de México (y que ya se daba en Jalisco). Hoy en día, miles de cantinas en la Ciudad, y especialmente las que se encuentran en los alrededores de Garibaldi, son el escenario de diferentes conjuntos de mariachi que amenizan el ambiente y hacen bailar a todos los presentes.
Hay miles de opciones para divertirse escuchando al mariachi, pero ninguno es tan tradicional como el Salón Tenampa, una cantina que te transporta a un México antiguo y tradicional; desde que entras a este lugar, sientes un ambiente en el que lo único que importa es disfrutar de la música y la compañía, mientras te deleitas con algún platillo o botana mexicana y algún trago. Una vez que te sientas, un conjunto de mariachi se te acerca para preguntarte si quieres que te canten una canción, mientras un mesero te trae los tragos y comida que hayas pedido.
Durante casi 100 años, El Tenampa ha sido una tradición y punto obligado para todos los amantes de la Ciudad de México, no sólo por su historia o por la música de mariachi, sino porque es un lugar que busca contagiar la alegría de México a todas las personas que la visitan y, además, busca resaltar la hospitalidad que caracteriza a los mexicanos. Al final, El Tenampa se convierte en una viaje en el tiempo en el que la música y la tradición convergen para que sus comensales disfruten de la cultura que México nos regala.
Datos Generales
Dirección: Plaza Garibaldi # 12, Centro, Ciudad de México
Precio promedio por persona: $200 pesos
Teléfonos: 55-26-61-76 y 57-72-64-19
Página web: www.salontenampa.com
Facebook: www.facebook.com/group.php?gid=269591121665
Twitter: www.twitter.com/#!/SalonTenampa
La Ciudad de México es una de las urbes más grandes y pobladas del mundo. Con sus casi 12 millones de habitantes es indudable que la cantidad de historias que se desarrollan en ella son de lo más variadas. No sólo es la cantidad de la gente, también la variedad de tribus urbanas que habitan el DF, lo que hacen de esta ciudad algo vivo y dinámico.
Por sus calles, barrios y colonias han transcurrido millones de diálogos y situaciones: dramas, comedias, romances; todas ellas reflejando los sentimientos y la cotidianidad de los chilangos. Es innegable lo que vivir en una ciudad como esta puede hacerle a uno. ¿Quién no ha sufrido horas en el tráfico o se ha perdido a la hora de transbordar tal o cual estación de metro? ¿Quién no ha comido en alguno de sus mercados o ha ido a caminar un domingo a Chapultepec? Cualquiera que sea nuestra experiencia en esta Ciudad, siempre es una diferente. Porque otra característica es la cantidad de contrastes que uno encuentra. Parece ser un espacio atrapado ente las tradiciones y la modernización: tenemos el barrio bravo de Tepito y Santa Fe, Coyoacàn y Las Lomas, San Ángel y La Condesa. No hay un punto que no ofrezca un panorama distinto.
Con tantos colores, tradiciones y dinamismo es imposible que la Ciudad de México no se haya convertido en escenario para novelas y cuentos, en los cuales se ven reflejadas las costumbres y las muy distintas realidades que estos grupos sociales enfrentan, a pesar de compartir la misma ciudad. Todas estas novelas invitan a perderse entre las calles e historias de la ciudad, recorrer el DF como si fuera un gran libro.
- Aura - Carlos Fuentes
- Palabras mayores - Luis Spota
- Diablo guardián - Xavier Velasco
- Los bandidos de Río Frío - Manuel Payno
- La región más transparente - Carlos Fuentes
- Santa - Federico Gamboa
- Noticias del Imperio - Fernando del Paso
- La gente bien - Guadalupe Loaeza
- Los hombres del alba - Efraín Huerta
- Mexico City Blues - Jack Kerouac
- Las batallas en el desierto - José Emilio Pacheco
- La princesa del Palacio de Hierro - Gustavo Sainz
- Los detectives salvajes - Roberto Bolaño
- El disparo del arpón - Juan Villoro
- La noche de Tlatelolco - Elena Poniatowska
- Instrucciones para vivir en México - Jorge Ibargüengoitia
- El vampiro de la colonia Roma - Luis Zapata
- Ensayo de un crimen – Rodolfo Usigli
- Hotel DF - Guillermo Fadanelli
- El teatro de los Insurgentes: 1953-1993 – Carlos Monsivaís
- El Complot mongol – Rafael Bernal
¿Qué otra novela agregarías?
Por Roxana Malvaez
Es innegable que el mexicano es rápido para hacer frases y reírse un poco de la realidad. También es algo muy conocido la influencia de las tradiciones religiosas y prehispánicas en la comida de nuestro país y la conexión entre estas tres cosas con las frases populares. Y es que, ¿a quién no le ha tocado, al partir las rosca de reyes, encontrarse con un pequeño muñeco? Y después de que lo encuentra, se escuchan los gritos de emoción “Tienes que traer los tamales”, “No, mejor el atole”, “¿Seguro? ¿No prefieren pozole?”. Después de la discusión sobre que le toca a quien, la familia se prepara para la siguiente celebración: el día de la Candelaria.
“Al que nació para tamal, del cielo le caen las hojas”
México, país abundante en tradiciones y gastronomía, celebra el día de la Candelaria el 2 de febrero. Esta festividad tiene tanto raíces prehispánicas como religiosas. No sólo se celebra la presentación del niño Jesús en el templo, también la bendición de las candelas. Para los grupos indígenas, ese día se rendía tributo a al dios Tláloc, para celebrar la fertilidad de la Tierra. Claramente está relacionado con el ciclo de la siembra, puesto que la cena típica está basada en atole o tamales, ambos platillos producidos con maíz.
“Sí con atolito vamos sanando, atolito vamos dando”
En el barrio de La Candelaria, Coyoacán, se celebra la tradicional fiesta cada 2 de febrero con atoladas, tapetes de aserrín pintado y caravanas religiosas. Con esta la Candelaria se cierran las festividades navideñas y las familias se preparan para la cuaresma.
Origen de los tamales
El tamal es un platillo de origen prehispánico hecho a base de maíz. Su nombre deriva de la palabra tamalli, que significa envuelto y se debe a que el tamal va relleno de carne o de dulce y envuelto en hoja de plátano o maíz; el relleno depende tanto del gusto como de la región, actualmente se considera que hay unas 5000 variaciones de tamal en el país. Además, el tamal se ha convertido en un platillo básico de la dieta mexicana; no sólo se consume el 2 de febrero, también en posadas, bautizos o como ofrenda el día de muertos.
“Le hizo de chivo los tamales”
En la Ciudad de México los tamales más comunes son los producidos con maíz, salsa roja o verde, y carne de puerco o pollo. La gente acostumbra desayunarlos en “guajolota”, torta de tamal. Mientras que en el DF el tamal es envuelto en hoja de maíz, en Oaxaca se le envuelve en hoja de plátano. En esta región, el relleno puede ser de carne de cerdo y en algunos casos, de iguana. El mole amarillo y el chipilín también son ingredientes comunes.
El tamal de fiesta o zacahuil es propio de la región de la Huasteca y su característica más importante es el tamaño: puede llegar a medir 3 metros y pesar hasta 50 kg. La masa de maíz usada se pinta de rojo con polvo de chile seco y lo rellenan con carne de puerco o pollo; se le envuelve en hojas de plátano. Se acompaña con cebollas, chiles jalapeño y zanahoria, todo esto preparado en vinagre. La gente lo disfruta con café endulzado con piloncillo los sábados y domingos por la mañana.
En Michoacán a los tamales se les conoce como corundas y están hechas con queso, tequesquite y verduras, los cuales se revuelven con la masa para después envolverlos en la hoja de maíz de manera triangular. Las corundas son servidas en crema y salsa verde o roja.
En el noroeste del país se cocinan los tamales más delgados. En esta zona el maíz es molido con cal, para después rellenarlos con frijoles, carne o guisado de vegetales. En Sinaloa son famosos los tamales barbones, rellenos de camarón.
También hay una gran variedad de tamales para aquellos a los que les gusta lo dulce. Estas variaciones están hechas con masa endulzada y rellenos de fruta o mermeladas. Algunos rellenos comunes son guayaba, fresa, piña o membrillo.
El Atole
En épocas de frío, el atole es una de las bebidas más socorridas por los habitantes de esta ciudad. En sus inicios era preparado con una cocción azucarada de maíz en agua de consistencia espesa. Con el tiempo se le agregaron sabores como anís, cacao, fresa, vainilla, guayaba, mango, coco, canela, nuez, entre otros. Al igual que en el caso de los tamales, el sabor del atole cambia según la región.
“Darle atole con el dedo”
Ambos platillos nos llevan a nuestras raíces tanto prehispánicas como españolas. Una vez más, vemos que México es producto de tradiciones y costumbres indígenas influenciadas con la llegada europea. La Candelaria celebra al maíz, elemento básico de nuestro país, y la religión católica. La mezcla de elementos nos ha enriquecido en muchos ámbitos, en especial la cocina y las fiestas.
A continuación podrás encontrar algunas recetas de tamales y atoles para que disfrutes de la gastonomía mexicana:
**Haz clic en el nombre del platillo para ver la receta**
Por Roxana Malvaez
Navidad es una de las tradiciones más importantes en todo el mundo, es la época del año en que las familias se reúnen para compartir y que mejor manera de hacerlo que alrededor de la mesa. La cena y sus platillos cambian conforme a la región, convirtiendo la cena navideña en una de las expresiones culturales más importantes del país. Específicamente en el nuestro, la Navidad es resultado de la mezcla de creencias prehispánicas y la vida renacentista europea.
Entre los preparativos más importantes está poner el árbol de Navidad, tradicionalmente es un pino que simboliza la vida eterna, decorarlo con luces que representan el fin de la oscuridad espiritual, la esperanza y la alegría. También se prende cada domingo una vela en la Corona de Adviento, en señal de preparación para el nacimiento de Jesús. Y mientras las casas se van iluminando, en las cocinas comienzan los preparativos de los diversos platillos de la navidad en México. Dentro de éstos platillos podemos encontrar el pavo (o guajolote) relleno, los romeritos, el bacalao, la ensalada Nochebuena, buñuelos, ponche y otras recetas donde se nota la influencia extranjera.
Durante la época colonial se incorporaron el bacalao y las hierbas como el romero; sin embargo el guajolote siempre fue un platillo insustituible; éste debía de incluir tomillo en el relleno puesto que se creía que con esa hierba se había cubierto el pesebre en el que nació Jesucristo.
Los romeritos acompañados del tradicional mole son resultado de la mezcla entre los ingredientes indígenas y las tradiciones europeas. En un principio se utilizó el ahuautle[1], también conocido como amaranto de agua, para hacer las tortas que lo acompañan. El ponche es la bebida tradicional de la época y su origen se puede encontrar en Inglaterra, donde se consumía té con pasas y ron. Más tarde, aquí se le agregaron guayabas, tejocotes, lima y otras frutas; así como el término “piquete”, expresión usada por que a la bebida se le puede añadir aguardiente, ron, tequila, mezcal, cognac, jerez, etc.
Los buñuelos son la parte dulce para cerrar la cena, y, a pesar de que se han encontrado registros de que en España ya se preparaba este postre, en México les hemos incorporado un toque único; se pueden encontrar de viento, de rodilla, de requesón; rociados con miel de piloncillo o anís,
Es común que la familia se reúna debido a lo laborioso de los preparativos los cuáles no sólo se limitan a la cocina: las posadas y poner el nacimiento son otras tradiciones donde todos los miembros participan.
Al llegar el 24 todos están listos para probar esos platillos en los que cada uno de ellos colaboró y es muy probable que entre ellos se encuentren algunas de las siguientes recetas:
**Haz clic en el nombre del platillo para ver la receta**
[1] Hueva de mosco acuático llamado axayácatl consumida en las zonas lacustres del Valle de México